El doctor Tepeque, uno de los médicos desaparecidos de Guerrero

Un año después de que se casaron, Guadalupe y Raymundo tuvieron a su primera hija, quien ahora pregunta dónde está su papá y ve en la televisión que la Fiscalía lo da por muerto.

Ciudad de México

-¡Mira, mamá!, mi papá sale en la tele. ¡Lo están buscando! -gritó uno de los hijos de Guadalupe Reséndiz cuando vio en la televisión las marchas para exigir la aparición de cuatro trabajadores de la Secretaría de Salud de Guerrero, entre ellos el médico Raymundo Tepeque Cuevas.

Así la niña de 10 años y el niño de 8 se enteraron de que su papá estaba desaparecido. Su mamá sólo les había dicho que su papá no se había comunicado con ella y que iba a ir a Acapulco para buscarlo.

Raymundo desapareció el viernes 19 en Tierra Colorada con su amigo el doctor Marvin Hernández Ortega, el licenciado en administración de empresas José Osvaldo Ortega Saucedo y el licenciado en turismo Julio César Mejía Salgado, quienes también trabajan en la Secretaría de Salud de Guerrero. La Fiscalía informó que fueron asesinados.

Guadalupe es psicóloga y trabaja para el ayuntamiento de Tecpan, municipio en el que vive con dos hijos y su esposo Raymundo.

El doctor Tepeque, como lo conocen sus amigos, pasa los fines de semana con su esposa e hijos en su casa en Tecpan, y de lunes a viernes está en el municipio aledaño de Petatlán, donde trabaja en el hospital municipal.

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Raymundo avisó a su esposa que el viernes 19 de junio iría a hacer trámites a Chilpancingo para renovar su contrato, como lo hacía cada seis meses. El doctor Marvin Hernández Ortega le daría aventón en su Seat Ibiza gris, modelo 2014, porque también haría el papeleo. Alrededor de las 8 de la mañana los dos salieron hacia la capital de Guerrero.

"(Raymundo) me dijo que ya iban a Chilpancingo, iba a tramitar su carta de no antecedentes penales, de habilitados, iban a hacer muchos trámites, por eso se tardaron. Ya había sacado una, pero como se vence ya no era válida", contó Guadalupe en entrevista para MILENIO.

Doce horas después, a las 8:05 de la noche, Guadalupe le marcó a su esposo para saber cómo estaba. "Me dijo que había pasado a Tierra Colorada, (cabecera del municipio de Juan R. Escudero, el cual colinda con Acapulco y Chilpancingo), a apoyar a un doctor en un evento, que les está apoyando en la agilización de los trámites".

Pasaron más de dos horas y Guadalupe volvió a llamar a su esposo; entró a buzón, siguió insistiendo hasta las 12:30 de la noche, pero en cada llamada sólo escuchaba "deje su mensaje".

Guadalupe no tenía el número telefónico de Sarita, esposa de Marvin, así que la contactó por redes sociales. Ninguno de los dos doctores aparecía. Los familiares de Marvin y Guadalupe quedaron de ir a Tierra Colorada, último lugar donde habían tenido contacto con ellos.

El domingo la familia de Marvin y Guadalupe fueron al Ministerio Público, les tomaron datos, pero "no nos quisieron levantar acta porque no estaba el encargado. Ahí nos avisaron que en el periódico ya habían encontrado el vehículo abandonado". Ahí Guadalupe supo que su esposo estaba, además de Marvin, con dos de sus amigos: José Osvaldo Ortega Saucedo y Julio César Mejía Salgado.

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Guadalupe y Raymundo se conocieron hace 13 años cuando estudiaban en la Universidad Autónoma de Guerrero. Se hicieron novios y se casaron por el civil en 2004. Él se ausentaba de casa por cuestiones de trabajo.

Un año después de la boda tuvieron a su primera hija, quien ahora pregunta dónde está su papá y ve en las noticias de la televisión y en redes sociales que la Fiscalía de Guerrero lo da por muerto.

El miércoles 24 la Fiscalía de Guerrero informó que había localizado cuatro cadáveres cerca del poblado de Santa Bárbara, municipio de Chilpancingo. Citó a los familiares de los dos médicos y dos licenciados para que fueran al Semefo y vieran si eran sus parientes.

Guadalupe entró a ver los cadáveres. Uno tenía tatuajes, otro la dentadura maltratada, uno más tenía baja estatura y otro cicatrices en la nuca y medía 1.82. En ese "vi cierta similitud, pero no concuerda con las cicatrices ni estatura", recordó.

"Le pregunté al forense que si estaba seguro de las medidas (del cuerpo), porque yo estoy segura de las medidas de mi esposo, quien mide 1.74, tiene cabello y ojos negros", describió. "Ninguno coincidía con las características de él".

Tres días después la Fiscalía informó que tomó muestras biológicas y se determinó que los cadáveres pertenecen a los dos médicos y los dos licenciados desaparecidos; sin embargo, anunció que para no dejar dudas la PGR hará pruebas de ADN. Los familiares de los cuatro desaparecidos buscan que el Equipo Argentino de Antropología Forense haga otros peritajes.