Solo 18 países, con aval de la ONU para cultivo legal

Cuatro de ellos producen lícitamente alrededor de 800 toneladas de morfina cada año. México no forma parte de las naciones autorizadas.
Campo de cultivo en Afganistán, donde la ONU otorgó licencias provisionales a productores.
Campo de cultivo en Afganistán, donde la ONU otorgó licencias provisionales a productores. (Parwiz/Reuters)

México

A pesar de que México es considerado a escala internacional uno de los principales productores de amapola, no forma parte de los 18 países autorizados por la Organización de Naciones Unidas para realizar el cultivo legal con fines médicos y científicos.

Sin embargo, en algunos países, como Afganistán, productor número uno de amapola lícita e ilícita, la ONU otorgó licencias provisionales a productores para contrarrestar los cultivos ilegales para el procesamiento de heroína, sin que esta política tuviera gran éxito.

Otros países, como Guatemala, han tratado de obtener también sin éxito autorizaciones internacionales para cultivar la planta opiácea de manera legal y como una forma de contrarrestar el incremento exponencial que tuvo en este rubro durante los últimos años.

El cultivo legal de opio en el mundo está legislado por la Convención Única sobre Narcóticos de Naciones Unidas, luego de que en 1930 comenzara la regulación del mercado de exportación mundial.

Actualmente solo Australia, España, Inglaterra, Francia, Hungría, Alemania, Austria, China, India, Turquía, Eslovaquia, Japón, Macedonia, Nueva Zelanda, Holanda, Ucrania, Polonia y Rumania pueden cultivar de manera lícita la amapola.

Durante la convención única, que se realizó en 1961, los 195 países firmantes —entre ellos México— acordaron limitar la producción, fabricación, importación, distribución, comercio, uso y posesión de estupefacientes exclusivamente a fines médicos y científicos, por lo que se designó a India, España, Checoslovaquia y Japón para la producción anual de morfina.

Estas naciones, autorizadas por “buenas prácticas de manufactura”, producen alrededor de 800 toneladas anuales de morfina, de las cuales se producen, distribuyen y consumen entre 400 a 500 toneladas, según cifras del JIFE, que también revela que cada año sobran 300 toneladas de morfina.

De igual forma, durante este encuentro se acordó crear la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) como un órgano de seguimiento para la aplicación de los tratados internacionales en materia de drogas.

De acuerdo con el organismo fiscalizador de la ONU en materia de estupefacientes, 92 por ciento de la morfina se distribuye entre 8 por ciento de la población mundial: Estados Unidos, Nueva Zelanda, Australia, países de Europa occidental y Japón.

En tanto que la fundación Transform Drug Policy señala que casi la mitad de la producción mundial del opio que se utiliza para la elaboración de medicamentos se produce legalmente bajo el control estricto de la JIFE y  la otra mitad se realiza de manera ilegal, principalmente en Afganistán, Myanmar y México.

Al respecto, el Informe Mundial de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito de 2014, revela que México ocupa el primer lugar de la región en producción ilegal de opio.