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Sábado , 15.12.2018 / 17:17 Hoy

“No somos fantasmas ni cómplices de Javier Duarte”

Xalapa, Veracruz / Reportaje

Un grupo de 85 proveedores del gobierno estatal enfrenta deudas por falta de pagos, que también les ha negado la administración de Miguel Ángel Yunes, al considerarlos parte del fraude.
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La mañana del 16 de julio de 2018, decenas de empresarios locales protestaron afuera del palacio de gobierno de Veracruz, en Xalapa. Molestos con el ex gobernador priista Javier Duarte, pero también con el actual mandatario panista, Miguel Ángel Yunes, enarbolaron una lona:

"Empresas en problemas por falta de pago del gobierno del estado", se leía en la tela. Eran integrantes de la asociación Empresas SOS, que agrupa a 85 pequeños y medianos negocios que, entre 2010 y 2016, fueron proveedores del gobierno estatal, pero… no les pagaron 580 millones de pesos. El gobierno de Duarte les quedó a deber por múltiples servicios prestados.

Al llegar al poder, Yunes también se negó a pagarles: acusó que eran "cómplices de Duarte" y "empresas fantasmas” que quisieron participar en un "fraude transexenal" de 11 mil millones de pesos, que consistía en mezclar deudores ficticios con contratistas reales (MILENIO de ayer) a quienes, por decreto, Duarte intentó pagarles con impuestos.

Jesús Castañeda, ex presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Veracruz y líder de Empresas SOS, asegura que los 85 negocios que integran la agrupación están bien identificados y que "no son fantasmas ni cómplices.

"Somos cuidadosos, porque podrían venir empresas a infiltrarse para que después fueran descubiertas por el gobierno y dijera ‘¿Ya vieron? Ahí están: empresas fantasmas’", platica.

Se agruparon porque enfrentan problemas comunes: la falta de pago del gobierno los ha envuelto en una "bola de nieve" de deudas, por lo que en varios casos lo ha llevado a la bancarrota.

Este viernes termina el gobierno de Yunes. Sus esperanzas están ahora en el nuevo gobierno del morenista Cuitláhuac García, para que éste solicite ayuda a la Federación y liquide sus deudas. El nuevo gobernador no promete nada, simplemente calcula el adeudo en mil millones, pero advierte que revisará los casos.

Mientras tanto, quedan las múltiples historias de pérdidas…

EL MECÁNICO

A finales de 2013, Raymundo Muñoz ya se había retirado del oficio de mecánico automotriz, pero lo buscaron de Servicios de Salud de Veracruz (Sesver), dependencia a la que le había trabajado varios años atrás.

"Estaba fallando una unidad y me pidieron que les resolviera la situación. Les resolví el problema y me solicitaron que siguiera trabajando con ellos. Les dije que dependiendo el pago", narra.

Don Raymundo aceptó el trato y reclutó un nuevo equipo de seis ayudantes que daría servicio a los camiones y vehículos que usaba Sesver para transportar material médico, vacunas y otros insumos.

En 2014 los pagos dejaron de llegar. También daba servicios a la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas y ahí los pagos cesaron en 2016. Al acabar el sexenio, la deuda era de un millón 832 mil pesos. Una fortuna para él, que venía del retiro.

"Quedamos muy mal moralmente y muy endrogados. Todavía les debemos a refaccionarias que nos surten, porque vivimos del crédito", narra. Antes, reparaba hasta 60 vehículos al mes; ahora, con trabajos tiene seis. Además, la deuda lo orilló a despedir empleados y olvidarse del retiro. De seis trabajadores, se quedó con uno.

Don Raymundo comprobó que es un acreedor real: subió sus facturas a la plataforma de la Secretaría de Finanzas, como exigió Yunes a los supuestos contratistas.

"Se subió todo: facturas no pagadas, órdenes de reparaciones y todo. ¿Qué ha pasado? Solo nos dicen: ‘No hay dinero, no hay dinero, el gobernador no ha dado órdenes de pago’".

EL CASERO

Después de más de 10 años de haber alquilado su propiedad al gobierno veracruzano, a Guillermo Franco le quedaron a deber 11 meses de renta. Los últimos meses del sexenio de Duarte. Él les rentaba una casa y cuatro mil metros cuadrados de terreno, que funcionaban como sede de la Secretaría de Protección Civil de la entidad.

Además de que el gobierno de Duarte concluyó sin pagarle más de 1.5 millones de pesos, el sitio fue saqueado… por empleados del nuevo gobierno, cuando la administración de Yunes decidió desalojar el inmueble, en diciembre de 2016, según denuncia el empresario: se llevaron todos los espejos y los aires acondicionados y se robaron más de la mitad de los 60 peces –tilapia y bagre–que vivían en el estanque del lugar. Dice que casi arrasan con todo el cable de fibra óptica aunque evitó que se adueñaran de las lámparas del techo.

Por si fuera poco, le dejaron un adeudo de luz… de 51 mil 800 pesos con la Comisión Federal de Electricidad.

"Me siento defraudado, engañado y burlado", dice. Cuenta que desde 2015 comenzaron los atrasos, pero fue en 2016 cuando ya no pagaron ni un mes de renta. El gobierno de Yunes atendió el caso:

"Llevamos los contratos, los recibos de renta. Se los dimos y se nos dio también un número de proveedores a los que el gobierno adeudaba. Me tocó el 144. Ellos constataron que mi documentación estaba bien y que el gobierno reconocía ese adeudo".

Como a otros acreedores, la deuda le ha ocasionado problemas familiares. "Muchos quebraron o perdieron sus negocios y otros ya se murieron", lamenta.

Franco considera que la falta de pago es una represalia de Yunes por haber sido proveedores de Duarte:

"No tenemos nada en contra del gobernador. Somos empresarios, generamos riqueza; lo que cobramos es para el pago a trabajadores. Solo queremos que el gobierno nos pague", exige.

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