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Líder santero asesinado en Iztapalpa "vivía escondido y escoltado"

Israel Salazar Sánchez, presidente de la Sociedad Yoruba de México, fue asesinado en su casa el 19 de junio pasado; suman ya tres líderes santeros muertos en menos de cuatro años.
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Israel Salazar Sánchez, presidente de la Sociedad Yoruba de México, "vivía escondido y escoltado la mayor parte del tiempo". Al llegar a su casa el 19 de junio pasado en la calle de Pajares, colonia Valle del Sur, delegación Iztapalapa, se escucharon algunas detonaciones por arma de fuego: el hombre de 39 años fue asesinado.

El cuerpo de Israel quedó sobre el asiento de un automóvil tras haber recibido al parecer un disparo en la cabeza. Junto a él, estaban dos mujeres, de 40 y 65 años, con lesiones en el abdomen y el pecho.

"Él estuvo escondido mucho tiempo y siempre llevaba gente que lo estuviera cuidando. En estos casos donde matan a integrantes de la comunidad Yoruba, se especula mucho. Con Israel tenía comunicación por algunos eventos que coincidíamos, pero no se descarta una venganza personal", platicó a MILENIO, el sacerdote Yoruba, Sahori Gámez Otura.

El 9 de octubre de 2014, Leonel Gámez Céspedes , El Padrino, fue asesinado. Era padre de Sahori Gámez Otura. Dos hombres ingresaron a su casa en la colonia Pedregal de San Nicolás, delegación Tlalpan, para dejarle una ofrenda especial presuntamente enviadas por seguidores de esta religión. Momentos después, le dispararon en la cabeza frente a un altar.

"Mi papá fue asesinado hace cuatro años, él era presidente de la Sociedad Yoruba de México. Fue el primer sacerdote que matan en la comunidad. Le dieron un tiro en la cabeza cuando estaba en el templo donde él trabajaba. Después, el 18 de mayo pasado, mataron de 16 balazos a Daniel Ramírez, vicepresidente de la Sociedad Yoruba, quien estaba en su casa, por el Estadio Azteca", relató Sahori Gámez Otura.

Considera que estas muertes pueden derivarse de alguna diferencia de creencia religiosa, así como "un tema de relación o contacto con personas que son parte del crimen organizado".

"Los que murieron son personas que tienen cierta influencia en la sociedad. Es muy difícil dar una relación y las personas que los mataron seguramente tienen algún vínculo con alguna organización delictiva, pero las razones pueden llegar a variar. En el caso de mi papá, la investigación quedó abierta; no hubo más información o la verdadera razón de por qué lo mataron, tampoco de Daniel e Israel se ha esclarecido mucho".

Vulnerables y olvidados

Sahori define a la comunidad Yoruba como un ente vulnerable y desconocido por varios. Incluso, las mismas autoridades gubernamentales les han dado la espalda y les cierran las puertas. 

"Nos sentimos desprotegidos y no ha habido un acercamiento del gobierno con nosotros para ayudarnos a regularnos. En 2013 presentamos una solicitud a la Secretaría de Gobernación para que la comunidad Yoruba sea registrada como asociación religiosa. Cumplimos con los requisitos para hacerlo, pero por temas de creencias nos cierran las puertas. Nos sentimos vulnerables y con cierto rechazo", comentó.

Pese a estas muertes, consideró que la comunidad Yoruba no desaparecerá y que incluso cada vez está tomando más fuerza. No descartó hacer un llamado a detener estos asesinatos, pero "sin hacer mucho ruido para evitar represalias".

"No somos la única sociedad donde se están perdiendo muchos líderes. Que la gente analice y entienda que necesitamos una libertad de expresión, de culto y todo en busca de un desarrollo humano y espiritual que es muy necesario hoy.

"Israel era un hombre con muchos conocimientos que siempre estaba ahí para ayudar a las personas que lo necesitaban y que se lo pedían, y bueno, formaba parte de una familia muy cariñosa y que ayudaba mucho", expresó Sahori Gámez Otura.

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