Ministros: los mexicanos están secuestrados por la violencia

Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena y Luis María Aguilar Morales coincidieron en que nadie con conciencia, con sentido de hacer el bien, puede ser indiferente a las voces de reclamo.
El ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena nuevo presidente de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
El ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, presidente de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. (Cuartoscuro/Archivo)

Ciudad de México

México tiene una sociedad con miedo y secuestrada por la violencia, que derivó por los graves sucesos registrados en los últimos tiempos y que ha generado una crisis social, motivo por el cual la prevalencia del Estado de Derecho es indispensable para enfrentar estos retos.

Así lo manifestaron los ministros Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena y Luis María Aguilar Morales, quienes señalaron que el Poder Judicial de la Federación (PJF) no va a permitir la impunidad y hará valer la preeminencia de los derechos humanos.

Coincidieron que nadie con conciencia, con sentido de hacer el bien, puede ser indiferente a las voces de reclamo, por lo que reprocharon la violencia, la complicidad y la corrupción que demeritan a México, y aseveraron que a través de decisiones firmes, desde la Corte, se debe demostrar que existe un acceso real a la justicia para las víctimas.

Al rendir sus informes de labores como presidentes de la Primera y Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), respectivamente, y quienes aspiran a presidir la presidencia del Alto Tribunal y del Consejo de la Judicatura Federal (CJF), a partir del próximo 2 de enero, externaron su preocupación por lo que ocurre en el país.

Ortiz Mena declaró: "hoy –hay que decirlo- nuestro país atraviesa por una crisis social. Los grandes eventos sucedidos en nuestro territorio en los últimos tiempos así lo demuestran. Tenemos una sociedad con miedo secuestrada por la violencia. Que quede claro: el Poder Judicial de la Federación no va a permitir la impunidad".

Subrayó que como garantes de los derechos humanos, no escatimarán esfuerzos para combatir la impunidad, por lo que "nadie está exento de ese escrutinio".

Mena aseveró que la sociedad ya está cansada de la violencia que impera en el país, ciudadanía que busca una respuesta.

"Debemos –hoy más que nunca- transmitir a la población que el Poder Judicial –reitero- no va a permitir la perpetuación de la violencia ni la impunidad. La sociedad –ya sabe- está cansada y busca una respuesta", expresó.

Mencionó que desde el PJF se debe ir un paso adelante y responder a la legítima preocupación social, porque la población confía en que, ante la gravedad de los hechos que vivimos, la ley se cumpla en beneficio de la gente.

Al respecto, el ministro Luis María Aguilar Morales comentó que pocas veces en la historia de nuestro país la prevalencia del Estado de Derecho se hace indispensable para enfrentar los retos que la delincuencia y la corrupción generan en toda la vida nacional.

"A los juzgadores federales, a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a los tribunales de circuito, a los juzgados de Distrito, al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y al Consejo de la Judicatura Federal nos corresponde la gran responsabilidad de hacer valer la preeminencia de los derechos humanos, de exigir y cumplir con la ley sin distinción ni temor, para lograr la convivencia armónica y pacífica que merecemos y exigimos todos los mexicanos, desterrando la arbitrariedad, el abuso del poder, el delito y la corrupción", enfatizó.

Aguilar subrayó que nadie con conciencia, con sentido de hacer el bien, con solidaridad fraterna, puede ser indiferente a las voces de reclamo de todos los que sufren en sus familias y en carne propia el dolor de la pérdida, la sensación de impotencia ante el crimen.

"No podemos ser indiferentes a ese dolor, a esos reclamos y nos unimos, como uno solo, reprochamos abiertamente el delito, la violencia, la complicidad y la corrupción que solo demeritan a nuestro querido México", agregó.