“Ellos tienen el nivel, pero nosotros el corazón”

En su incursión al futbol americano, los cadetes mexicanos sucumbieron 47-0 ante el equipo de la Naval de EU.
Dos soldados de México logran derribar a un estadunidense.
Dos soldados de México logran derribar a un estadunidense. (Javier Ríos)

A simple vista, el físico de los jugadores de Las Aguiluchas del Heroico Colegio Militar (HCM) y Los Guardias Marinos de la Escuela Naval de Estados Unidos tiene pocas diferencias, principalmente sobresalen por la altura. Pero en lo táctico y a la hora de entrar al campo de futbol americano, la diferencia es abismal.

Las Aguiluchas y los Midshipmen se enfrentaron este sábado al mediodía en el estadio del Colegio Militar para comenzar a construir un vínculo de amistad entre los cadetes de las fuerzas armadas mexicanas y estadunidenses, a fin de consolidar un clásico de la región y desarrollar este deporte.

Para evitar una paliza en el marcador, se acordó un peso máximo entre los futbolistas de 80 kilogramos para que el partido fuera competitivo; pero fue inevitable la embestida estadunidense, que arrasó con los cadetes mexicanos con un marcador 47 a cero, de los cuales 44 puntos llegaron tan solo en la primera mitad del partido.

Las Aguiluchas son un equipo recientemente creado, mientras que los Guardias marinos tienen el prestigio de que estar invictos desde hace tres años en los partidos que disputan en Estados Unidos; son un equipo imbatible y los mexicanos lo confirmaron el emparrillado.

El partido fue apadrinado por los secretarios de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, y Marina Armada de México, Vidal Soberón, así como por el comandante del comando norte de Estados Unidos, Williams Evans Gortney.

De hecho, el general Cienfuegos confirmó que este partido se trató de una propuesta de las fuerzas armadas estadunidenses para entrenar al equipo mexicano e invitarlos el próximo año a realizar una gira y enfrentarse a equipos de esa nación.

Ayer el titular de la Sedena lanzó con mucho entusiasmo el pase inaugural, pero sacó un bolillazo inatrapable para el receptor de los Midshipmen.

Después, el general caminó unas yardas y se dirigió a Las Aguiluchas: "Quiero que sepan que este juego fue por iniciativa del almirante Winnefeld, él es quien propició este juego. De este partido depende que el próximo año nos inviten a Estados Unidos".

El partido arrancó con entusiasmo, pero al paso de los minutos lo táctico y físico marcaron la diferencia entre los cadetes mexicanos y los estadunidenses. En la primera ofensiva, Las Aguiluchas provocaron un balón suelto, pero posteriormente cada ofensiva de los Midshipmen terminaba en la zona de anotación.

La frustración se veía en las caras del equipo mexicano y para la segunda mitad ajustaron y con coraje solo permitieron tres puntos.

Para el quarterback de Las Aguiluchas, Édgar Adrián Hernández fue es un buen comienzo: "Estamos tratando de pelear con ellos. Tienen un nivel muy bueno, pero nosotros tenemos corazón. Es mucho el apoyo hacia nosotros", dijo.

El estadio del HCM registró una entrada de alrededor de ocho mil asistentes, entre militares y sus familias, que corearon las jugadas de los mexicanos, se asombraron de las estrategias de los cadetes de la Naval estadunidense y bailaron con la banda de guerra del Ejército.

Al final, Cienfuegos y Soberón estrecharon las manos del comandante estadunidense y aplaudieron el esfuerzo del equipo mexicano.