No hay evidencia de tráfico de órganos: especialista

Arturo Dib Kuri, director del Centro Nacional de Trasplantes, explica que es científicamente imposible que en México exista tráfico de órganos debido a la falta de infraestructura.  
En dos años de labor, Medicina Fetal México ha realizado cirugía fetal en pulmones, corazón y vías urinarias
(Especial)

Ciudad de México

Es “científicamente imposible” que en México exista tráfico de órganos debido a que para realizar un procedimiento de tal magnitud se requiere de una infraestructura hospitalaria de tercer nivel de atención, especialistas entrenados, varios estudios serológicos que garanticen que ese riñón, corazón  o córnea no se va a infectar y generar después rechazo aunque haya compatibilidad entre donador y paciente, de acuerdo con el Centro Nacional de Trasplantes.

Para  Arturo Dib Kuri, director general del CENATRA y quien ha publicado extensas investigaciones sobre ese tema,  “el tráfico de órganos forma parte de las leyendas urbanas que causan pánico entre la sociedad. Y la realidad es que no hay ninguna denuncia penal al respecto ni tampoco evidencia de algún caso veraz sobre este tipo de ilícito en el país”.

Un trasplante resulta de los procedimientos médicos más complejos. Un mínimo jalón durante la extracción, un corte inadecuado, puede echar a perder todo el procedimiento de extracción exitosa, y contar con tejidos y órganos óptimos para ser trasplantados. A ello se suma que se requiere de una infraestructura para mantenerlos bajo  temperaturas adecuadas y que previamente debe haber estudios de compatibilidad entre personas, lo cual, va más allá de ser del mismo tipo de sangre.

En México, lamentablemente, se siguen difundiendo falsas historias sobre bebés y niños, de gente joven que sin haber sido previamente valorada, sin conocer su tipo de sangre, cuestiones básicas como si padecen insuficiencia renal crónica, diabetes mellitus, hipertensión, alguna afección e infección, o simplemente si está tomando algún tratamiento, son despojados de sus órganos y tejidos en un hotel u hospital cualquiera.

Y se llega al absurdo de decir que riñones, corazones y corneas fueron guardados en refrigeradores o hieleras, lo cual, resulta médica y científicamente imposible. Esto sólo genera confusión entre los ciudadanos y desalientan la donación voluntaria de órganos que si salvan vidas porque se llevan a cabo bajo estrictos protocolos de vigilancia. Los trasplantes de cualquier tipo requieren de una autorización federal, de la participación de gente diversas involucrada en el procedimiento.

En México existe alrededor de 400 centros capacitados para resguardar órganos. Estos tienen que estar perfectamente bien para que sirvan.

En la actualidad existe una lista de aproximadamente  13 mil 500 personas que esperan la donación de órganos vitales como el riñón, hígado y corazón, entre otros, sin embargo, aún existe resistencia de los pobladores para permitir que su familiar, cuando cursa con daño cerebral irreversible,  salve siete vida.