“No me siento traicionado por el gobierno”: 'Comandante Cinco'

Hace dos años encabezó 'autodefensas' para enfrentar y erradicar a 'Los Templarios'; hoy retorna sus huertas.
Alberto Gutiérrez es empresario limonero.
Alberto Gutiérrez es empresario limonero. (Mónica González)

Tepalcatepec, Michoacán

Los últimos dos años Alberto Gutiérrez fue líder de las autodefensas michoacanas y después integrante del grupo de operaciones especiales que actuaba en conjunto con las fuerzas federales en la sierra michoacana. Hoy, de regreso a sus huertas de limón sigue siendo, para sus trabajadores y todos los que lo conocen, El Comandante Cinco.

En noviembre pasado regresó a su trabajo como empresario limonero. Dedicó dos años de su vida a defender a su pueblo y tuvo que mandar a su familia a Estados Unidos, para evitar que Los Templarios les hicieran algo a sus hijos, pero asegura que estaba obligado a tomar las armas y no podía echarse para atrás. Ahora que la calma volvió a Tepalcatepec, asegura que ya no hay razón para seguir armado y en las calles. “Ahí estuve porque tenía que atorarle, no había para atrás, pero lo que me gusta es mi trabajo”.

Los habitantes de Tierra Caliente que se alzaron tenían claro que en algún momento tendrían que dejar las armas, de lo contrario, la prisión sería su destino.

“Que otros grupos quieran hacer sus gavillas en diferentes municipios, se están yendo por la libre y a las prisiones, a nosotros nos dijeron desde un principio que eran la de Tepic, Nayarit; la de Hermosillo, Sonora, y la de Perote, Veracruz, las prisiones que nos esperaban si nos íbamos por la libre”.

En 2013, tras 12 años de azote de Los Templarios, encabezó uno de los grupos que primero defendió Tepalcatepec y luego ayudó a otros municipios a tomar las armas. Dos años después decidió regresar a sus huertos de limón y a la crianza de caballos.

“Yo no me siento traicionado por ningún gobierno, le pedimos el apoyo y nos lo dio. Que la gente que no le convenga estar con el gobierno, pues yo no sé por qué no le conviene, pero esa debe ser la responsabilidad de cada municipio”.

En Apatzingán “necesitan el gobierno, ya sea Fuerza Rural o Fuerza Ciudadana, formar un consejo y poner orden, en cada localidad está la solución, que vean el ejemplo de Tepalcatepec y otros municipios que están tranquilos, porque cuando pasa algo es porque algo anda mal ahí”.

En su opinión, los enfrentamientos son consecuencia de las diferencias internas. “Son problemas internos, los problemitas son guerras entre ellos, que no hay unión”.

A diferencia de otras zonas, en Tepalcatepec, “todo tranquilo, porque estamos unidos y no vamos a permitir que entre otro cártel o gente o maleantes anden queriendo usar las armas para otra cosa”.

Entrevistado en uno de sus huertos, donde cerca de las 11 de la mañana ya concluyó la jornada laboral y la gente lleva en los bolsillos hasta 500 pesos por cuatro horas de trabajo, Alberto Gutiérrez cuenta su experiencia en los autodefensas y después como integrante del grupo de operaciones especiales conocido como G250.

Admite que hubo operativos importantes y en no pocas ocasiones estuvieron cerca de agarrar a Servando Gómez, La Tuta, pero no fueron los esfuerzos, sino la protección que tiene lo que impidió que fuera detenido.

“Es imposible, cuando tú te vas para un lado ya no lo encuentras, o sea, haces operativos grandísimos y dónde está o quién lo está ayudando. Muchas veces vas, arriesgando tu vida y cuando llegas a donde supuestamente estaba ya no está. Por lucha no quedó”, dice.

Casi dos años después del levantamiento, El Comandante Cinco renunció a la Fuerza Rural, y aunque porta un arma con registro ante la Sedena, solo lo hace por protección, porque sabe que habrá por ahí algún templario resentido.

Muchos de los calentanos que formaron las autodefensas en 2013, no sabían ni leer, pero cuando se necesitó de su apoyo para defenderse del azote templario eso no tuvo importancia. Hoy que se recluta gente para la Fuerza Ciudadana, admite que no todos tendrán un lugar, como no lo tuvieron en el proceso de institucionalización con la Fuerza Rural.

“Hay gente que anda armada que no sabía ni leer, pero para eso se iban a hacer los exámenes correspondientes para ver quién podía ser apto de portar un arma, porque cuando nos levantamos en armas, a ver tú fumas, o tomas, ¡no!, pues si lo que queríamos era que toda la gente apoyara, no andábamos escogiendo, pero ahora ya para dejar bien consolidada una policía o alguien que nos cuiden ya debían ser personas que tengan sus exámenes correspondientes”.

Cuando Los Templarios mandaban en Tepalcatepec ellos definían el precio de cada caja de limón. Había días en los que las ganancias de lo que se cortaba iban a dar a los criminales y si no les daban lo que pedían, quemaban las empacadoras. A veces Los Templarios lo visitaban y le pedían 10 mil pesos, era la cuota que pagaba.

Hoy asegura que hay un cambio. “Se siente la paz en nuestro municipio, ya cada quien volvió a sus actividades normales. Nosotros escogimos a nuestra policía bien constituida y ahora es una ley que es la que se encarga de cuidarnos. Aquí seguimos al pendiente y alerta, y todos los que estamos armados en Tepalcatepec es por la vía legal, estamos bien constituidos, la gente está alerta y ante cualquier anomalía que hay, se toman cartas en el asunto”, finaliza.