Dan orden de aprehensión a joven por crimen de cantinero

Alberto Ruiz Patisthan, de 19 años, aseguró que el encargado del bar intentó violarlo, por lo que decidió asesinarlo. 
El joven indígena no habla el español al cien por ciento.
El joven indígena no habla el español al cien por ciento. (Especial)

Monterrey

El presunto homicida del cantinero que hace un mes fue asesinado en un bar del centro de Monterrey es un joven indígena originario de Chiapas que no domina al 100 por ciento el idioma español y aseguró que lo atacó porque el occiso lo encerró en el negocio y quería forzarlo a tener relaciones sexuales.

Alberto Ruiz Patishtan, de 19 años, fue notificado el domingo de la orden de aprehensión que le giró el juez quinto de Monterrey y enseguida trasladado al penal del Topo Chico, tras permanecer un mes arraigado.

El chiapaneco, quien se dedica a vender dulces en la ciudad, es considerarlo presunto culpable del homicidio calificado de César Mireles López, de 64 años.

Al momento de rendir su declaración preparatoria recibió el apoyo de traducción de un menor originario de su pueblo natal Alvarado, en San Juan Chamula, quien domina el dialecto madre Tsotsil, que ambos hablan.

Alberto sólo estudió hasta el cuarto año de primaria y comenzó a entender el español cuando tenía 15 años de edad y a los 19 abandonó su pueblo natal para venir a trabajar a Monterrey.

A principios de 2013 fue a vivir a un cuarto de renta en una vecindad ubicada en el cruce de las  calles Jiménez y Carlos Salazar, a unos metros del bar Frontera, donde el pasado 13 de enero lo encerró el cantinero y trató de violarlo, cuando se encontraba en completo estado de ebriedad.

Durante la declaración preparatoria confirmó la versión que había dado ante el agente del Ministerio Público que integró la averiguación del caso.

En esa diligencia explicó que el día de los hechos estuvo bebiendo desde las cinco de la tarde en una cantina ubicada en el cruce de Aramberri y Cuauhtémoc, en el centro de Monterrey.

Recordó que eran alrededor de las nueve de la noche cuando salió de ese local y abordó un taxi que lo dejó cerca de la vecindad donde rentaba.

El inculpado manifestó que cuando se dirigía a su vivienda pasó por el bar Frontera y decidió entrar con su canasta de dulces.

Dijo que cuando llegó a ese bar había otros tres clientes, pero una hora después se quedo solo con el cantinero, por lo que decidió ingerir rápido la segunda caguama que había comprado.

Mencionó que cuando se levantó para salir del local, el cantinero se le adelantó y cerró las puertas con candado y comenzó a tratar de obligarlo a sostener relaciones sexuales.

Comentó que lo golpeó con un palo, hecho que le provocó la muerte al cantinero.

Agregó que por varios minutos se quedó encerrado en el bar y con un martillo logró quebrar los candados de la puerta principal del negocio y se retiró.