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Humberto Ortiz, a un año de un homicidio no aclarado

El homicidio no ha sido esclarecido, no hay detenidos ni indicios del móvil, señala la viuda.

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Hace un año, el 11 de agosto de 2016, fue asesinado en Manzanillo, Colima, el ex dirigente en Jalisco por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y maestro universitario, Humberto Ortiz García.

El homicidio no ha sido esclarecido, no hay detenidos ni indicios del móvil, y eso motiva que su viuda, Yolanda Quintero, extendiera a MILENIO JALISCO un texto en el que conmemora la trayectoria de su esposa y pide justicia.

"Fue absurda su muerte; un hombre valiente asesinado a manos de cobardes. Humberto fue encontrado sin vida el 11 de agosto de 2016 en su auto, en un camino de terracería próximo a Manzanillo, en Colima. No merecía morir así. A un año de su muerte, nadie está en la cárcel. A un año de su muerte, la investigación avanza a pasos demasiado lentos. A un año de su muerte, la carpeta de investigación no tiene siquiera claro el móvil del asesinato, ni detenidos a los responsables", señala su esposa.

"Hemos sido testigos y víctimas de la ineptitud del sistema de justicia. Desde su juventud, Humberto dedicó sus ideas y acciones a la lucha social. Le dolía la corrupción y la pobreza del País. Levantaba la voz como un deber de su conciencia. No tenía miedo a enfrentarse al debate o a la crítica, porque se valía de sus firmes convicciones. Nunca se sometió al poder o al dinero. Su mayor valor era la lealtad a sus principios, la dignidad y el deber", añade.

A Ortiz "no le apasionaba la política; le apasionaba ayudar a la gente y trabajar para tener un mejor País. Siempre declaró no vivir de la política, sino para la política. Por eso no escatimaba cuando podía ayudar a quien lo necesitaba; generosamente ponía los recursos de que disponía, al alcance de la gente".

También "fue generoso con sus conocimientos. Era un maestro sin proponérselo. El contacto con él te exigía ser mejor y ofrecer mejores cosas. Era espiritualmente enriquecedor escucharlo hablar de música, literatura o arte, y un placer disfrutar de su sentido del humor simple e ingenioso, contagiarse de su sonrisa expansiva y fresca. Era como un gran árbol que da energía y fortaleza".

A nombre personal y de su familia, advierte: "Humberto merecía seguir disfrutando de la vida y de las cosas simples que él engrandecía. Tenía mucho que ofrecer, lograba ver más allá de lo ordinario, y en esa misma medida construía ideas y propuestas. Demandamos justicia para Humberto. Gritamos que no debió morir. Exigimos que los responsables paguen por su delito en la cárcel. La ineficiencia en el sistema de justicia también es corrupción. Y la justicia tardía tampoco es justicia. Haces falta, Humberto. Nos sigues haciendo falta".

SRN

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