“Los perdono a todos...”

Niega guardar rencor, rechaza los nexos con Los caballeros templarios y asegura que es asesor de productores de limón.
La autodefensa local lo sacó del pueblo esta semana.
La autodefensa local lo sacó del pueblo esta semana. (Mónica González)

México

Su tono de voz todavía es tembloroso. Se le seca la garganta. Carraspea. Guarda largos silencios ante varias preguntas que le hacen recordar lo que vivió apenas unos días atrás. Todavía está asustado. Está mal de los nervios, confiesa. De volver allá, de donde es oriundo, dice que ni hablar por ahora. Se lo advirtieron: “Si regresas, te mueres”. Es Adalberto González. Agrónomo de 51 años. El viernes pasado, luego de un juicio realizado en su ausencia en el zócalo del pueblo, fue expulsado de La Ruana, acusado de haberse ido seis meses atrás con gente de Los caballeros templarios, cuando se formaron las autodefensas en su poblado, perteneciente al municipio de Buenavista. Regresó hace un mes, luego de que asesinaron a su hermano en Apatzingán, aparentemente los propios [i]narcos[/i]. La gente no quiere que esté en la comunidad. Lo subieron a una camioneta y lo dejaron en la carretera que conduce a la capital de la Tierra Caliente.

MILENIO entrevistó vía telefónica al hombre, que guarda en secreto su paradero.

¿Cómo está?

Muy bien, gracias… —carraspea—. Muy bien, muy bien. Los muchachos (las autodefensas que lo expulsaron) se portaron muy bien…

¿Por qué no hubo violencia? —se le recuerda, en alusión a que recibió empujones e improperios, pero no una golpiza de la turba que lo rodeó junto a su familia.

En lo que cabe. No como pensaba que me iban a tratar, ¿verdad? Pegarme. Me trataron como una persona, que es lo más importante.

¿No se le ha pasado el susto?

Todavía tengo la impresión. Soy gente trabajadora, vivo de mi trabajo, no le hago mal a nadie. En lo moral, sí me siento un poco mal, porque mi vida nada más es trabajar.

¿El susto se le pasó?

No, todavía no, porque yo no esperaba esto.

¿Creyó que lo iban a matar?

Pues… No, no hallaba qué pensar. “Me calmo. Quién sabe qué traigan estas personas”, pensaba. No hallaba qué hacer.

¿Físicamente está bien?

Tengo ya mucho tiempo que estoy enfermo de nervios.

¿Usted no tenía nada qué ver, nunca se le acercaron Los caballeros templarios?

¡Para nada! No, señor. Soy agrónomo y en el rastro (municipal, donde trabajaba hasta hace seis meses) pasaba mensualmente mi reporte al INEGI de los animales que se sacrifican. La cantidad de vacas, de puercos, de chivos, ovejas. Soy asesor de limoneros…

¿Nunca estuvo en esa organización?

Nunca.

Pero sí operaban en el municipio, eso lo sabíamos todos, ¿no?

No, yo… desconozco de eso.

¿Qué viene para usted en su vida, Adalberto?

Quiero rehacer mi vida, trabajar. De ahí como, de ahí vivo, de mi trabajo. Que la gente vea que no soy mala persona. Nada más quiero trabajar, porque tengo una familia que mantener. De todos modos no tengo nada contra esas personas.

¿Usted no tiene nada contra las autodefensas de La Ruana?

No, no tengo nada.

No les guarda rencor…

Para nada… Es mi pueblo y lo quiero. Aun así quiero a mi pueblo y quiero a toda mi gente.

¿No guarda resentimiento, a pesar de que lo expulsaron?

No, no, no. Hay que saber perdonar.

Debe ser difícil perdonar en circunstancias como las de usted.

Pues sí, pero, hay que perdonar. Hay que perdonar…

Cuando MILENIO fue para allá, en mayo, mucha gente del pueblo se quejaba de que los criminales los extorsionaban, que impedían la venta de limón, luego hubo un cerco de los criminales contra el abasto de combustible, alimentos, medicinas, ¿usted cree que tuvieron razón los de La Ruana en levantarse para defenderse?

Silencio. Carraspea. Seis segundos de silencio.

Pues… Si la gente lo miró así, siento que tiene razón…

¿Entonces sí hicieron bien en levantarse?

Cinco segundos de silencio. Suspira.

Eso le tendría que preguntar a los afectados. En eso yo no puedo dar explicación…

¿Está de acuerdo en que hagan autodefensas y cuiden a su pueblo, como ellos dicen?

Si es por el bien del pueblo, pero todos tenemos que estar de acuerdo…

¿Y hay algunos que no están de acuerdo?

No, no sé quién esté de acuerdo. No puedo contestar, no puedo afirmar nada de eso… Gracias, hasta ahí lo dejo, gracias por preocuparse por mí…

El agrónomo expulsado de La Ruana por las autodefensas