“Ya no disparen, aquí solo vienen jóvenes”

Familiares y amigos participaron en el sepelio de José David García, 'El Pollo', asesinado la noche del pasado viernes
Ataúd del menor de 15 años.
Ataúd del menor de 15 años. (Héctor Téllez)

Guerrero

Se le conocía como El Pollo. Quienes lo vieron jugar lo comparaban, por su estilo, con el Chicharito Hernandez.

Su nombre era David Josúe García Evangelista.

Tenía 15 años y murió bajo el fuego de hombres armados. Esos hombres armados los esperaban en el paraje Santa Teresa de la carretera Iguala-Chilpancingo.

Su equipo de futbol, Los Avispones de Chilpancingo ganaron en Iguala a su rival por tres goles contra uno. Salieron más que contentos de Iguala. Jamás imaginaron lo que sucedería en el regreso a casa.

El camión fue interceptado sobre la carretera, cerca de la medianoche. El doctor del equipo pensaba que era un retén y en segundos la pesadilla se hizo realidad.

Sin mediar palabra, los hombres armados empezaron a disparar. La metralla provocó que el camión saliera del camino y terminará en la cuneta. El chofer Víctor Lugo Ortiz murió casi de manera instantanea.

Para fortuna de los jugadores de este equipo de Tercera División, la puerta no podía abrirse. Fue una fortuna, porque los hombres armados quisieron entrar a la unidad para acabar con sus tripulantes.

“Los vamos a matar a todos”, eran las palabras de los agresores. Los jóvenes futbolistas permanecieron tirados en el piso del camion.

Solo se escuchaba el ruido de las balas pegando en la lámina de la pesada unidad. El director técnico del equipo, el maestro Rentería, trató de dialogar con los agresores.

“Ya no disparen aquí solo vienen jóvenes”. La respuesta fue una ráfaga de plomo que pegó en su rostro y en su pecho...

Dicen los jugadores del equipo que la balacera duro poco más de 20 minutos. Para muchos de ellos ese tiempo fue una eternidad.

Por fin los balazos cesaron. Como pudieron los chavales salieron del camion. Rompieron ventanas y solo así alcanzaron a pedir ayuda.

Para su desgracia, el daño estaba hecho; las balas alcanzaron a El Pollo, al chofer y al director técnico. Los dos primeros murieron y el maestro Rentería se debate entre la vida y la muerte en un hospital de la Ciudad de México.

La tarde ayer, en la cancha de la liga de futbol Los Ángeles, en Chilpancingo, se le rindió homenaje a El Pollo García. El cortejo fúnebre se abrió paso entre niños y adultos que conocieron al menor.

Entre aplausos y un féretro abierto, los que acudieron a la cancha reconocieron su talento. Las porras del equipo sonaron en el lugar, así lo hizo uno de los pitazos del árbitro, como si un juego empezará.

Los chavales no aguantaron más; el llanto le ganó a todos. La oración sonó al unisono, abrazaron el ataúd y pidieron a Dios que les permitiera jugar bien, que fueran capaces de llevar la victoria a casa.

Los padres de El Pollo no dejaban de llorar, mientras los directivos de la liga reconocían sus facultades futbolísticas. El padre del menor, José García, solo exige justicia.

Según sus palabras, el atentado era contra de Los Avispones. La razón del ataque, señala, fue una apuesta millonaria que los perdedores no estaban dispuestos a pagar.

Queda en la autoridad estatal aclarar el atentado, determinar si fue una confusión, un abuso de autoridad o la deeuda de juego que acabo con la vida de este joven futbolistas de 15 años.