Viven tragedia a casi un mes de narcobloqueos

El 1 de mayo su esposo Francisco Medina, comerciante de frutas, en Tuxpan, sufrió un infarto cerebral, impresionado por los desmanes que presenciaron y ante el temor de perder sus vehículos ...
Señor María del Carmen Morales, quien es originaria de El Grullo, Jalisco.
Señora María del Carmen Morales, quien es originaria de El Grullo, Jalisco. (Cortesía)

Guadalajara

Los bloqueos del pasado 1 de mayo causaron más daños del que las autoridades han reconocido. Prueba de ello es el caso de esta familia que en unos minutos vio cómo la tragedia se cernía sobre ellos, ya que Francisco Medina Zamora, de 52 años, comerciante de frutas, en Tuxpan, donde vive con su esposa, sus hijos, su madre y hermanos, sufrió un infarto cerebral, impresionado por los desmanes que presenciaron y ante el temor de perder sus vehículos adquiridos con años de esfuerzo y trabajo.

Su esposa, quien ha permanecido a su lado en el Hospital San Francisco, por el rumbo de Plaza Patria, cuenta la historia. “Soy María del Carmen Morales, soy originaria de El Grullo, Jalisco, vivo en Tuxpan, Jalisco, el 1 de mayo estábamos viendo en las noticias de todas las atrocidades que estaban pasando, sin imaginar nunca que mi esposo andaría cerca de ese desastre. Él se encontraba trabajando en Tonaya, cuando faltando unos minutos para las dos de la tarde recibo una llamada, de que a mi esposo lo llevaban muy grave al Grullo, nos fuimos mis hijos y yo muy rápido, y nos encontramos al hermano de Francisco y nos dijo que no había paso, nos tuvimos que regresar, porque estaban cinco carros quemados, para llegar al Grullo tuvimos que hacer un rodeadón tremendo, pasando unos ranchitos y posteriormente después de irnos por caminos de terracería, logramos llegar. Mi esposo tenía hipertensión, aunque estaba tomando medicamentos, de hecho siempre llevaba su tratamiento con él”.

Francisco fumaba, aunque su esposa dice que solo los fines de semana, y tomaba un six de cerveza, aunque el cardiólogo le había dicho que mejor tomara una copita de vino o de tequila, eso lo distraía del cansancio de toda la semana.

Francisco es comerciante, su fuerte es la sandía, ese día había ido a comprar ese fruto a Tonaya, al bajarse del camioncito, y dar un paso se cayó.

María del Carmen continúa: “Después de que llegamos al Grullo, nos dijeron que lo habían trasladado a Autlán, llegamos como a las seis y media de la tarde a Autlán, lo tenían con suero, mi hija que es enfermera y vio el cuadro y nos dijo, mi papá sufrió un derrame.

En el hospital regional de Autlán nos explicaron que por ser día festivo no había ningún laboratorio abierto y que urgía una tomografía para ver el daño que había ocasionado en el cerebro, desesperados decidimos firmar el alta voluntaria y trasladarlo a Guadalajara”.

No había ambulancia, incluso un familiar que trabaja en la Secretaría de Salud trató de conseguir ambulancia aérea y le dijeron que por los bloqueos y porque los narcos ya habían derribado un helicóptero, no podía mandar una”.

Por fin a las nueve de la noche consiguieron una ambulancia de la Cruz Roja y esperaron a que hubiera paso. Añade la esposa de Francisco que “sabiendo que el tiempo apremiaba, por fin la trabajadora social del hospital regional de Autlán nos dijo que en Guadalajara el único laboratorio que estaba abierto las 24 horas del día era el CID, que está junto al Hospital San Francisco. Nos venimos en la ambulancia y preguntando en redes sociales a ver quién nos conseguía un neurólogo o un neurocirujano. Llegamos a Guadalajara como a las 12 y media de la noche, le tomaron la radiografía y nos dijeron que ya no lo podíamos mover, lo internamos en el Hospital San Francisco, llegó el neurólogo y nos dijo que había sufrido un infarto cerebral”.

Como lo sacaron bajo su responsabilidad, ningún hospital público lo quiso recibir. La familia está afiliada al Seguro Popular, pero ya les dijeron que no cubre los eventos cerebro-vasculares, como el que sufrió Francisco. “Pensamos que se resolvería más o menos rápido, pero no ha sido así, lleva ya más de 28 días en terapia intensiva del San Francisco, entubado y ya la cuenta superó medio millón de pesos, ya mi hija vendió su carro que acababa de comprar, sus hermanos también han vendido sus camionetas, estamos tratando de lograr una hipoteca de la casa familiar, pero ni así logramos pagar la cuenta.

Los médicos nos han explicado que se perdió un tiempo valioso desde que mi esposo sufrió el infarto cerebral, ya lo operaron, pero lejos de mejorar sufrió otro infarto, está con medicamentos, pero no hay mejoría”.

Angustiada y triste, María del Carmen Morales enfatiza, intentando contener el llanto, que “nosotros no queremos quedar a deber, ya que el hospital ha sido muy considerado con nosotros, pero ya no tenemos cómo hacerle frente al problema, desde aquí solicitamos ayuda a las autoridades que nos apoyen para conseguirle lugar en algún hospital y para acabar de liquidar la cuenta. De verdad que esos señores narcos no saben todo el daño que causan a personas como nosotros, que vivimos de nuestro trabajo y que por sus bloqueos irresponsables nos han causado esta gran pena”.