CIDH y Amnistía piden suspender ejecución de Ramiro Hernández

Los organismos internacionales señalan que durante el proceso del mexicano en Texas hubo violaciones y discriminación racial. La ejecución está programada para el 9 de abril.
Edgar Tamayo enfrentará su sentencia de muerte el próximo 22 de Enero
(EFE)

Ciudad de México

La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y Amnistía Internacional, pidieron a los gobiernos de Estados Unidos y de Texas respectivamente, suspender la ejecución programada para el miércoles 9 de abril del mexicano Ramiro Hernández Llanas, sentenciado a pena de muerte por homicidio en 1997.

En un comunicado, la CIDH destacó que Hernández Llamas es beneficiario de medidas cautelares otorgadas por el organismo el pasado 31 de marzo.

“A través de las medidas cautelares, la Comisión solicitó a Estados Unidos abstenerse de ejecutar la pena capital hasta tanto tuviera la oportunidad de decidir sobre los reclamos de los peticionarios sobre presuntas violaciones de la Declaración Americana. La Comisión se encuentra procesando el caso, que actualmente está en etapa de admisibilidad”, se lee en el comunicado.

En ese sentido, la Comisión instó a los Estados Unidos a “implementar medidas cautelares otorgadas a favor de Ramiro Hernández Llanas y a respetar en forma plena y adecuada sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos, especialmente las derivadas de la Declaración Americana y la Carta de la OEA”.

Amnistía Internacional emitió un comunicado en el que advierte que “el gobernador de Texas, Rick Perry, debe inmediatamente detener la ejecución de Ramiro Hernández Llamas, un ciudadano que sufre de discapacidad mental”.

El documento cita a Rob Freer, investigador de Amnistía Internacional para Estados Unidos, quien indica que el caso “clama por un indulto. El gobernador Perry no tiene ninguna justificación para negarse a ejercer esta facultad”.

Salud mental

Uno de los datos compartidos por Amnistía Internacional respecto a la situación psíquica de Ramiro Hernández, es que tuvo una infancia “llena de abusos y pobreza extrema en México”.

La información refiere que Ramiro vivía en una casa de cartón junto a un basurero. Los resultados de exámenes indican que tiene un coeficiente intelectual de 50 a 60 y que sufre de déficit adaptativo severo en un rango de áreas que incluyen la lingüística, académica, conceptual, social, de trabajo y doméstica.

Richard Coons, un psiquiatra que en 2008 se presentó a una audiencia del caso de Ramiro Hernández afirmó que el inculpado tiene retraso mental.

El caso Ramiro Hernández

Ramiro Hernández Llanas fue condenado a pena de muerte en febrero de 2000 por el homicidio de su empleador, Glen Lich el 14 de octubre de 1997. A la par de este cargo, Hernández enfrentó otro proceso por abuso sexual contra la esposa de Lich.

Amnistía Internacional reveló que durante el juicio en que se dictó la pena de muerte, la fiacalía uso el testimonio del doctor James Grigson, “un psiquiatra desacreditado”. El organismo indica que de esta forma se refutaron “las opiniones de los expertos en salud mental, que habían sido presentadas por la defensa”.

“La sentencia se basa en gran medida en las infundadas afirmaciones de Grigson de que Ramiro era un sociópata que suponía un peligro para otros reclusos. Ignorar esto y proseguir con la ejecución supondría transformar un proceso injusto en otra atrocidad permanente”, dijo Rob Freer.

Mexicanos sentenciados a pena capital en EU

En lo que va del año, en Estados Unidos 15 personas fueron ejecutadas por pena de muerte; 5 en Texas incluyendo al mexicano Edgar Tamayo a quien se le aplicó la inyección letal el miércoles 22 de enero en la prisión de Huntsville, Texas.