Seis secuestros al mes, reportan en Cárdenas

En el quinto municipio del país con más casos de plagio, el alcalde atribuye el alza repentina de los índices delictivos a la actividad de bandas del crimen organizado que llegaron de otros estados.
Locales comerciales, cerrados por las extorsiones.
Locales comerciales, cerrados por las extorsiones. (Daniel Cruz)

Tabasco

De acuerdo con la tasa por 100 mil habitantes correspondiente al delito de secuestro, el municipio de Cárdenas, ubicado en la región de La Chontalpa de Tabasco (que colinda con Veracruz), ocupa el quinto lugar a escala nacional entre todos los ayuntamientos, solo superado por Ciudad Victoria, Tampico (Tamaulipas), Chilpancingo (Guerrero) y Cuernavaca (Morelos), según cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública y del Inegi.

Aquí, a solo 45 kilómetros de Villahermosa, en 2013 fueron registrados oficialmente 34 plagios, casi tres por mes (2.8), pero la cifra es mayor, de prácticamente el doble —seis al mes—, ya que la mayoría no fue denunciada, reconoce el presidente municipal, Avenamar Pérez Acosta:

—Cada 10 días estamos teniendo uno o dos secuestrados. Es un golpe tremendo. Y bueno, eso nos deja indefensos. También está la otra: no sabemos dónde van a golpear, ni cómo van a golpear, ni cuándo van a golpear…

—Viven una situación terrible…

—Es una realidad. Desde 2011 se empezó a dar un brote de violencia, sobre todo en cuanto a secuestros. ¿Qué es lo que está pasando? Sin duda muchos grupos de otros estados se han venido en desbandada a Tabasco. Y eso es lo que está generando ese brote de violencia. Los empresarios han tenido mengua en sus negocios; las entradas ya no son las mismas. Muchos empresarios que se han ido a otros estados, al sureste.

Una revisión sobre Cárdenas en la hemeroteca de los diarios locales o en internet no deja lugar a dudas de que se trata de un municipio violentísimo. Hace apenas dos semanas y media fue hallada una fosa clandestina en una ranchería ubicada en los linderos con el municipio de Huimanguillo. Se encontraron tres cadáveres. Uno estaba decapitado. Otro presentaba signos de tortura y asfixia. Uno más era de una mujer.

La violencia no es nueva en este lugar. En 2011 fue encontrada otra. Ese mismo año destacó la noticia de nueve personas masacradas en un taller. Un día de 2012 se contabilizaron 10 ejecutados. En 2010 una niña de solo 13 años fue detenida. Había sido capacitada para eso, para asesinar, para ejecutar. “Es un mensaje terrible que la delincuencia organizada forme a casi niños; los está convirtiendo en gatilleros y eso no lo podemos permitir”, dijo a la sazón el entonces gobernador Andrés Granier. 

El año pasado un ganadero, dueño de una carnicería, fue secuestrado. Como su familia no pagaba, los criminales regresaron semanas después y plagiaron a su hijo. Las notas de balaceras y persecuciones también abundan. Por eso, por la violencia y por las extorsiones, tres de cada 10 negocios están cerrados, vacíos. Los letreros de “Se renta” o “Se vende” abundan, según se observa durante un recorrido por la cabecera municipal.

—Feo lo que viven en Cárdenas, sobre todo lo del secuestro… —se le dice al alcalde.   

—No nada más Cárdenas. Es La Chontalpa. Cárdenas es mi municipio y hemos enfrentado  (el delito) con la realidad de que es un problema muy complicado, muy complejo que daña a las familias y, sobre todo, cuando hay secuestro de menores, de niños de cuatro a siete años. Eso impacta enormemente…

—¿Hubo casos de esos el año pasado o este?

—¡Sí, cómo no! Hace un mes, en la colonia Jacinto López, un niño de siete años fue secuestrado; lo devolvieron a los 14 días, después de que se pagó el rescate…

Y sí, esa es otra de las noticias recurrentes: los secuestradores de la zona son despiadados y para obligar a las familias a pagar, levantan pequeños. Detrás de la aparente calma hay miedo.

—Sí, mucho miedo… —dice un viejo que se acerca cuando el camarógrafo de MILENIO hace una toma y escucha el stand del reportero en el que habla justamente de eso.

La presencia recurrente de Marina, Ejército y policía estatal no ha inhibido a los criminales. Lo explica el presidente municipal:

—El gobierno federal tiene su avanzada aquí; el gobierno estatal y la policía municipal trabajan en conjunto también. A pesar de eso, nos han seguido golpeando. Hay vigilancia permanente, pero lo que no sabemos con precisión es dónde van a pegar al rato, dónde van a pegar en la noche o mañana.

—¿No tiene miedo?

—Como autoridad no puedo tener ese temor. Yo sabía a lo que nos íbamos a enfrentar (asumió el cargo el año pasado)  y lo hemos enfrentado. Estoy preparado para esto y para más (se engalla).

“Esa es mi posición como cardenense y como hombre. No, nosotros enfrentamos las cosas”,  dice el funcionario, quien luego baja las escaleras del palacio municipal precedido de cuatro escoltas armados.

La situación es tal en este lugar que el gobierno local pegó carteles en los negocios para que la gente se anime a denunciar los delitos de tráfico de droga, extorsión y secuestro. Pero no. Así como los lugareños soportan infernales temperaturas de más de 40 grados en esta época, por lo pronto se aguantan las ganas de denunciar.

—Es el miedo. No sabe uno qué policía está coludido (con el hampa) y si va a haber una represalia. Ni modo: se aguanta uno el infierno en que se ha convertido nuestra tierra… —comenta, ya en Villahermosa, un ganadero del lugar.

Cárdenas, además, es escenario de batallas entre el cártel del Golfo y Los Zetas, y del surgimiento del grupo Pueblos Unidos contra la Delincuencia, que busca dar muerte a secuestradores y narcos.  



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