Condenan a mexicano en EU por vender explosivos

Mario Alberto García-Balderas fue sentenciado a 10 años de prisión por posesión y venta ilegal de armas y explosivos a agentes federales encubiertos en Texas.
El armamento de grueso calibre fue asegurado.
García-Balderas fue sentenciado por ser un extranjero ilegal en posesión de un arma de fuego y nueve artefactos explosivos tipo granada. (Milenio Digital-Archivo)

Texas, Estados Unidos

Un ciudadano mexicano, que según autoridades vendió granadas caseras a agentes federales encubiertos en el sur de Texas, fue sentenciado hoy a 10 años en prisión por condenas relacionadas con delitos como posesión de armas de fuego y explosivos, informó la fiscalía.

Mario Alberto García-Balderas, de 45 años, había sido deportado dos veces de Estados Unidos para luego regresar y se espera que vuelva a ser deportado después de que cumpla su sentencia en una prisión estadunidense, informó la Fiscalía de McAllen en un comunicado.

En febrero, miembros del jurado hallaron culpable a García-Balderas por ser un extranjero ilegal en Estados Unidos en posesión de un arma de fuego y nueve artefactos explosivos improvisados del tipo granada.

El juez de distrito estadounidense de McAllen (Texas), Ricardo Hinojosa, otorgó a García-Balderas la sentencia máxima de 10 años en prisión por ambos delitos.

Hinojosa también sentenció a García-Balderas a ocho años en prisión, de los cuales 30 meses serán cumplidos consecutivos a las condenas por el caso de armas de fuego, en un caso por separado donde se declaró culpable de reingresar ilegalmente a Estados Unidos tras ser deportado.

"La sentencia de hoy envía un claro mensaje a los individuos que compran, transportan, o facilitan armas, municiones y otros artículos relacionados", dijo James Spero, agente especial a cargo de investigaciones en seguridad nacional.

Los fiscales dijeron que la investigación comenzó en el 2009 después de que agentes federales recibieron información de que una persona estaba vendiendo granadas.

Testigos declararon que García-Balderas entregó artefactos explosivos improvisados a agentes encubiertos en tres ocasiones en septiembre del 2009 por los que en total recibió casi 25 mil dólares.