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Lunes , 22.10.2018 / 23:09 Hoy

“Si el Ejército se va, ¡estamos perdidos!”

Huixiopa es una comunidad de desplazados por la violencia entre los 'narcoherederos' de los Beltrán Leyva y de 'El Chapo'.

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Sobre un letrero de bienvenida que colocaron autoridades locales para presumir un “gobierno de resultados 2014-2016”, se lee: “Pura Gente D. Guzmán #701”... justo en la entrada de esta comunidad de desplazados por la violencia entre herederos de los Beltrán Leyva y del Chapo Guzmán.

El mensaje revela el drama del poblado y de otros del municipio de Badiraguato; aquí hubo 500 habitantes de los que poco más de cien se atrevieron a regresar, confiados en la presencia del Ejército, que realiza actividades de labor social como en las zonas más inhóspitas del país.

Muchos de los pobladores están vinculados con la organización Beltrán Leyva, principal rival del bando de Joaquín El Chapo Guzmán, cuyos integrantes utilizan #701 como “clave”, con la que se identifican quienes cultivan y cosechan enervantes para este grupo que ahora controlan sus hijos, entre ellos Iván, según informes federales.

En la zona es evidente la rivalidad entre los de Huixiopa, enclavada en la sierra sinaloense, y gente de La Tuna, comunidad en la que radicaba la mamá de Guzmán. En los últimos meses, de un lado y otro se han desplazado grupos armados para sembrar el terror.

Casas abandonadas, animales fuera de sus corrales, tiendas cerradas y casi ninguna persona en las polvorientas calles dan cuenta de una comunidad fantasmagórica.

Ante la encrucijada en la que los han colocado los narcotraficantes y que, como reconocen, en algunos casos los han obligado a sembrar mota y amapola, los pobladores claman a militares: “¡No nos dejen solos! ¡Si se van estamos perdidos!”

Hace un mes no hay clases, las tiendas están cerradas y “la Conasupo ya empezó a vender, pero solo mientras permanezcan los elementos del Ejército, porque dan confianza”.

Un centenar de habitantes se congregó en la primaria Justo Sierra, donde elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) adscritos al Subagrupamiento Alfa realizan actividades de labor social.

Éstas consisten en servicios médicos, odontológicos, peluquería, albañilería y registro de armas, siempre y cuando no sean de uso exclusivo de las fuerzas castrenses.

El mayor Alfredo Báez, comandante del Alfa, dice que los objetivos del programa no son solo proporcionar servicios básicos de apoyo, sino generar el clima de seguridad que les permita regresar a sus hogares.

Admite que hay una enorme cantidad de desplazados en la zona serrana de Badiraguato y de Sinaloa por la violencia. “Llegamos el sábado, solo había unas 15 o 20 personas, ahora hay más de cien”.

En el módulo de registro de armas dos hombres se acercan tímidos a pedir informes para “regularizar” sus escopetas y rifles de caza. “Sí, mi amigo, pero para registrarlas tiene que traerla para verificar el calibre, matrícula, modelo y marca”, responde un soldado.

Un mando militar se dirige a los reunidos bajo el techo de lámina de la cancha de basquetbol: “¡No les vamos a fallar!, todo lo que podamos hacer lo haremos, solo les pedimos que nos tengan confianza.

“¡No nos dejen solos, luego bajan esos batos y entonces nos tenemos que ir otra vez”!, comenta un hombre, al que le siguen otros con la misma petición. “¿Nos pueden garantizar su estancia en el pueblo?, lo que necesitamos es gobierno y ahorita lo hay, pero si se van otra vez vamos pa’bajo”, expresan.

Los habitantes, sin telefonía celular ni drenaje, denuncian violencia de decenas de hombres armados que saquean casas, comercios y escuelas, y que los amenazan.

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