“Tres meses y no sé si mi familia podrá ser ubicada”

Karla Olguín dice que no tiene un solo dato de sus parientes, porque falta coordinación entre autoridades de DF, Morelos y Puebla
Elementos de la 30 Zona Militar resguardan los alrededores de la Secretaría de Seguridad Pública de Tabasco, cuyo titular es Audomaro Martínez, ante la posibilidad de que policías en paro intenten tomar las instalaciones. Foto: Cuartoscuro
Elementos de la 30 Zona Militar resguardan los alrededores de la Secretaría de Seguridad Pública de Tabasco, cuyo titular es Audomaro Martínez, ante la posibilidad de que policías en paro intenten tomar las instalaciones. Foto: Cuartoscuro

México

Aún no hay rastro de la familia Sotelo desaparecida en Oaxtepec, Morelos, el 7 de julio pasado. Hasta el momento la investigación no tiene avances concretos que permitan dar con su paradero o, en su defecto, seguir la pista de los presuntos secuestradores.

Karla Olguín, hija de Griselda Sotelo y líder de vivienda en el fraccionamiento Villas de Oriente, aseguró que la investigación no avanza, porque no hay coordinación entre las procuradurías de Morelos, Distrito Federal y Puebla, pues ninguna se asume como cabeza del caso.

“No se han puesto de acuerdo, no cooperan unos con otros. Si el DF necesita oficios de Cuernavaca o declaraciones tardan mucho en entregárselas y lo mismo pasa en Puebla. No sé si falta presión o el caso no les ha llamado la atención o lo han dejado al olvido, porque no hay pistas, no hay rastros de nada, no hay una información que nos dé un aliento de que mi familia pueda estar en algún lado”, reprochó.

El domingo se cumplen tres meses de la desaparición de Griselda, su esposo, dos hijos con sus respectivas parejas y una amiga que funge como empleada doméstica.

Fueron a Morelos a pasar el fin de semana en una supuesta casa de descanso conseguida por Perla Rencillas Camacho, amiga de la familia. Todos desaparecieron, excepto siete niños que iban con ellos (tres de los cuales son nietos de Griselda).

Para agilizar la búsqueda de su familia, el próximo miércoles Karla estará presente en la primera reunión que sostendrán estas tres autoridades de justicia y ahí pedirá que el DF sea cabeza en la investigación.

Otra complicación, afirmó Miguel Ángel Cuesta, abogado de Karla, son los tipos penales de cada estado, pues Morelos y Puebla trabajan con el sistema oral, mientras el DF sigue el tradicional. Por eso no es posible citar a probables testigos u obtener terceras declaraciones, ya que en Morelos explican que para ello debe haber flagrancia o carácter vinculatorio con la investigación.

No obstante, en el DF dichas declaraciones sí podrían llevarse a cabo con el fin de aportar mayor información. “Además, no hay recursos económicos suficientes, las procuradurías nos dicen que no pueden estarse trasladando del DF a Morelos y viceversa o a Puebla.

En la madrugada del domingo 7 de julio sucedieron los hechos, cuando la familia Sotelo viajó a Oaxtepec, de donde fueron llevados a la supuesta casa de descanso por el conductor de un Tsuru.

Ahí, mientras parte de la familia salió por comida, los niños se quedaron en la casa, donde más tarde fueron sacados por un hombre y una mujer para ser llevado a Puebla, donde los abandonaron y fueron rescatados por policías.

Miguel Ángel Cuesta, conocido por su participación legal en el caso de linchamiento de policías en Tláhuac en 2004, señaló que otra deficiencia del caso es que las procuradurías no realizaron ninguna prueba pericial, dactilar o de otro tipo ni en la casa de Oaxtepec ni en el auto donde hallaron a los menores.

Cuando las autoridades ubicaron al dueño de la casa no lo encontraron, solo estaba su hermana quien declaró que la casa nunca ha estado en renta. Sin embargo una niña identificó plenamente el lugar.

En agosto fue detenido el jardinero de la casa, Raúl León Aragón, quien dijo tener autorización de sus patrones para rentar la casa los fines de semana. Y aunque estuvo bajo arraigo, las autoridades de Morelos no encontraron cómo vincularlo a la investigación por lo fue dejado en libertad. En el cateo realizado se encontró un arma y casquillos, cuyo dueño es Esteban Torres Briseño, quien tampoco pudo ser vinculado al caso y quedó libre bajo fianza.

Karla Olguín señaló que las autoridades judiciales de la delegación Iztacalco (responsables del caso) dijeron nunca habían tenido un caso como éste. Por otro lado la fiscalía antisecuestros de Morelos le pidió ser fuerte, pues hay víctimas cuyo secuestro ha durado hasta seis meses. “Pero no tienen resultados certeros, solo vínculos de gente que quedó libre, las cosas han sido lentas, muy lentas y a la fecha seguimos con lo mismo que empezamos: no hay nada nuevo” lamentó.