REPORTAJE | POR LILIANA PADILLA

“Antes eran ‘templarios’; ahora son ‘autodefensas’”

Civiles armados

Un productor de aguacate cuenta la forma en que La Tuta los extorsionaba  en reuniones celebradas cada mes.

Vecino de Tancítaro vigila la entrada al pueblo.
Vecino de Tancítaro vigila la entrada al pueblo. (Daniel Cruz)

Michoacán

Cada año Felipe exporta de San Juan Nuevo Parangaricutiro, Michoacán, a Estados Unidos 130 toneladas de aguacate. Pero paga al crimen organizado 2 mil pesos cada mes por cada una de las ocho hectáreas de su huerta. Eso no incluye la extorsión a la empacadora.

El productor relata que cada mes los aguacateros son llamados por El profe, como le dicen a Servando Gómez, La Tuta, líder de Los caballeros templarios, para entregarle una cantidad de sus ganancias.

Según Felipe, La Tuta no los obliga. El problema son los jefes de plaza, quienes pasan a los huertos a cobrar. Ellos sí exigen el pago.

“Los aguacateros íbamos a juntas cada mes con La Tuta y ahí El profe nos decía: ‘si quieren cooperar, está bien, si no, no’. Pero los que se pasaban de listos eran los jefes de plaza; esos agüevo nos pedían”.

Felipe cuenta que en esas reuniones mensuales se denunciaban a La Tuta esas extorsiones.

“A veces los reportábamos. El profe los mandaba llamar y les decía que no se pasaran de lanza. Pero ellos echaron a perderlo todo, porque les decían que cobraran cinco, pero ellos cobraban 15.”

San Juan Nuevo Parangaricutiro, municipio cercano a Uruapan, en la Tierra Caliente de Michoacán, fue tomado por los grupos de autodefensa de Tancítaro y Paracuaro la noche del sábado.

Los pobladores recibieron con aplausos a los civiles armados, pero no ocurrió lo mismo con el comisariado ejidal.

“La gente está harta; ya no se quiere dejar y los mismos aguacateros se unieron. Algunos dueños de huertas se han matado con ellos (los criminales). Un aguacatero dijo a un criminal que si quería cuota que mandara a su jefe; llegó el jefe y se mataron a balazos”, recuerda.

Relata que hace un par de días dejaron un cuerpo a unos metros de su huerta. Tenía un mensaje. No sabe qué decía, porque no dejaron que se acercara.

Felipe estuvo en la plaza principal el sábado pasado, y si bien apoya el cese al pago de cuotas, asegura que muchos integrantes de las autodefensas fueron templarios.

“Los que eran antes templarios ahora son comunitarios, nomás se cambiaron el nombre. El jefe plaza (de este pueblo) no era tan cargado (abusivo) como en otros lados. En otros lados había secuestros y muertos; aquí no había eso, casi no se vio, será porque era de aquí, pero ayer entró como comunitario”.

La huerta de Felipe está cerca de la entrada principal de San Juan. Ahí se instaló un retén de la Policía Federal y ahí mismo los pobladores colgaron una pancarta.

“La sociedad de San Juan Nuevo no quiere ningún grupo armado. ¡Queremos paz y tranquilidad; que sean las instituciones las que nos garanticen la seguridad! Y es que en este poblado, pese al ingreso de las autodefensas, hay quienes no aceptan su presencia.