A Chilapa nunca llegó la policía comunitaria

Los civiles armados que tomaron control de Chilapa durante cinco días no son policías comunitarias, aseguraron grupos de comunitarios en Guerrero como la UPOEG y el FUSDEG.
Civiles armados mantienen control en Chilapa, Guerrero
El 9 de mayo civiles armados tomaron el control de Chilapa. | Archivo (Rogelio Agustín )

Ciudad de México

Unas 300 personas armadas y con el rostro cubierto tomaron control de la cabecera municipal de Chilapa el 9 de mayo. Cinco días después se fueron, pero amenazaron con volver si en una semana no eran detenidos los principales líderes de "Los Rojos". Siempre dijeron ser guardias comunitarios, pero ninguno de los grupos de policías comunitarias en Guerrero sabe quiénes son.

Ni la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG) ni el Frente Unido por la Seguridad y el Desarrollo Social de Guerrero (FUSDEG) ni el Movimiento Popular Guerrerense (MPG) saben quiénes son estos presuntos guardias comunitarios de Chilapa, a quienes ahora se les responsabiliza de la desaparición de entre 14 y 30 personas en esa comunidad.

"Están usurpando el nombre de policía comunitaria", aseguró Bruno Plácido Valerio, líder de la UPOEG. "No podemos permitir que hagan un montaje de la policía comunitaria", dijo en entrevista con MILENIO.

Advirtió que puede tratarse de integrantes del crimen organizado disfrazados de policías comunitarios, y que si no aparecen las personas reportadas como desaparecidas, quedará claro que los hombres que tomaron Chilapa fueron delincuentes.

Hombres con el rostro cubierto con pasamontañas y pedazos de tela llegaron a la cabecera municipal de Chilapa el sábado 9 de mayo. Con pistolas y rifles en mano, desarmaron a la policía municipal e instalaron retenes en la ciudad. Con ellos iban mujeres que con carteles pedían a las autoridades acabar con la delincuencia.

Se presentaron como guardias comunitarios representantes de 30 poblaciones indígenas. Estaban ahí, dijeron, para expulsar a las células delictivas, principalmente a "Los Rojos",

Crescenciano Ramírez López, líder del FUSDEG, dijo que ellos no intervinieron en estos hechos, tampoco integrantes de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC).

"En este caso los que llegaron no representaban a la población de Chilapa", aseguró. "Ellos llegaron ante una comunidad o un pueblo que no había solicitado su presencia".

Dijo que pudiera tratarse de personas de comunidades afectadas por la presencia de delincuentes en la zona, pero de ser así "ellos debieron entrar en relación con Chilapa para que su asamblea pudiera darles paso a ellos para asentarse en su población". Al no saberse su identidad, dijo, surgen muchas dudas.

José Isabel García, representante del Movimiento Popular Guerrerense en Tecoanapa, consideró que sería irresponsable dar a conocer alguna información, pero recordó que hay coordinación entre las policías comunitarias de todos los municipios. En Chilapa, han dicho los otros grupos de comunitarios, no hubo una solicitud de apoyo en tareas de seguridad.

Cuatro días después de la toma de la cabecera municipal de Chilapa, el alcalde Francisco Javier García dijo que teme por su vida, ya que los civiles armados no están identificados.

"Hay mucha gente encapuchada y portando armas largas, ahí está la preocupación que se tiene, porque se desconoce quiénes son esas personas que ocultan su identidad. Se autodenominan policía comunitaria", dijo en entrevista con Adela Micha en Grupo Imagen en la Ciudad de México.

El alcalde de Chilapa dijo que la tensión en la zona era por la disputa de los grupos criminales, "Los Rojos" y "Los Ardillos", y que esperaba que el gobierno de Guerrero le diera garantías para volver a su municipio.

Las 300 personas que entraron a Chilapa el 9 de mayo, y que nadie ha podido identificar como guardias comunitarios, se fueron cinco días después, tras un diálogo con autoridades. Dejaron una advertencia, volver si en una semana no eran detenidos los principales líderes de "Los Rojos", y sobre ellos pesa una acusación, la desaparición de entre 14 y 30 personas.

Con información de Rogelio Agustín.