José Carlos, otro inocente en el lugar equivocado

Velan los restos del joven que fue baleado la madrugada del domingo en la colonia Arboledas de San Roque, en el municipio de Juárez.
José Carlos López, estudiante de la Prepa 2.
José Carlos López, estudiante de la Prepa 2. (Especial )

Guadalupe

Su madre no tenía palabras, el dolor le aprisionaba el corazón, entre sollozos, observaba a través del cristal el rostro de su hijo.

Mientras que su padre, un hombre fuerte, estaba en llanto, postrado de rodillas platicando en voz baja con el cuerpo inerte de José Carlos, su joven hijo de 16 años de edad.

Las capillas Funerales del Pueblo, en Guadalupe, fueron testigos del dolor de Josefina Vázquez y Alejandro López, padres de José Carlos, sin embargo también sus hermanos Lili, Diego y el pequeño Roberto, de ocho años, resentían la enorme pérdida familiar.

El más pequeño de la casa, con su mirada inocente mientras saboreaba un sándwich, platicó qué tipo de actividades era las que hacía con su hermano.

“Íbamos a pasear, íbamos a jugar futbol a una cancha que está por mi casa”, dijo el menor, quien por su edad aparentaba no estar aún consciente del dolor que sufría su madre al interior de la Capilla 1, donde en un féretro de madera yacía el tercero de sus cuatro hijos.

Así, entre claveles blancos y azules representativos del equipo al que era aficionado, el Club de Futbol Monterrey, era despedido ese chico ejemplar, dedicado al deporte y a sus estudios en las preparatoria número 2 de la Universidad Autónoma de Nuevo León.   

A las capillas ubicadas en la colonia Parques de Guadalupe, acudieron jóvenes, en su mayoría con prendas en color blanco, el color de la paz y la esperanza, quienes también durmieron en los pasillos de la funeraria para acompañar la pena que embarga a la familia López Vázquez.

“Todo el equipo de Jabatos Pastora estamos muy dolidos con lo que pasó con nuestro compañero Carlos, porque la verdad él no andaba mal, él era uno de los más serios del equipo, era de los más cumplidos, de los que más le echaba ganas, jugaba muy bien”, expresó Carlos Garza, quien compartió momentos deportivos con el occiso.

Durante la noche una señorita se acercó al lugar de reposo y colocó camisas de equipos deportivos, se despidió de él con un: “Gracias por el tiempo que me regalaste para estar juntos”.

A José Carlos le faltaba un mes para terminar la preparatoria, su meta era ingresar a la Facultad de Organización Deportiva en la UANL, pero su gran sueño era ser jugador profesional de futbol, dijo su hermano Diego López.

“Se fue, le tocó estar un lugar equivocado, en un momento equivocado y quiero que lo recuerden como era él en realidad; que no tengan duda de que él era un joven ejemplar, no era pandillero”, destacó.

Pasaban las primeras horas de la madrugada del domingo cuando José Carlos fue baleado por varios hombres a bordo de una camioneta blanca, quienes accionaron dos armas largas y una corta en las calles de la colonia Arboledas de San Roque, en Juárez.

Al recibir disparos en el pecho, el estudiante de preparatoria tuvo que ser trasladado por un vehículo particular, pues los paramédicos nunca llegaron al lugar del ataque.

Alrededor de las 04:00, Vázquez López murió, mientras que su compañero Édgar Alejandro Martínez, de 19 años, quien recibió un rozón de bala en un brazo, fue dado de alta.

Testigos indican que José Carlos era ajeno a los hechos, pues los delincuentes tenían como objetivo otros tres sujetos que acompañaban al ahora occiso.

“Iban por otros tres, pero le tocó a él, lo pusieron como escudo… tenía apenas como cuatro meses de regresar a vivir a esta colonia”, expresó uno vecino, quien prefirió omitir su nombre.

La familia que hoy se viste de luto, hace cerca de tres años abandonó su domicilio en la colonia Arboledas de San Roque en el municipio de Juárez, por la inseguridad y se fueron a vivir a Santa Catarina; apenas este año regresaron y les fue arrebatado de forma violenta uno de sus miembros.

 El padre, incluso, compró con sacrificio una casa en un sector privado para llevarse a su familia, pero aún no se mudaban.

 Ahora, el capitán de Vaqueros, equipo de futbol americano de la preparatoria número 2, descansa en el panteón ejido Las Escobas, mientras que sus familiares y compañeros exigen respuesta de autoridades, pues dicen que José Carlos sólo estuvo en el lugar y momento equivocado.