Había registro de agresión contra niño calcinado

Los niños vivían en una casa hogar pues ya había registro de que sufrieron violencia intrafamiliar. Se investiga otro posible implicado en el caso.
César Armando tenía 7 años.
César Armando tenía 7 años. (Guillermo Villegas)

León, Gto.

Confirmaron autoridades ministeriales que había un antecedente de violencia sexual contra el niño de 7 años.

En fechas pasadas un familiar del menor lo habría agredido y se inició una averiguación.

Los detalles de dicha investigación no fueron revelados por las autoridades del fuero común, porque además de tratarse de un menor, el caso fue investigado pro una agencia especializada.

No se sabe si por ese hecho los dos menores quedaron bajo la custodia de la Casa Hogar.

Soledad Esparza Flores sólo convivía con los niños los fines de semana, y los demás días los dejaba en la casa hogar.

El domingo ya no los llevó y cuando la cuestionaron dijo que ya se había ido a vivir a Guadalajara con su pareja sentimental, situación que era falsa.

Informaron autoridades que Carlos Sandoval Andrade, al cuestionar a la mujer sobre los menores fue quien descubrió lo que había pasado y la denunció a las autoridades.

Carlos acudió junto con Soledad hasta el lugar donde estaban los restos de los niños, quienes habían sido calcinados. Una vez que comprobó que los pequeños estaban muertos llamó al servicio de emergencias, la llamada se enlazó a Lagos de Moreno y Jalisco avisó a las autoridades en León.

La mujer, al ver a los policías intentó correr pero fue retenida. Luego ya no quiso hablar y sólo les decía que alguien tenía que morir.

Personal del Ministerio Público especializado en investigación de homicidios tendrá que analizar los restos en busca de la causa exacta de la muerte, y no han descartado que alguna otra persona esté involucrada.

Soledad fue esposada con las manos hacia atrás y la abordaron a una patrulla de la Policía Municipal, ahí pidió a los oficiales que le cubrieran la cabeza con la capucha de su chamarra morada. Además su rostro lo cubría con su cabello largo en tono café claro.

Carlos fue abordado a otra patrulla, en sus manos traía tres flores que recortó de un arbusto, y no dejaba de llorar por la muerte de los niños.