La precandidata asesinada y el legado que no pudo revivir

Aidé Nava quiso contenter por la alcaldía de Ahuacuotzingo, Guerrero, para continuar con el proyecto de su esposo a quien mataron en una emboscada, tenía el respaldo de la gente y su partido.
La precandidata había sido secuestrada el lunes por la tarde.
La precandidata fue secuestrada el lunes por la tarde. (Facebook)

Ciudad de México

Para que no intentaran ayudarla, los hombres encapuchados amenazaron a las personas que estaban en una reunión con la precandidata del PRD a la alcaldía de Ahuacuotzingo, Guerrero, Aidé Nava González, a quien agarraron y se llevaron. Al día siguiente apareció decapitada a un costado de un camino de terracería, a dos kilómetros antes de llegar al poblado de Oxotitlan, en ese municipio.

Eso le contaron al diputado federal con licencia del PRD, Sebastián De la Rosa, cuando estaba en el sepelio de su colega. Era el segundo entierro al que acudía de esa familia en menos de un año. El 28 de junio de 2014, el esposo de Aidé Nava, ex alcalde perredista en el periodo 2009-2012, Francisco Quiñones Ramírez, fue asesinado en una emboscada.

En los dos funerales escuchó a los asistentes. En esta ocasión un "señor grande se me acercó. Me dijo 'yo estuve ahí en la reunión. Llegaron encapuchados, nos amenazaron y se la llevaron'", explicó De la Rosa por teléfono.

En el velorio del esposo de Aidé la gente del pueblo comenzó a hablar. "Debería de seguir el proyecto de Quiñones (a la alcaldía) y la mejor alternativa para hacerlo era su esposa. A partir de ahí nació la propuesta de que fuera ella quien sustituyera la aspiración de su esposo en este proceso", narró el diputado con licencia quien competirá por un lugar en el Congreso de Guerrero.

De la Rosa habla por el teléfono y recuerda cómo Aidé se le acercó para ver si contaba con el respaldo del partido. "Le planteamos unas preocupaciones que teníamos por el asesinato de su esposo, le pedimos que lo analizara, que lo valorara". Habían matado a su esposo y el 11 de octubre de 2012 secuestraron a uno de sus cuatro hijos, quien sigue sin aparecer.

Un mes después del entierro del ex alcalde, Aidé buscó a De la Rosa en Chilpancingo para decirle que el equipo que trabajaba para su esposo en Ahuacuotzingo decidió apoyarla. Quería ser candidata y de ahí presidenta municipal. "Así es como nace la decisión de ella de participar en la política", dijo.

Ayer en el entierro de Aidé, su hija Vanessa comentó que su madre quería ayudar a su pueblo. "Que no siguieran humillando a la gente, quería ayudar a quienes no tienen nada", escuchó De la Rosa.

"(A Aidé) siempre la consideré como una mujer con mucha decisión, siempre estuvo acompañando a su marido, participando de manera muy activa. Encabezaba un equipo de mujeres que estaban trabajando por la candidatura de su esposo. Nunca la vi echada para atrás, siempre para adelante. Iba a un pueblo, regresaba e iba a otro", expresó.

"Aidé Nava no era una perredista que hubiera ocupado cargo al interior del PRD, más bien hizo política al lado de su esposo, Francisco Quiñones, y a la muerte de él asumió la aspiración que Quiñones tenía para la presidencia municipal de Ahuacuotzingo con estos trágicos desenlaces", dijo el presidente del PRD en Guerrero, Celestino Cesáreo Guzmán.

La perredista Alvis Soriano, precandidata a la regiduría de Acapulco, recordó que Aidé pertenecía a la corriente Nueva Izquierda, en la que militó su esposo. "Llegué a apreciarla mucho porque nos veíamos en las reuniones que convocaba la corriente, siempre hablaba de querer ayudar a su gente, que buscaría la presidencia municipal y que estaba segura de ganar porque contaba con el cariño de la gente".

Para el diputado federal con licencia del PRD, Sebastián De la Rosa, Aidé era una mujer que "poco hablaba de la situación de su familia", era algo que no la detenía. Confiaba en que las instituciones resolverían el homicidio de su esposo y el secuestro de su hijo.

Los que conocían a Aidé coinciden en que nunca manifestó que su vida estuviera en peligro.

"No, ella nunca me dijo que hubiera una situación que pusiera en riesgo su vida. Esas son las cosas que luego me sorprenden porque uno cuando se siente amenazado lo comparte con uno, a nosotros nunca nos dijo que tuviera algún temor de algo", expresó De la Rosa.

La última vez que el diputado vio a Aidé fue cuando se fue a registrar como precandidata para la presidencia de Ahuacuotzingo. "De ahí me comuniqué con ella vía mensaje el domingo pasado y ya no tuve la oportunidad de hablar con ella nuevamente porque el lunes la secuestraron".