Por temor y falta de dinero no despedí a policías: alcalde de Zihuatanejo

Gustavo García dijo que en abril recibió la observación de dar de baja al 60% de la corporación por no pasar los test de confianza, pero ello pondría en peligro su vida, además de que no hay recursos.

Chilpancingo

El alcalde de Zihuatanejo, Gustavo García Bello, dijo que por temor y por falta de recursos no despidió a los policías que no aprobaron los exámenes de control y confianza.

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En entrevista vía telefónica, el perredista explicó que la tensión empezó hace un mes cuando personal de la Secretaría de la Defensa Nacional realizó una revisión a la licencia colectiva de las armas de la corporación.

Tras la inspección, el 10 de abril recibió la observación de dar de baja al 60% de la corporación, integrada por 240 elementos y que recibió de la administración anterior, al no pasar los exámenes de confianza.

“Es un grave problema para mí causar la baja de toda esta gente; primero porque la vida del presidente corre peligro, pues se trata de elementos que nosotros no conocemos y que tienen ciertos intereses ahí en la corporación. Por eso al presidente anterior le dio temor y no los dio de baja”, afirmó.

Incluso dijo que en la administración anterior el gobierno federal desarmó a la Policía Municipal de Zihuatanejo por no acreditar las evaluaciones, pero a partir de la aplicación de diferentes cursos, los elementos recuperaron sus armas, aunque se mantuvo el problema de las pruebas de confianza.

Agregó que cada elemento cuenta con derechos laborales, lo que representa millones de pesos, ya que son más de 100 los elementos que deben dejar la corporación, pero se les debe pagar la liquidación correspondiente.

Acerca de los detenidos, el alcalde aseguró que todos son policías y que no hay civiles infiltrados.

Aunque admitió que se trata de personas que llevan varios años en la corporación, García Bello admitió que hay el temor de realizar un cese masivo de policías preventivos.

“Nosotros hacemos vida pública y tenemos ciertos temores”, aseveró.

Aclaró que nunca hubo una denuncia de su parte por la existencia de personal infiltrado, pues la única preocupación que planteó al gobierno estatal fue la de no contar con los recursos suficientes para la liquidación de los elementos que no acreditaron las pruebas de confianza.

Aclaró que de su parte no hubo ninguna denuncia ante el gobierno estatal respecto a la existencia de personal infiltrado, pues la única preocupación que planteó fue la de no contar con recursos suficientes para financiar la liquidación de los que no tienen la aprobación de los exámenes de control y confianza.

De los 60 policías que fueron detenidos, 40 fueron liberados y solo 20 fueron puestos a disposición de un juez de control en el penal de Las Cruces, en Acapulco, por los delitos de delincuencia organizada, portación de armas de uso exclusivo del Ejército, acopio y contra la salud, de acuerdo con el vocero de Seguridad de Guerrero, Roberto Álvarez Heredia.


VJCM