“Perdonamos abusos, pero no que se lleven al cura”

Pobladores de Catemaco afirman que José Luis Sánchez Ruiz es la única persona que ha criticado los excesos contra la población.
Carteles que los feligreses colocaron en los muros de la iglesia.
Carteles que los feligreses colocaron en los muros de la iglesia. (Abraham Reza)

México

Desde su llegada a Catemaco, el cura José Luis Sánchez Ruiz se convirtió en el defensor del pueblo. Si algún empresario o la propia autoridad cometían alguna injusticia contra los pobladores del municipio, la homilía se convertía inmediatamente en desahogo para los violentados.

Según los pobladores y la diócesis en San Ándres Tuxtla, esto fue la causa de su desaparición la madrugada del pasado viernes 11 de noviembre.

Cincuenta y dos horas después, el sacerdote fue localizado y rescatado. La tarde del domingo 13 de noviembre el vocero de la diócesis, Aarón Reyes, informó que Sánchez Ruiz había sido liberado por sus captores, pero su situación era “tan precaria” que no se presentaría hasta que su integridad física estuviera fuera de peligro.

Mientras prepara su sotana para ofrecer una misa en nombre del sacerdote ahora liberado, Aarón Reyes reveló que Sánchez Ruiz teme por su vida, pues tras ser “brutalmente torturado” amenazaron con buscar a su familia para dañarla.

La liberación del cura se dio tras la presión de los feligreses: carreteras bloqueadas, enfrentamientos con la policía, el palacio municipal incendiado, la propia casa del alcalde, Jorge González, fue saqueada.

Durante más de 10 horas prevaleció la protesta de los habitantes de un pueblo que, según sus propios testimonios, se ha cansado de las injusticias.

“Se nos hace absurdo que esto haya pasado, hemos perdonado todo tipo de abusos, robo al erario, apoyos nulos a nuestros estudiantes y ancianos, pero no que se lleven a la única persona que ha visto por su comunidad”, acusa Isabel, quien hace una pequeña pausa a su oración para secarse las lágrimas.

La iglesia de Los Doce Apósteles, un recinto que más bien parece una capilla en obra negra, sin zaguán y con solo ocho santos y un cristo en el altar, era el lugar donde cada domingo el sacerdote lanzaba críticas incluso contra el gobierno de Javier Duarte.

La última, la que aseguran le quitó la libertad, fue contra la Comisión Federal de Electricidad CFE y el propio presidente municipal. En aquel entonces acusaba de un exceso en el cobro de la energía eléctrica.

“Unos días antes de que desapareciera, varios feligreses fueron a ver al padre con sus recibos de luz, pues aseguraban que habían sido alterados. Al revisar el de la parroquia, el cura descubrió que de pagar 350 pesos ahora se le estaban cobrando hasta 6 mil pesos, motivo por el cual organizó marchas y protestas afuera de la CFE”, relata Luis Sánchez Aguirre, doctor y activista social en Catemaco.

Durante la misa organizada para pedir por su salud, Julieta y Ana María recuerdan al sacerdote como alguien que les enseñó a ser valientes, un hombre admirable que cuando no se encontraba dando misa, su tiempo lo usaba en obras sociales.

Sus feligreses y grupo de oración exponen que los días previos, el cura había dicho que recibió amenazas hasta por WhatsApp.

Explican que se le veía nervioso, pero “nunca imaginamos que algo como esto le fuera a suceder, además a nuestro sacerdote nada lo detenía”. dicen mientras se persignan para comenzar una oración.

A dos años y medio de haber llegado de Perote a la iglesia de Catemaco, Sánchez Ruiz había cosechado varias enemistades por usar el altar para señalar lo que a sus ojos eran abusos y violación a los derechos humanos.

El vocero asegura que para evitar problemas ya le habían llamado la atención, pero que el cura simplemente era “sordo a las recomendaciones y siguió usando la evangelización para señalar “con nombre y apellido a todos los que a sus ojos usaban el poder para enriquecerse y violentar a su pueblo”.

Tras más de 36 horas de haber localizado al sacerdote, el alcalde de Catemaco dice que todo ha vuelto a la normalidad, sin embargo, sus habitantes y feligreses de José Luis Sánchez dicen que nada estará en calma hasta que su “hermano” esté a salvo y se presente al responsable de este secuestro.