La violencia afecta el comercio entre Guanajuato y Michoacán

La Zona Piel recibe el impacto directo ante la falta de clientes de Michoacán; Negocios entre los estados vecinos es afectado por clima de violencia en Tierra Caliente.
Los comerciantes concuerdan con que la violencia en Michoacán ha afectado sus ventas.
Los comerciantes concuerdan con que la violencia en Michoacán ha afectado sus ventas. (Sergio Contreras)

León, GTO.

El comercio entre Guanajuato y Michoacán está deprimido. El desarrollo de las operaciones comerciales entre ambos estados está afectado por el clima de violencia en Tierra Caliente.

León le vende zapatos al estado vecino, pero de unos meses hacia acá las ventas bajaron dramáticamente. No hace falta más que darse una vuelta por Zona Piel, el epicentro del comercio de calzado en la ciudad, para darse cuenta del impacto de la violencia en la economía interestatal.

VENTAS HERIDAS

"Sí, ha estado muy tranquilo de clientes de allá (Michoacán)", confiesa tímida Montse, empleada de un local de balerinas en la calle Taxco. No da más detalles, pero se limita a asentir con la cabeza cuando se le pregunta si cree que la violencia de aquel lado ha impactado en las ventas de este lado.

Don Francisco produce bota de tipo exótica, tiene clientes de Guerrero, Nuevo León, Michoacán y otros estados. Dice que en el último año su producción bajó más de 50 por ciento. Tuvo que prescindir de los servicios de dos ayudantes "en lo que se compone la situación".

Mary Garay, de la tienda "El Norteño", confiesa que el clima de violencia, particularmente en el norte, les ha afectado severamente. "Antes todos los días teníamos camiones foráneos estacionados sobre Avenida La Luz. De Tamaulipas, de Michoacán, de Chihuahua, de Chiapas, venían de todos lados... Pero ahora hay días en que no llega ni uno", asegura. Y es cierto, donde debería haber autobuses, sólo se detienen por unos minutos dos vehículos particulares con placas de Zacatecas y Veracruz. No más.

Daniel J., dueño de una zapatería en La Luz, tiene clientes en Zináparo, Numarán, La Piedad, La Barca, Purépero y Tlazazalca. Hasta hace menos de un año, eran unos 20 sus compradores de esa zona. Hoy le sobran dedos de las manos para contarlos. También la frecuencia de adquisiciones varió. "Antes venían cada ocho días, ahora cuando mucho vienen cada dos meses", cuenta. El clima de inseguridad en municipios como Apatzingán, Coalcoman, Churumuco y Uruapan ha orillado a los distribuidores a cambiar los horarios y las frecuencias de sus rutas y en el peor de los casos a desaparecerlas.

Es el caso de Sergio Estrada, comerciante de Yurécuaro, quien compraba alrededor de 2 mil pesos por semana en calzado. Primero cambió sus viajes a quincenales, luego a mensuales. Ahora cuando mucho le facturan esa cantidad por bimestre y lo pide vía mensajería. Cosa que se complica porque cada vez son menos los proveedores que entregan en esa zona.

Paquetería y Mensajería de Michoacán es una de las pocas líneas que entrega en Apatzingán y sus alrededores, pero según zapateros consultados, sus tarifas se incrementaron en el último año. Por enviar una caja mediana la factura es por 174 pesos, más IVA.

Un ex chofer de Starpack, quien prefirió omitir su nombre, contó que cada vez es más difícil cumplir con las entregas. "Están asaltando los camiones, se los llevan con todo y mercancía y a los choferes los desaparecen. Por eso muchas líneas ya no van para aquellos rumbos", reveló.

RUTA PELIGRO

El transporte de personas también se complicó. La línea Primera Plus redujo sus viajes entre León y Apatzingán y cuando la tensión aumenta, elimina las rutas. Los 391 kilómetros entre ambas ciudades a veces son intransitables.

Armando R. vivía en Aguililla, Michoacán, (un pueblo de unos 16 mil habitantes que colinda con Apatzingán y Tumbiscatío) y distribuía calzado producido en León, negocio que combinaba con la producción de aguacate en escala menor. Motivado por un entorno de narcotráfico, cobro de cuotas, violaciones y muerte, de un día para otro decidió vender sus tierras y mudarse con su familia a otro pueblo michoacano.

No reveló su destino, pero dejó de comprar en la tierra zapatera y cambió su modus vivendi por la seguridad de su familia. Dejó casa, negocios y arraigo. Él era uno de los clientes de Daniel y la última vez que viajó a León fue entre agosto y septiembre de 2013. De microempresario que adquiría unos 20 mil pesos por mes tan sólo a un locatario, mutó a empleado. Ahora gana un sueldo sustancialmente menor. Cambió un estatus por su vida y la de su familia.

OPERACIÓN CANUTILLO

Y no sólo los compradores, también los proveedores se han tenido que distanciar. A un fabricante de Yurécuaro, Mary Garay le compra insumos como chaquira, pedrería y canutillo. Los necesita para calzado, botas, cinturones, etcétera.

En la temporada pasada requería con urgencia unos materiales para cumplir con un pedido. El servicio de paquetería no cubría sus necesidades de tiempo, así que decidió ir a recogerlo. Como un servicio extra, el proveedor se ofreció a llevárselo a la salida del pueblo para no arriesgar a su clienta. "A bordo de un vehículo desconocido se corren riesgos aquí, mejor se lo entrego afuera", le advirtió. Los retenes no son sólo de las fuerzas federales, también las autodefensas y los cárteles detienen e interrogan a quien les place. Si la respuesta no les gusta pueden responder con balas de alto calibre.

Como si se tratara de un paquete de contrabando, la entrega de la pedrería y el canutillo se hizo en las afueras de Yurécuaro. “Buenas tardes, aquí le dejo, váyase con cuidado. Hasta luego”. Sólo así Mary alcanzó a entregar su pedido.

El "cáncer" afecta a chicos y grandes.

Bodegas y vehículos de la firma de botanas y golosinas, Sabritas, han sido objeto de atentados incendiarios desde 2012 en Uruapan, Lázaro Cárdenas y Buenavista. Más con afán de cumplir con el trámite de la aseguradora que con la esperanza de que sea resuelto el crimen, la empresa contrató a despachos de abogados de León para levantar la denuncia.

Apenas el 9 de enero de este año, la quema se repitió con un camión de Sabritas, esta vez los daños también alcanzaron a camiones de Coca-Cola y Corona. Sobre la carretera Cuatro Caminos-Apatzingán, manifestantes en contra de los grupos de autodefensa atentaron contra los vehículos comerciales a la altura de Parácuaro, Michoacán.

El problema para los limoneros y aguacateros michoacanos no es muy distinto. Los choferes de los camiones distribuidores han de pagar entre 500 y mil pesos por "derecho de paso". Si se niegan es muy probable que el camión no llegue a su destino. Prefieren tributar al crimen organizado. ¿Denunciar? Muy pocos se atreven, por eso no hay cifras oficiales.

ERA DE APATZINGÁN

Alrededor de la 1:00 de la tarde del jueves 16 de enero de 2014, Mario Alberto Miranda, de 27 años, fue asesinado mientras comía en un restaurante leonés ubicado en la carretera a Lagos. Autoridades dieron a conocer información clave. Se dijo que trabajaba en Purísima del Rincón, que era de Apatzingán y que en 2011 enfrentó un proceso federal por delitos contra la salud. La sangre nos está salpicando.

NADA SABEN... HASTA LA FECHA

Para reforzar la frontera de la entidad, la semana pasada el gobernador de Guanajuato, Miguel Márquez Márquez informó que hay operativos permanentes en los cruces carreteros con Michoacán. Las fuerzas estatales tienen los sentidos más agudizados y el dedo en el gatillo en Moroleón, Uriangato, Coroneo, Jerécuaro, Tarandacuao, Valle de Santiago, Huanímaro y Penjamo, así como en Santa Ana Pacueco que está a tiro de piedra de La Piedad.

Sin embargo, el tema de las afectaciones comerciales es desconocido por las autoridades. "¿En el desarrollo de sus operaciones comerciales entre guanajuatenses y michoacanos que si han tenido alguna disminución? No, no me han referido nada... hasta la fecha", confesó Héctor López Santillana, secretario de Desarrollo Económico Sustentable.

Es el panorama entre dos estados hermanos que se quieren y se necesitan. La enfermedad de uno, afecta necesariamente al otro. El comercio ya no es lo que era. Ni de ida, ni de vuelta.