REPORTAJE | POR JUAN PABLO BECERRA-ACOSTA M.

De jóvenes, tres de cada diez muertes violentas

Análisis en poder del Congreso y el gobierno federal

El reporte interdisciplinario puntualiza que 40 por ciento de estos casos es por asesinato.

México

En un diagnóstico multidisciplinario sobre la inseguridad en el país, entregado al Congreso de la Unión y al gobierno federal (y del cual obtuvo copia MILENIO), se señala que son los jóvenes los que más han pagado las consecuencias de la guerra contra el crimen organizado y las disputas entre delincuentes. Se advierte que si México no enfoca sus políticas públicas en "rescatar y atender" a este sector poblacional, perderá "el bono demográfico" que ahora tiene y no se resolverá la crisis de violencia que afecta a considerables porciones del territorio nacional.

"Es lamentable que los jóvenes, además de padecer exclusión y vulnerabilidades, estén pagando la mayor cuota de sangre por la expansión del narcotráfico y del crimen organizado", se lee en el documento, en el cual se expone que la principal causa de muerte en la juventud mexicana ya es... el homicidio: "Situación sumamente grave", ya que tres de cada diez muertes violentas en el país son de jóvenes (31.7%) y la mayoría de éstas ocurre por asesinatos —cuatro de cada diez—, principalmente a balazos: siete de cada diez.

El informe exhibe que la tasa de homicidios entre los jóvenes de sexo masculino (15 a 29 años) por cada cien mil habitantes está muy por encima de la media nacional: es de 43 contra 22 (INEGI), pero si se centra exclusivamente en los jóvenes varones entre 25 y 29 años, literalmente se duplica: llega a 86 por cada cien mil habitantes.

México vive una de las más graves crisis de seguridad pública en tiempos de paz —se lee en el diagnóstico—, la cual afecta de diferentes maneras a toda la sociedad, pero es más aguda entre los jóvenes (...), y representa un enorme desafío no solo para la gobernabilidad y el desarrollo sino para la seguridad interna y la seguridad nacional".

En el estudio se identifican siete elementos que originaron que la juventud sea la más afectada por la violencia y la inseguridad: "la mayor presencia de la delincuencia organizada en todo el país, la exacerbación de la violencia, la persistente impunidad de los infractores de la ley, la corrupción, el desempleo, la pobreza y la desintegración y violencia familiar". Esta combinación "propicia que se cometan delitos para la satisfacción de necesidades básicas", se agrega.

También se critica la estrategia para resolver el problema escogida en el sexenio pasado: "En la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico el gobierno privilegió la acción directa en detrimento de la inteligencia, provocando la muerte de miles de personas, de las cuales una importante proporción eran jóvenes. Además, aumentaron los delitos del fuero común sin programas sociales de prevención para reducir la incidencia delictiva".

Y da una cascada de cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública: la incidencia delictiva del fuero común pasó 1.4 millones de delitos en 2001 a 1.7 millones de delitos en 2012, un incremento del 18%. También cita al INEGI y su Encuesta de Victimización: en el mismo periodo los delitos pasaron de 11.3 a 22.3 millones. Resalta el incremento de la extorsión (443%), secuestro (160%) y los homicidios dolosos (57%), que fueron los que más crecieron. Apunta que se trata de datos "alarmantes que no tienen precedentes en la historia nacional", ya que dos de cada diez habitantes del país han sido víctimas de al menos un delito ("sin contabilizar la cifra negra"), lo que ha ocasionado pérdidas equivalentes a 211 mil millones de pesos, "considerando daños a bienes de las personas, a la salud y gastos adicionales de seguridad".

Los delitos del fuero federal se incrementaron entre 2001 y 2012 en 91%. Los delitos contra la salud crecieron 19%. La producción de drogas creció 226% y el comercio 136%.

Al abordar el problema de los jóvenes en particular, dice que éstos son "víctimas y victimarios, debido a que una parte de ellos son vulnerables ante la delincuencia por sus perfiles físicos y psicológicos y porque otra parte es fácilmente reclutada por el crimen organizado y el narcotráfico para entrar al mundo de las adicciones o el sicariato (sic), en un contexto de familias desintegradas y sin tener acceso a oportunidades de desarrollo en materia educativa, laboral y cultural".

Como víctimas, 27.8% de los jóvenes sufrió un delito, según cifra del INEGI que exhibe. Por ello, 56% de los jóvenes considera la inseguridad como su principal problema. La tercera parte de los fallecimientos violentos en el país son de jóvenes, señala. De éstos, 44.2% fueron homicidios. Y de éstos, 73% fue a balazos. Y son muertes numerosas: como ejemplo, se cita un año, 2011, cuando murieron 37 mil 724 jóvenes, y de éstos, 10 mil 535 fueron por homicidio (28%).

Como victimarios, cuatro de cada diez presuntos delincuentes del fuero federal (40%) y prácticamente cinco de cada diez presuntos delincuentes del fuero común (49%) son jóvenes. El 68% de los robos o asaltos en las calles son cometidos por jóvenes, 64% de las lesiones por agresión, 63% de las violaciones, 43% de los secuestros.

El 46% de las personas procesadas y sentenciadas por delitos del fuero común son jóvenes; 46% de los internos en prisiones por esos delitos son jóvenes; 46% de los procesados por delitos del fuero federal son jóvenes; 46% de los internos por esos delitos son jóvenes, detalla
el diagnóstico.

El 58% de los procesados por narcóticos son jóvenes; 27% por portación de armas prohibidas son jóvenes.

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De acuerdo a este estudio, además de sufrir violencia y ser violentos, los jóvenes mexicanos (15 a 29 años) padecen carencias sociales.

En el sector salud, 28% por ciento de los jóvenes no tienen acceso a la salud, tasa superior a la nacional que es de 21%. El 69% carece de seguridad social, mientras que a nivel nacional la tasa es de 61%.

En el sector educativo, el documento empieza por resaltar que México tiene un promedio de escolaridad de 8.7 años (segundo de secundaria), lo que significa un rezago dentro de la OCDE de 5.2 años con respecto a Noruega, de 4.6 años, con Estados Unidos, 4.5 con Canadá, y tres años con el promedio de la misma organización.

El problema educativo para los jóvenes empieza en la educación media superior: la cobertura solo abarca a 65% de los que están en edad de cursarla. Para que haya una cobertura universal en este rubro, si no hay cambios importantes en el sector educativo, se prevé que ésta ocurra... en el año 2043. Además, la deserción entre quienes sí se matriculan es de 46%.

Adicionalmente, según el análisis, se sigue agravando la desigualdad en el país: solo 13% de los jóvenes provenientes del 10% de la población más pobre tiene acceso a la educación media superior, mientras que esa tasa, la cobertura entre el 10% con mayores ingresos es de... 100%. Por si el panorama no fuera oscuro, la tasa de reprobación es de 32% entre los jóvenes de ese nivel educativo.

En educación superior la realidad es peor: la cobertura solo llega a 27%. A un posgrado únicamente accede 11.3% de los jóvenes en edad de hacerlo.

La pobreza afecta a cuatro de cada diez jóvenes: 43% de ese sector poblacional. Uno de cada cuatro padece pobreza extrema. Con poca educación, el desempleo los golpea duro: "La situación económica de los jóvenes se caracteriza por una deficiente inserción en la vida productiva". La tasa de desempleo es de 8%, tres puntos arriba de la tasa nacional.

El diagnóstico retoma el caso de los llamados ninis, aquellos jóvenes que ni estudian ni trabajan: cita números de la OCDE y cifras del INEGI y estima que esta población fluctúa entre 7.3 y 7.9 millones de jóvenes, 25% de ese sector poblacional.

La situación para quienes tienen mejores estudios tampoco es buena: "Es preocupante que a mayor escolaridad haya mayor desempleo juvenil", señala el informe. Dice que entre 2010 y 2013 el desempleo afectó a 39% de los jóvenes que habían concluido estudios en nivel medio superior y a 43% de quienes habían terminado estudios de nivel superior.

Y a quienes están empleados, no les va bien: este año —explica el diagnóstico— 75% recibe entre cero y tres salarios mínimos y únicamente 16% percibe más de tres salarios mínimos. Solo 39% tiene un empleo formal.

Los gobernantes no ayudan. El estudio expone que "en nuestro andamiaje jurídico, y en los programas y acciones de los órdenes de gobierno no se refleja de forma explícita una voluntad política para impulsar el desarrollo de la juventud", como sucede con otros sectores tales que la infancia, la vejez o el de la mujer. "Las acciones son limitadas y de reducido impacto social". Pone el ejemplo de 273 programas sociales del gobierno federal evaluados por Coneval, de los cuales 56 están dirigidos a actividades productivas, y de éstos diez brindan "alguna facilidad" para que los jóvenes tengan acceso a apoyos productivos, pero solo tres "están dirigidos focalmente a jóvenes", con un presupuesto que no llega a mil millones de pesos.

Por todo este panorama, el de una juventud violenta, violentada, mal educada, con problemas familiares y sin oportunidades productivas adecuadas, concluye el diagnóstico, el país está a punto de perder su bono demográfico: "En la actualidad México posee el bono demográfico más grande de su historia (la etapa en la cual la población en edad de trabajar de 15 años y más alcanza su mayor peso relativo respecto a la población dependiente), integrado por 31.2 millones de jóvenes, 26.3% de la población".

Por eso, para "recuperar el tejido social de los jóvenes", el diagnóstico propone un "Programa Nacional para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia", en el que participen los tres órdenes de gobierno, la iniciativa privada y las organizaciones de la sociedad civil.


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