Las 69 semanas en México del chef argentino secuestrado

En redes sociales la víctima colocó un amplio compendio de fotos sobre viajes por diversos estados y actividades laborales en hoteles, restaurantes y yates.

México

Federico Tobares, el chef argentino de 37 años que vivía en Puerto Vallarta (arribó a México en 2009) y desapareció hace 14 días (es el primer levantado de esa nacionalidad en el país), no tenía vínculos con el crimen organizado, de acuerdo con las primeras indagatorias realizadas por la Fiscalía Central de Jalisco, informaron funcionarios de la dependencia.

La última comunicación que se tuvo con él fue a través de su teléfono móvil, cuando hablaba con su novia, quien reside en Argentina, el miércoles 5 de junio a las 12:32 horas.

Procedente de Puerto Vallarta, donde vivía y trabajaba en el restaurante japonés Nudoki, Tobares conducía un coche y transitaba por el área metropolitana de Guadalajara cuando se cortó la llamada abruptamente. El sábado 8 de junio una amiga del chef presentó una denuncia por su desaparición.

El vehículo que manejaba, un Chrysler Caliber plata, modelo 2009 y placas VDJ-6978 de San Luis Potosí (aparentemente no era suyo), fue localizado en la calle Cerro del Tecolote, en el fraccionamiento Jardines del Cerro Grande, en La Piedad, Michoacán.

Lo anterior lo confirmaron a MILENIO funcionarios cercanos a las pesquisas. Ese sitio está a 168 kilómetros de Guadalajara, lugar donde tuvo lugar la última comunicación con el chef. En el vehículo no hay evidencias de violencia ni manchas hemáticas.

En las redes sociales, amigos del chef en Argentina postearon imágenes del coche, cuya propiedad se la atribuye al supuesto dueño del restaurante donde trabajaba y al que, sin dar nombre, le adjudican la nacionalidad colombiana.

Días después de la desaparición la embajada de Argentina se comunicó con las autoridades de Jalisco, pero ante la falta de resultados, pidió al gobierno federal que intervenga, según el cónsul argentino en el Distrito Federal, Diego Alonso Garcés.

De acuerdo con los avances del caso, en Puerto Vallarta, Ciudad de México, Guadalajara y Argentina hay otras dos vertientes que, en principio, han sido descartadas:

* Que cortó el contacto con familiares y amigos por voluntad propia. “Descartado que se haya ido de farra o que haya pretendido cambiar de vida”, comentó el martes el cónsul Garcés. De hecho, viajaba a Guadalajara “por una oferta de trabajo”, confirmaron a este diario tanto él como su prima-hermana, la vocera de la familia, Liza Bearzotti.

* Que haya sido secuestrado, ya que ni en México ni en Argentina ha habido petición alguna de rescate.

Lo que sí se indaga, entre otras vertientes, es lo siguiente:

* Que Tobares haya sido contratado una o varias veces por algún capo para cocinar, para ofrecer una cena, comida, fiesta o banquete; un servicio de cáterin sin que el chef supiera por quién era contratado, la identidad real del personaje, y que eso, por alguna circunstancia, haya desembocado en un problema para su integridad, como ha sucedido con artistas o cantantes en México. “Él habría visto algo que no debería en un sitio donde no tenía que haber estado o tuvo algún problema con alguien en ese lugar”, aseguraron personas al caso.

El otro posible conflicto, derivado de esa posibilidad, radicaría en que un grupo criminal, por venganza con otra organización criminal, hubiera arremetido contra el chef, como suele suceder contra contadores, abogados, artistas o profesionistas contratados a sabiendas de para quién trabajaban. En el lenguaje criminal es un reto: “Te levanté a tu contador”, o abogado o escolta.

* La posibilidad de que, efectivamente, el último patrón del chef fuera una persona de nacionalidad colombiana y que tuviera alguna actividad ilícita, como lavado de dinero, y que eso causara problemas a Tobares. Cabe mencionar que el mobiliario del restaurante Nudoki fue sacado del lugar hace unos 15 días, en cuanto el chef desapareció, según confirmaron dueños y trabajadores de los comercios vecinos en Marina Vallarta.

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Federico Tobares dejó huellas de sus actividades laborales y personales: las 69 semanas previas a su desaparición están plasmadas en fotos de Instagram y Facebook. Recorridos por las costas y zonas serranas de Jalisco, Nayarit, Guerrero, Michoacán y Guanajuato, y paseos por la Ciudad de México y Teotihuacan.

También hay evidencias de sus trabajos en hoteles, restaurantes (en 2007 trabajó para Francis Ford Coppola), en un yate de gran calado (Mondrian, aparentemente propiedad de Mondrian Yacht Charters) y fiestas privadas.

Dejó imágenes de los tatuajes que lleva en el cuerpo y algunos comentarios. Como esa foto que subió a la red social Instagram hace 10 semanas, fechada en Sayulita, Nayarit, de una de sus piernas, donde se tatuó un extraño personaje con máscara de gas, a cuyo pie escribió:

“Fue un regalo de un señor muy grande que es pieza importante aiia en culiacan (sic) sigo firme y masizo (sic) a la empresa en el gatillo listo pa accionar”.

No es exactamente la descripción de un amigo o el agradecimiento a un amigo por el tatuaje, sino parte de la letra de una canción sobre narcotraficantes, es decir, un narcocorrido denominado “Cuernito Armani”.

O esa otra en Facebook, el 26 de agosto de 2011, donde un sujeto fornido de jeans blancos lava platos, sin camisa, con una escuadra metida en el cinto, en la espalda, aparentemente una Copa de Oro calibre .45. Al pie, el chef escribió un poco en mofa: “Pero deja, naaa, yo lo hago, tontito, yo lavo, pffff, como me va a molestar”.

Sus amigos se asustan por esa imagen. Una mujer le escribe ese mismo día al chef argentino y comenta: “opa! Déjate de joder che que por allá andan todos locos!!! CUIDATE FEDE!!! (sic)”.

Por lo demás, sus fotos retratan viajes turísticos, su trabajo como chef, su cariño por un perro, su amor por México y su fanatismo por el equipo de futbol River Plate. El chef Federico Tobares, el primer argentino levantado y desaparecido en México…