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Jueves , 18.10.2018 / 21:48 Hoy

Miguelito tenía un año de ser víctima de torturas

La madre del menor de 7 años y su padrastro son buscados por las autoridades al ser los principales sospechosos de su muerte.

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Fue exactamente un año de torturas las que vivió el pequeño José Miguel al lado de su madre y de su padrastro, quienes son los principales responsables de haberlo abandonado sin vida en un baldío de la colonia La Alianza, al norte de Monterrey.

Cuando su padre Martín Estrada Pérez y su madre María Paulina Torres Méndez se separaron, Miguelito nunca imaginó que su destino era vivir bajo el yugo criminal de quien se convirtió en su padrastro, Carlos Zamora.

Inmediatamente después de abandonar a su esposo, María Paulina decidió iniciar una nueva relación sentimental con el hombre que se convirtió en el verdugo del mayor de sus hijos.

Para eso se trasladaron del ejido La Peña Bustamante a Monterrey, Nuevo León, y a seis meses de haber iniciado el concubinato los ahora prófugos de la justicia dejaron de tener contacto con todos sus familiares.

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Por las investigaciones que iniciaron el pasado 30 de enero, los elementos de la Agencia Estatal supieron que, supuestamente, fue Carlos Zamora, quien obligó a la mujer a dejar de comunicarse con toda su familia y conocidos.

Ellos aseguraron que él le prohibió a María Paulina responderles las llamadas y que, en algunas ocasiones, contestó y las cortaba después de asegurar que ella estaba con él y le pertenecía.

Eso mismo le gritó a Martín Estrada a mediados del año pasado, cuando trató de contactarla por teléfono para preguntar por Miguelito, de 7 años de edad, y sus dos niñas.

Esa ocasión fue la última vez que Martín Estrada tuvo la oportunidad de tratar de saber sobre el paradero de sus pequeños, quienes tenían meses de ser víctimas de violencia, de acuerdo a diversas denuncias que recibió la Procuraduría de Justicia.

Fue hasta la semana pasada, cuando sus hermanos lo contactaron para informarle lo ocurrido a su hijo, a quien reconocieron a través del retrato hablado que se publicó a nivel nacional.

Mientras se presentaba a identificar el cuerpo de su niño, los investigadores establecieron que Miguelito murió de neumonía bilateral, pero durante el tiempo que vivió alejado de su padre, fue víctima de torturas y de agresión sexual.

Los médicos forenses también establecieron el alto grado de desnutrición que sufría y detectaron las evidentes huellas de quemaduras de cigarro que tenía en las plantas de sus pies, así como golpes en diferentes partes de su cuerpo, los más recientes se los propinaron unos siete días antes de que se reportara su deceso.

Pero, sus verdugos continúan evadiendo su responsabilidad y desde el pasado 30 de enero, cuando se deshicieron de su cadáver, desaparecieron, por lo que aún son buscados por las autoridades.

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