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Miércoles , 14.11.2018 / 03:47 Hoy

Muere hombre en calles de Guadalajara

El hombre de la tercera edad se desvaneció sentado sobre las escaleras de una casa mientras el día iniciaba
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Este viernes a las seis de la mañana, un hombre de la tercera edad murió en la calle Angulo en el centro de Guadalajara. En una ciudad de más de 4.5 millones de habitantes, él murió solo. Se sentó en el escalón de entrada de una casa y poco a poco la vida abandonó su cuerpo, nadie le dio la mano, nadie le dijo adiós, no pudo ver los ojos de otra persona para despedirse, simplemente se desvaneció en el corazón de una metrópoli que le prestaba sus calles para trabajar porque no podía hacerlo en otro lado.

El hombre se recargó sobre la pared pero el peso de su cabeza lo venció al desvanecerse, la gorra en color rosa que le cubriría de los rayos del sol no permitía ver si se encontraba dormido, descansando o inconsciente, “alguien le habló y como no respondió le hablaron a la patrulla”, señaló un comerciante. Al parecer cuidaba y lavaba coches en la vía pública.

Vestía ropa holgada, un pantalón de mezclilla, una playera y una chamarra, su calzado era deportivo, unos tenis rosa con anaranjado, evidentemente había dado prioridad a la comodidad que le pudieran brindar antes que cualquier otra cosa.

Portaba un chaleco reflejante como el que usan los trabajadores de obra, también cargaba una especie de morral. Sus uñas lucían bien cortadas y un par de cadenas colgaban desde su cuello hasta el pecho.

Cuando los oficiales de la policía de Guadalajara llegaron al lugar para atender la llamada de emergencia lo encontraron con los ojos abiertos, una mirada vacía que apuntaba al gris del pavimento de una maltrecha banqueta como tantas que hay en Guadalajara.

El cuerpo permaneció ahí por más de una hora, detrás de una cinta amarilla con la leyenda “prohibido el paso” que fue colocada de cabeza, las personas que pasaban por la zona miraban a lo lejos o de cerca, pero no apartaban los ojos mientras caminaban frente al muerto.

El hombre simplemente se desvaneció, no se trató de un fallecido en hechos relacionados con armas y tiroteos, pero sí de uno que retrata otra cara de lo violenta que puede ser esta ciudad con las decenas de personas que duermen o trabajan en las calles, que no reciben los “buenos días” que un “Godínez” cuando llega a la oficina. Personas que caminan como fantasmas en una urbe que parece ignorarlos, condenarlos y excluirlos a una soledad impuesta que a muchos los acompaña hasta la muerte.

MC

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