Cuando llama un extraño…

Un desconocido al otro lado de la bocina llama desde el penal de Altamira, en Tamaulipas, la voz acusa que los han delatado de un cargamento de droga. Esto fue el principio de un secuestro. 
Zander Alan a sus dos años de edad ya fue víctima de un secuestro.
Zander Alan a sus dos años de edad ya fue víctima de un secuestro. (Especial )

Monterrey

El domingo 26 de enero, el papá de Zánder Alán, de 2 años de edad, recibió una llamada a su celular que habría preferido jamás contestar.

Un extraño, desde el otro lado de la bocina, hablaba desde el penal de Altamira, Tamaulipas.

El hombre dijo hablar de parte de un grupo delictivo, porque del teléfono al que marcó habían salido llamadas para acusarlos de algún cargamento de droga que había sido asegurado y que se las iban a pagar.

Le pidieron que se fuera al centro de Hermosillo, Sonora, donde una mujer que trabajaba en Telcel iba a checar su teléfono.

Una vez que se encontró con la mujer en el centro de Hermosillo, le dijeron que se fuera con ella a Guaymas; pero al llegar al lugar se quedó sin gasolina y sin dinero.

Los delincuentes le ordenaron por teléfono que se fuera a una gasolinera, donde llegaría un grupo armado para darle dinero con el que cargaría combustible.

Sin embargo, le pidieron dejar a su hijo y a la mujer que los acompañaba en un centro comercial de Guaymas. El hombre obedeció, dejó a su pequeño y se fue rumbo a la gasolinera.

El grupo armado nunca llegó. Fue entonces cuando el padre del menor se dio cuenta que era víctima de un engaño: al regresar al centro comercial ya no encontró a su hijo ni a la mujer.

De vuelta en Hermosillo, el padre prefirió no denunciar. Los extorsionadores le habían dicho que tenían compradas a las autoridades. Prefirió creerles.

Fue hasta un día después que optó por denunciar los hechos. Después se supo que la mujer tomó un taxi en el centro comercial de Guaymas, pidiendo se le trasladara a Navojoa.

Al llegar a Obregón, Sonora, el taxista le cobró el viaje, pero la plagiaria respondió que no traía dinero; el conductor la dejó en una tienda Walmart en la ciudad de Cajeme, último lugar donde ubicaban al pequeño Zánder.

Las autoridades sonorenses no sabían que el pequeño Zánder Alán se encontraba en Nuevo León, donde la mujer llegó acompañada de otro menor de edad, al parecer su hijo.

Junto con los menores, la plagiaria se dirigió al interior de una farmacia donde recibiría dinero por parte de los extorsionadores, para seguir viajando hasta que le indicaran lo contrario.

Sin embargo, un grupo de agentes ministeriales la ubicó y se logró su captura, rescatando al menor de dos años.

La mujer es María Dolores Rojas Martínez y dice tener su propia historia: ya ante las autoridades, dijo que desde el 11 de noviembre del 2013 es víctima de amenazas y daño a su familia, a través de llamadas telefónicas por parte de este mismo grupo de extorsionadores.

Por ello, María Dolores decidió irse de su casa junto con su hijo Sebastián.

Según su versión, desde esa fecha ha recibido llamadas de supuestos delincuentes para cometer diversos delitos, entre ellos el plagio de Zánder Alán.

El menor ya fue rescatado y sus padres esperan tenerlo de regreso; los extorsionadores, se espera sean ubicados para evitar que sigan operando desde el penal.

Ella podría salir en libertad.