Denuncian familiares más de 350 desaparecidos en Iguala

Con el sobrenombre de "Los otros desaparecidos", hace ocho meses familiares iniciaron un movimiento para buscar a quienes han desaparecido a lo largo de seis años en la cabecera municipal de Iguala.

Chilpancingo

Antes de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa hubo al menos 350 desaparecidos en la cabecera municipal de Iguala, se trata de casos registrados a lo largo de seis años, cuyas familias comenzaron su búsqueda apenas hace ocho meses y, para diferenciarse adoptaron el sobrenombre de “Los otros desaparecidos”.

Mario Vergara Hernández, es hermano de Tomás Hernández, un taxista de 41 años, secuestrado el 5 de julio de 2012, cuando cubría la ruta de Huitzuco hacia Iguala de la Independencia.

Tiene 40 años y explica que junto con él, hay más de 300 personas buscando a seres queridos, de los que no se tiene información desde hace varios años; algunos ya habían recurrido a las autoridades, pero no consideraban generar un movimiento social por miedo a las represalias del grupo delictivo que asumen, todavía controla parte importante de la región Norte; Guerreros unidos.

La relación de personas no encontradas que se ha logrado establecer en la parroquia de San Gerardo se asume que está inconclusa, porque cada semana se registran nuevos casos, el miedo se va rompiendo poco a poco.

Hay asuntos que llaman la atención, entre otras cosas porque en una sola familia se integran dos, tres o hasta cuatro miembros buscados, con pocas esperanzas de que aparezcan vivos y muchos solo reclaman un cuerpo debidamente identificado para sepultarlo y tener un espacio en donde llorar.  

Oscar Mauricio Prudenciano González, párroco de San Gerardo asume que no todas las familias están en condiciones de acudir a las búsquedas que se realizan de manera independiente, las que carecen de  equipo tecnológico y en muchos casos de resguardo policíaco.

El gobierno federal a través de la Comisión Nacional de Atención a Víctimas (CNAV) solamente les apoya con el pago de sus pasajes, en algunas ocasiones con una torta para su alimentación.

Mario Vergara explica: “Yo vengo de Huitzuco; soy parte del equipo de búsqueda de los otros desaparecidos de Iguala, aquí tenemos casos documentados desde 2008”.

Con base a la información que se ha reunido en la parroquia de San Gerardo, Mario establece que si en realidad existe el interés de conocer a detalle lo que sucedió la noche del 26 de septiembre, debe hacerse una revisión a todo el entorno de violencia, impunidad y colusión entre grupos de delincuentes y autoridades en los años previos, por lo menos se remonta a dos administraciones municipales anteriores.

Solo con una investigación retrospectiva, se tendrán los elementos suficientes para entender como es que hubo condiciones para atacar con tanta violencia a los estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos, a grado de matar a tres y desaparecer a los 43.

El dirigente social que pidió no serlo nos aclara: “Nosotros ya no buscamos justicia, buscamos a nuestros familiares desaparecidos. Nada más”.

 

La lista crece

El planteamiento de Los otros desaparecidos en sencillo, si en realidad se quiere tener una verdad histórica respecto a lo que sucedió en Iguala: “Si nos conocen a nosotros y ven nuestros casos, las autoridades van a sacar muchas líneas de investigación para poder dar con lo que hicieron en contra de los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa; tenemos más de 350 familias con desaparecidos y día con día la relación crece más”.

Al colectivo se han sumado personas que llegaron de municipios como Taxco; Huitzuco, Apaxtla, Teloloapan, Apaxtla, Chilpancingo, Tepecoacuilco, pero también de Ecatepec estado de Morelos, del estado de México y hasta de Puebla.

Aunque las búsquedas son intensas, refiere que las autoridades que han dado seguimiento a sus casos, porque no han reaccionado a la altura de las circunstancias, ya que los resultados en los estudios de identificación son nulos.

“Nadie nos ha regresado a nuestros familiares y si no los devuelven, pues de nada ha servido todo el trabajo hecho en campo”, indica.

En los cerros que rodean la cuna de la bandera se han rescatado al menos 104 restos humanos en más de 200 fosas clandestinas, las familias suben por su propia cuenta y las perforaciones iniciales las hacen solo con varillas, pues no tienen ningún equipo de apoyo.

 “Algunas personas que nos han acompañado no creen que podamos encontrar algo, al principio nos dicen que solo hay tierra, pero cuando ubicamos un punto, metemos las varillas en donde creemos que hay algo y muchos se vomitan ante el nivel de putrefacción que se desprende”.

Las búsquedas comenzaron desde el 6 de noviembre de 2014, dos meses después de los ataques suscitados en Iguala.

“Ya hemos caminado durante diez meses; son horas y horas para poder encontrar algunas fosas pese a que no tenemos muchas herramientas, incluso, por la falta de radios nos hemos llegado a perder en el cerro y debemos encontrarnos a gritos”, apuntó.