El polígrafo no debe ser instrumento para ‘correr’ policías: senador

Hay que darle más peso a las pruebas psicológicas y de entorno social para evitar despedir a buenos elementos por ponerse nerviosos en el "detector de mentiras", dijo Omar Fayad.
El polígrafo registra las variaciones de presión arterial, ritmos cardíacos y respiratorios de una persona ante ciertas preguntas.
El polígrafo registra las variaciones de presión arterial, ritmos cardíacos y respiratorios de una persona ante ciertas preguntas. (Archivo)

Ciudad de México

El presidente de la Comisión de Seguridad del Senado, Omar Fayad, consideró que el polígrafo no puede seguir siendo “la prueba reina” para evaluar policías, ya que en ocasiones corren a “buenos” elementos sólo por ponerse nerviosos.

En entrevista para MILENIO, el legislador por Hidalgo resaltó que las autoridades deben darle mayor peso a los exámenes psicológicos, ya que son los que “permiten saber cosas sobre la personalidad de la gente”, además de los psicométricos y los de entorno social. Esos “sí son reconocidos”, subrayó.

Actualmente, las corporaciones policíacas evalúan a sus agentes a través de pruebas de control de confianza que consisten en una serie de exámenes médicos, toxicológicos, psicológicos, de entorno social o situación patrimonial, así como el controvertido polígrafo.

Según documentos del Centro de Evaluación y Confianza de Veracruz, que coinciden con los exámenes aplicados con base en el Modelo Nacional de Evaluación y Control de Confianza, las pruebas médicas consisten en “verificar el estado físico y de salud del evaluado” a través de examen médico general, análisis de sangre, radiografía de tórax, electrocardiograma, examen odontológico y de agudeza visual”.

La evaluación toxicológica consiste en “verificar si la persona evaluada ha consumido o consume drogas duras prohibidas por la ley”.

La evaluación psicológica es empleada por la corporación para “verificar características de personalidad como la estabilidad emocional, la capacidad de juicio, el proceso de pensamiento, el control y la regulación de impulsos, los factores y las consecuencias del consumo de drogas y alcohol, los recursos personales y las conductas psicopatológicas.”

Mientras que el examen de entorno social y situación patrimonial “consta de una visita domiciliaria para verificar la congruencia de la información proporcionada por los evaluados, los antecedentes y su situación patrimonial, así como cotejar posteriormente la documentación proporcionada.”

Dentro de las pruebas para evaluar a los elementos policíacos se encuentra la del polígrafo, también conocido como “detector de mentiras”, cuya aplicación es debatida por el gabinete de seguridad del gobierno federal, los estados y legisladores.

El polígrafo, creado en 1938 por Leonard Keeler, del Departamento de Policía de Berkeley, en California, Estados Unidos, consiste en un instrumento de medición que registra las variaciones de la presión arterial, los ritmos cardíacos y respiratorios, incluso el comportamiento de la piel, de una persona ante ciertas preguntas.

Fayad señaló que hay “muchachos que pasaron (la prueba del polígrafo) y se unieron a las filas del crimen organizado, y personas que no pasaron la prueba del polígrafo son gente que vive honestamente”.

Indicó que aquellos que se ponen nerviosos no pasan la prueba del polígrafo. En la evaluación pueden llevarse todo el día y están bajo la presión de saber que si reprueban perderán su trabajo, pero “no porque te pongas nervioso vas a ser delincuente”.

“No quiero que lo entierren (el examen del polígrafo), quiero que sirva como un elemento de apoyo, pero no sea la causa para despedir a elementos”, afirmó Fayad.

De acuerdo con datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública entregados al Congreso de la Unión, sólo 75 por ciento de los 513 mil 888 policías que hay en el país concluyeron los exámenes de control de confianza. De estos reprobaron el proceso de certificación 80 mil 937, lo que equivale a 21 por ciento de los 385 mil 416 elementos evaluados.

Las pruebas para certificar policías son aplicadas a todos los elementos por igual, pero sería más conveniente hacerlo con un sistema diferenciado, como lo propuso la Conferencia Nacional de Gobernadores, consideró Fayad.

Por ejemplo, “los que van a estar en inteligencia, si sufren de alguna discapacidad no te pueden aplicarles el (examen) físico, sino otro, porque no va a estar correteando delincuentes”.

El Centro Nacional de Certificación y Acreditación es el responsable del proceso de evaluación de los policías, según lo dispuesto en el artículo 21 de la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Los exámenes se aplican a los elementos al ingresar a la corporación y, posteriormente, una vez al año.

El legislador confió en que los estados aprovechen la aprobación de la prórroga para evaluar a sus policías; que no lo tomen como “un cheque en blanco”, sino que “mejoren su sistema de evaluación” y se presente un nuevo esquema de certificación policíaco.