Desde 1993, peritos argentinos ayudan en investigaciones en México

Fue en 1993 cuando autoridades de Chihuahua y organizaciones no gubernamentales, solicitaron su apoyo en Ciudad Juárez ante la ola de feminicidios.
La búsqueda se extendió a la presa El Caracol.
La búsqueda de los normalistas se extendió a la presa El Caracol. (Víctor Hugo Michel )

Ciudad de México

Es la quinta vez que el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) trabaja en México en la recuperación e identificación de restos de personas desaparecidas o muertas, relacionadas con casos de violencia y desaparición forzada. En esta ocasión es coadyuvante de la Procuraduría General de la República, para el caso de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa; de ahí que su labor se haya centrado específicamente en las varias fosas encontradas en los municipios de lguala y Cocula en el estado de Guerrero.

Este grupo -conocido mundialmente por ser una organización científica, no gubernamental, apolítica y sin fines de lucro- está conformado por especialistas argentinos e internacionales, con amplía experiencia en las áreas de antropología social y forense; arqueología, informática y genética; ésta última se ha convertido en uno de sus puntos más fuertes. El equipo llegó a la ciudad de Chilpancingo el 07 de octubre pasado, encabezado por la doctora Mercedes Doretti quien en 2007 recibió "la beca de los genios" de la Fundación McArthur.

El EAFF ha sido reconocido principalmente por su escrupuloso trabajo y enfoque humanista en materia forense que incluye también el uso de técnicas de criminalística. Dos de sus objetivos principales, cita en su página web, son mejorar la relación entre los familiares de las víctimas con los equipos forenses así como facilitar el derecho que éstos tienen a la verdad. "Trabajamos en estrecha colaboración con testigos y familiares... buscamos aportar información sobre las violaciones a los derechos humanos y derecho humanitario; contribuir a la búsqueda de la verdad y la justicia, y a la reparación y la prevención de estas violaciones" señala.

En México, iniciaron su trabajo en 1993 cuando autoridades de Chihuahua y organizaciones no gubernamentales, solicitaron su apoyo en Ciudad Juárez ante la ola de feminicidios que comenzó en la entidad a partir de esa fecha. Durante los siguientes años el equipo investigó una pequeña muestra de los casos y analizó parte de los restos hallados, pues algunas familias habían expresado ya su incertidumbre acerca de la identidad de las osamentas que les fueron entregadas.

En 2007 el equipo publicó su informe de trabajo con algunas conclusiones como estas. "Hasta la fecha, EAAF ha conseguido 24 identificaciones positivas: 19 en Ciudad Juárez y 5 en Chihuahua. Dos personas más han sido provisionalmente identificadas y se espera que los últimos análisis genéticos resulten en al menos cuatro nuevas identificaciones" afirmó. Pero además el grupo confirmó la existencia de graves errores de método y diagnóstico por parte del servicio forense local.

Su segunda intervención fue en septiembre de 2012 en el estado de Chiapas, cuando a petición de las autoridades exhumaron cuerpos de treinta fosas comunes del cementerio Jardín. La tercera fue en 2013 en las fosas clandestinas halladas en Nuevo León y Tamaulipas. Y la cuarta fue recién el año pasado en el caso de los jóvenes del barrio de Tepito, Distrito Federal, quienes desaparecieron al salir del bar "Heaven" y cuyos cuerpos fueron encontrados en una fosa clandestina en Tlalmanalco, Estado de México.

Un equipo con historia

Hace treinta años (1984) el norteamericano Clyde Snow, experto internacional en antropología forense, llegó a Argentina para trabajar en los casos relacionados con las desapariciones forzadas por la dictadura y la búsqueda que las Abuelas de Mayo iniciaron para encontrar a sus parientes. Snow encontró que en ese país la ciencia forense estaba muy atrasada, por lo que decidió contribuir a su avance integrando un equipo de jóvenes antropólogos a quienes enseñó un novedoso y riguroso método científico que él desarrolló y que permite investigar dichos crímenes en función de los restos encontrados. Doretti, fue una de aquellas alumnas.

En los siguientes dos años, el éxito de su labor permitió que EAAF fuera solicitado en países con conflictos civiles o bélicos, como Bosnia, Congo, El Salvador, Haití, Kosovo y Costa de Marfil entre otros.

Uno de los logros más destacados en el mundo, ocurrió entre 1995 y 1996 con el hallazgo e identificación de los restos de Ernesto "Che" Guevara, quien fue asesinado en Bolivia en 1967. Allí los argentinos trabajaron en conjunto con otro grupo de forenses cubanos en la localidad de Valle Grande donde localizaron una fosa con los restos del "Che" y de seis de sus camaradas, en un aeródromo que años antes fue conocido como un punto geográfico vinculado a la guerrilla.