“Mi tatuaje se volvió un sello de mala suerte”

Personas que pusieron un dibujo permanente en su piel, a veces solo para “echar desmadre”, dicen que por éste les han negado empleo o han sido discriminadas, por lo que ahora deben invertir hasta ...
Se debe acudir a ocho sesiones para eliminar toda la tinta.
Se debe acudir a ocho sesiones para eliminar toda la tinta. (Especial)

México

En México, siete de cada 10 personas consideran que tener un tatuaje en el cuerpo es causa de discriminación y segregación laboral, como lo reveló en su informe el portal de búsqueda de empleo por internet OCC Mundial.

Daniel Guzmán, de 31 años, lo vivió en carne propia; lo han descartado de tres trabajos por llevar un tatuaje en el antebrazo. De acuerdo con Daniel, ha pasado cada uno de los filtros y pruebas, pero cuando llega al examen médico “y me ven mi tatuaje dicen que no me pueden contratar”.

Daniel maneja un taxi y conoció en internet una clínica en la colonia Condesa, llamada Miss Ink, que se dedica a eliminar los tatuajes permanentes con una tecnología europea por un costo de entre siete a 10 mil pesos, en hasta ocho sesiones que equivalen a un año para que el tatuaje desparezca de la piel.

Desde hace dos meses Daniel se desplaza desde el barrio de Tepito para acudir a sus sesiones en la clínica de la ex modelo española Samantha Guevara y borrar el tatuaje de un muñeco vudú, que para él ha sido su sello de mala suerte.

“Andaba muy contento hace cinco años con mi tatuaje, pero al pedir trabajo me dicen que para mí no hay. La verdad me hice el tatuaje tontamente para pertenecer a mi grupo o a mi entorno sin pensar en las consecuencias”, contó Daniel.

Desde 2011, la Ley para Prevenir y Eliminar la Discriminación en el DF, en su artículo 5 establece que la gente que tenga tatuajes o perforaciones corporales no podrá ser discriminada. Incluso, profesionales de recursos humanos aseguran que está prohibido preguntar si los aspirantes tienen tatuajes o perforaciones.

En año y medio, la clínica Miss Ink, de las pocas en América Latina, ha tenido la visita de más de 300 personas que han acudido a borrarse tatuajes con un láser que no quema la piel y emite golpes de sonido, lo que provoca que la tinta —que se encuentra encapsulada en la piel— se fragmente y se deseche por la orina.

A la clínica han recurrido deportistas, actores, políticos y empresarios, como Joaquín Castelló, quien intenta eliminar de su pelvis un sol tribal que se hizo cuando tenía 20 años, “en mi época de desmadre”, pero que ya no corresponde a su actividad actual. “A lo que yo me dedico no me gusta que la gente se ponga tatuajes y éste, aunque no se vea, es una mancha en mi piel que cumplió su función de echar relajo, pero ahora ya no tiene nada qué hacer aquí”, dijo.

Samantha, ahora como empresaria, también sufrió de discriminación en el ambiente del modelaje, cuando se tatuó el torso con la imagen de una geisha.

“Me lo hice sin pensar. Yo trabajaba en Europa y me iba muy bien. Cuando se me ocurrió tatuarme dejé ir mucho trabajo, muchísimo, porque en foto te lo borran con photoshop, pero un comercial o un desfile no hay manera”.

En España conoció la máquina Ink Master y decidió traerla a México para ayudar a las personas que deciden borrarse un tatuaje.

En seis sesiones el dibujo de la geisha está a punto de desaparecer. Todavía quedan algunas líneas tenues que serán eliminadas en próximas sesiones.

Además de los tatuajes que impiden encontrar empleo, los más comunes que desean borrarse son los nombres de ex parejas, como el caso de la actriz Melanie Griffit que decidió eliminar de su cuerpo el nombre de su ex marido, el actor Antonio Banderas.