"Ya lo veía venir, sabía que lo iban a matar"

Nueve días después del homicidio, ocurrido en la esquina de la calle de Mina, en el centro de Yurécuaro, Marco Antonio González retomó las actividades  de Enrique, como su suplente.
“Tenía la posibilidad de ganar y cambiar las cosas”.
“Tenía la posibilidad de ganar y cambiar las cosas”. (Jorge Carballo)

La campaña de Enrique Hernández Salcedo por la presidencia de Yurécuaro continúa, a pesar de que fue asesinado hace casi 15 días.

“Ya lo veía venir, él sabía que lo iban a matar. Ahora su legado es el que nos hace seguir adelante”, relata Gloria, viuda de un personaje que los últimos dos años de su vida pasó de ser autodefensa a presunto autor intelectual del asesinato del alcalde de Tanhuato, Gustavo Garibay, y después fue candidato para la alcaldía de Yurécuaro, bajo las siglas de Morena.

“Él no quería entrar a la campaña, porque decía que no tenía nada de político, al final lo animaron y le entró, pero desde el momento que se levantó en armas y atacó a los delincuentes, ahí ya se hizo de enemigos”.

Nueve días después de su asesinato, ocurrido en la esquina de la calle de Mina, en el centro del municipio que colinda con Jalisco, Marco Antonio González, representante de Morena ante el Instituto Electoral, siguió con las actividades de Hernández, como su suplente. Apenas esperaron a que concluyera el novenario para reanudar los recorridos por el poblado de no más de 30 mil habitantes. Cerrará la campaña el próximo 3 de junio, con apenas ocho días de proselitismo.

Morena fue finalmente el partido por el que Hernández optó, pero ya había una lista de quienes ofrecían sus siglas. Fue de manera insistente el partido Verde el que buscó al ex autodefensa, pero éste no quedó convencido y optó por el partido de Andrés Manuel López Obrador, aunque no era un simpatizante del ex candidato presidencial.

 “En el PRI los candidatos nomás son la figura, pero hay gente que los maneja. En el PAN, pues como que no le agradaba mucho. Llegaron los del Verde y le dicen que desde arriba ponen a los candidatos y a todos; entonces él no aceptó cosas y no le pareció, porque era una gente que no se dejaba manipular por nadie, él luchaba por su ideales. Morena le entregó todo, le dijo, se van a hacer las cosas como usted quiere y hay un grupo de abogados que lo respaldan y así fue”, así es como explica la decisión de su esposo de aceptar la oferta de Morena.

Al pie del altar donde el 15 de mayo fue velado su esposo, Gloria Hernández relata que Enrique sabía del riesgo que corría.

“Sabía bien que se hacía de enemigos en el momento en que comenzó con los grupos de autodefensa, pero lo único que quería era defender a su pueblo”.

Por eso, asegura que nada tenía que ver su posición como candidato, aunque sí la posibilidad de ganar y cambiar las cosas en Yurécuaro.

Aunque Gloria era la primera en pedirle que se fueran de Yurécuaro, cuando inició en 2013 el movimiento de autodefensas, la muerte de su compañero de vida la hizo cambiar de opinión y quedarse “a luchar por los ideales de Enrique”.

En Yurécuaro, cuenta que los criminales cobraban cuota hasta a quienes vendían pepinos en las esquinas. “Llegaron al punto en el que hasta tomaban fotos del negocio entregándoles el dinero, así nos tenían aquí”.

Enrique Hernández fue asesinado la noche del 14 de mayo, después de concluir un mitin. Dos años cuatro meses después del levantamiento de civiles armados y un año después de pasar tres meses en prisión por el asesinato que Gustavo Garibay. La Procuraduría informó, tras su muerte, que había mucha gente que lo odiaba.

La noche de ese jueves se sintió mal y se dirigió a su casa de campaña, pero una camioneta se acercó a la calle de Mina, donde él se subía a su carro, y le disparó por la espalda. Una balacera que se prolongó por largo tiempo. Todas las balas iban hacía su cuerpo. Las esquirlas causaron lesiones a otros más, incluido un niño.

El primer disparo lo impactó en la cabeza. “A Enrique lo mataron con la primera bala”, narra Gloria, quien lo acompañaba. Ella solo recuerda que Enrique alcanzó a empujar a dos niños que estaban junto a él.

La procuraduría consignó a tres policías, entre ellos el director y el subdirector de seguridad pública municipal. Las indagatorias apuntan a que su asesinato se debió a la lucha por el control de un banco de arena en Tinaja de Vargas. De ese conflicto también derivó el asesinato de Gustavo Garibay, alcalde de Tanhuato y por el cual el ex autodefensa pasó tres meses en prisión.