La "matabellas" cumple pena y sale de prisión

Miriam Yukie Gaona Padilla fue liberada la mañana de ayer del Reclusorio Femenil de Puente Grande, estuvo 12 años y cuatro meses tras las rejas.
Yukie Gaona se hacía pasar por egresada de la Universidad de Sinaloa
Yukie Gaona se hacía pasar por egresada de la Universidad de Sinaloa (Archivo)

Guadalajara

Estuvo tras las rejas durante de 12 años y cuatro meses exactamente, y el día de ayer, Miriam Yukie Gaona Padilla, mejor conocida como la matabellas, se despidió del Reclusorio Femenil de Puente Grande al haber concluido su sentencia, dictada el 24 de julio de 2002.


La Fiscalía General del Estado (FGE) confirmó que Yukie Gaona compurgó este lunes la pena que el juez le impuso, por lo que alrededor de las 08:00 horas
firmó los papeles y abandonó el complejo penitenciario. La matabellas cumplía una pena por los delitos de usurpación de funciones y lesiones, debido a que realizaba actividades como cirujana plástica sin serlo en realidad, y sus pacientes, a quienes les practicó cirugías estéticas, aseguraban padecer efectos secundarios después de entrar al quirófano de la pseudomédico, incluso, se vieron obligadas a someterse a nuevas cirugías para sanar los daños, debido a que Gaona Padilla les inyectó aceite y silicona, algunas incluso llegaron a perder los senos.

El 31 de marzo de 1999 Yukie Gaona saltó a la fama, aunque no de muy buena manera, luego de que una mujer realizó la primera denuncia ante la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), quien luego de perder las glándulas mamarias por efectos de las sustancias aplicadas por Gaona Padilla la acusó de usurpación de funciones públicas o de profesión, uso indebido de uniformes e insignias, así como de lesiones. Exigió además la reparación del daño.

A partir de esa fecha, las denuncias comenzaron a acumularse y llegaron a ser más de 70; imágenes de mujeres que habían sufrido las consecuencias de operarse con la supuesta cirujana inundaron los medios de comunicación, y a Miriam Gaona se le dio el mote de matabellas.

Sin embargo, a pesar de las denuncias, sólo en 33 casos se recabaron elementos suficientes para proceder judicialmente y, el 12 de abril del 2002, la procuraduría de Justicia solicitó la orden de aprehensión en su contra. El 2 de mayo se presentó ella misma antes las autoridades, pero amparada, por lo que el juez Armando Espinoza Niño le decretó la formal prisión por su presunta responsabilidad en los delitos de usurpación de funciones y lesiones.

Aunque en aquella ocasión fue liberada bajo fianza, sin embargo, la presunta delincuente dejó de ir a firmar al juzgado en dos ocasiones y no se presentó
a una diligencia, por lo que la PGJE solicitó su arraigo y éste fue concedido por la juez Felícitas Velázquez Serrano, por lo que fue confinada en un hotel
para evitar su fuga. El 24 de julio del 2002, la PGJE cumplimentó su detención por los delitos contra la salud en su modalidad de prescripción de medicamentos sin autorización, por lo que fue consignada ante un juez, fecha en la cual dio inició el juicio en contra de Gaona Padilla. 

La primera sentencia para Yukie Gaona fue dictada el 19 de agosto de 2011, fueron 18 años de prisión; sin embargo, su defensa apeló la decisión y fue revisado por la Décima Sala Penal del Supremo Tribunal de Justicia, y el 5 de junio de 2012, los magistrados redujeron la sentencia a 12 años y cuatro meses, declarándola responsable por las lesiones a quince mujeres.


El primer caso
Gaona Padilla se ostentaba como egresada de la Universidad Autónoma de Sinaloa, y en su consultorio tenía diplomas y títulos que se subastan vía Internet
por 50 y 100 dólares. Prometía “bajar de peso y medidas, desvanecimiento de arrugas, aumento de senos, glúteos, piernas y demás puntos deseables”, por una baja cantidad de dinero. La matabellas decía a sus pacientes que sus tratamientos no causaban daño, eran completamente seguros y sin efectos colaterales.

La primera mujer que la denunció relató que a fines de 1998 Miriam Yukie la embaucó al ofrecerle un tratamiento para hacer crecer los senos, y hasta le prometió un descuento en consideración a que su madre ya era su clienta. La paciente aceptó e incluso llevó a su marido para que se sometiera a un  tratamiento para adelgazar, pero también él sufrió severos daños físicos. 

A finales de diciembre la denunciante empezó a sufrir fuertes dolores en los senos y se le enrojecieron. En cada uno de ellos le habían inyectado 10 mililitros de supuesto colágeno y en el IMSS le dijeron que “traía en mi cuerpo una sustancia de uso industrial”.

El 31 de marzo de 1999 fue a la PGJE y levantó su denuncia, pero no hubo resultados. Varios meses después, especialistas en cirugía plástica tuvieron que
amputarle ambos senos para salvarle la vida. Decenas de mujeres de la Zona Metropolitana de Guadalajara acudieron con la ‘supuesta doctora’, también
‘laboraba’ en Tequila, Mascota, Talpa, Ahualulco, Etzatlán, Ameca, Atenguillo y San Martín Hidalgo.