Comisarios: Guerreros Unidos, responsables de violencia en la sierra

Los representantes comunitarios de la zona del Filo Mayor, lamentan que el grupo delictivo tenga la capacidad para mantener una campaña de expansión hacia la sierra.

Chilpancingo

Desde hace 41 días, el cártel de Guerreros Unidos (GU) mantiene una campaña violenta encaminada a controlar la Sierra del Filo Mayor, la zona de mayor producción de amapola en todo el país.

Los comisarios de 49 pueblos, ahora incorporados a una Asociación Civil que en sus estatutos asegura pugnar por la paz, la seguridad pública y el desarrollo social en las zonas más alejadas de los municipios de Chilpancingo, Heliodoro Castillo, Leonardo Bravo y Eduardo Neri, sostienen que no están dispuestos a vivir sometidos al interés del crimen organizado.

Recordaron que una célula importante del GU fue expulsada del Ejido de Carrizalillo en octubre de 2014, tras un operativo que realizó la Policía Federal (PF) a partir de los ataques del 26 de septiembre en Iguala de la Independencia, cuando seis personas fueron abatidas y se desapareció a 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa.          

Los representantes comunitarios de la zona del Filo Mayor, lamentaron que lejos de debilitarse por los sucesos registrados en Iguala, el GU tenga la capacidad para mantener una campaña de expansión hacia la Sierra.

Por esa razón, advirtieron que si la Marina Armada y la Policía Federal (PF) no intervienen, los pueblos afectados tendrán que adoptar sus propios mecanismos de defensa.

 

Primero fue la FM, ahora el GU 

Mario Guevara Gómez, comisariado de Bienes Comunales de Izotepec, municipio de Heliodoro Castillo, señaló que en dicho pueblo la violencia se recrudeció a partir del 25 de febrero pasado, cuando el comisario Tiburcio Moreno fue asesinado por órdenes de Juan Castillo Gómez, un delincuente que también es conocido con el apodo de “El teniente”.

Guevara Gómez solamente refiere que hubo un grupo de militares que llegó a la comunidad para solicitar información sobre la zona, “El teniente” tuvo miedo de que lo denunciara y ordenó su ejecución.

Explicó que Juan Castillo es originario del Tecomazuchil, trabaja en coordinación con otro delincuente de Villa Xóchilt, una persona de la que solamente sabe que le apodan El Mexiquense, extienden su control hacia Ojo de Agua, con los hermanos de apellidos Baltazar Moreno y llegan hasta Polixtepec, en donde el poder estaba representado por los hermanos Angel y Efraín Villalobos.

La suma del Teniente, los Baltazar Moreno y los Vilallobos representa el control de comunidades como Las Margaritas, El Encanto, Tecomazuhchil, Villa Xóchilt, El Naranjo, Polixtepec y Corral de Piedra.

Crescencio Pacheco González, comisario de Filo de Caballos recordó que en 2013 se expulsó de Campo de Aviación a los integrantes de una célula delictiva que trabajaba para la Familia Michoacana (FM), recuerda que tenían el apellido Montaño y que tenían como empleados a los herma os Villalobos de Polixtepec.   

Para evitar que regresaran a Campo de Aviación, pueblo que es paso obligado para subir a la Sierra, en 2013 los comisarios les quemaron varias casas de seguridad y constituyeron una Policía Rural (PR) que está reconocida por el gobierno estatal.

“Los Villalobos trabajaban para los Montaño, eran una organización grande hasta que los pueblos se unieron y los sacaron de la zona, se fueron pero ahora están reagrupados, recibieron financiamiento y cambiaron de organización; ahora se asumen como Guerreros Unidos”.

 

41 días de terror 

El comisario Pacheco recuerda que la crispación resurgió la mañana del pasado 14 de octubre, cuando en varios viajes de helicóptero ingresaron más de 50 personas armadas hacia la parte alta de Puentecillas, localidad ubicada entre Filo de Caballos, El Ranchito y Polixtepec.

“Desde lo alto del cerro dispararon contra el centro de Filo, nosotros pedimos que subiera el Ejército y lo hicieron, recorrieron el área y detuvieron una persona, a la cual le encontraron siete armas; entre rifles R-15, AK-47 y un calibre 50”.

Explicó que hasta 2013, los hermanos Villalobos trabajaban para la FM, los pobladores de Filo de Caballos, Campo de Aviación y Los Morros, entre otros pueblos les destruyeron varias casas de seguridad y los expulsaron, al paso del tiempo regresaron para asumirse como integrantes de Guerreros Unidos.

En otras condiciones las pretensiones del GU no hubieran encontrado resistencia, sin embargo, el surgimiento de una asociación que integra 49 pueblos en un solo frente les ha generado las condiciones para contener el avance de la organización delictiva y pedir el respaldo de las autoridades.

Recurrieron a la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), cuya Policía Ciudadana (PC) los confrontó en Polixtepec, El Naranjo y llegó hasta Izotepec.

Sin embargo, considera que para reinstalar plenamente la tranquilidad se requiere del respaldo de la federación.

 

Urge la llegada de marinos y federales  

Ismael Cástulo Guzmán, coordinador de la Policía Rural (PR) en Los Morros, recordó que este miércoles vencerá el plazo de diez días que se pactó en Chilpancingo el 15 de noviembre.

Reconoció que el gobierno estatal ha hecho lo que le corresponde, pues hasta el momento es la Fuerza Estatal (FE) la única corporación que ha intervenido para contener las agresiones, aunque no han tenido la movilidad necesaria para evitar hecho como los del domingo por la noche en Polixtepec.

Asumió que si la PF y Marina hubieran implementado la operación conjunta que se anunció en la capital de Guerrero, en estos momentos no se tendría que lamentar el ataque con granadas y la muerte de cuatro integrantes de una familia en Polixtepec.

Por esa razón, advirtió que si no llegan los refuerzos de la federación, los pobladores tendrán que poner en marcha su propio plan de acción, porque no están dispuestos a vivir el sometimiento que en su momento padecieron los ejidatarios de El Carrizalillo.

 

El saldo

Del 4 de  noviembre a la fecha, en la Sierra se registra un saldo de 10 personas muertas a consecuencia de la escalada de violencia, hay tres desaparecidos y siete lesionados.

Dos residencias en Polixtepec permanecen abandonadas, luego de que los Villalobos fueran expulsados de Polixtepec, en tanto que tres viviendas de la familia Barragán fueron reducidas a escombros.

La escuela de dicha comunidad permanece cerrada, al igual que el Centro de Salud.

Los enfrentamientos se han registrado los días 4, 6 y el 22 de noviembre, pero ante la no detención de los hermanos Villalobos, los comisarios de la zona temen que el saldo en pérdida de vidas y desaparecidos se incremente.

 

 

Necesario cambiar la actividad económica 

Para Servando de Jesús Salgado, presidente de la Unión de Pueblos de la Sierra, lo que se vive en la zona es una lucha porque la delincuencia quiere controlar la zona de mayor producción de amapola en el país.

En todo caso, dijo que de primera instancia se necesita del envío de las fuerzas federales para inhibir la violencia, pero también se debe hacer lo necesario por desplazar la siembra de enervantes como actividad productiva. 

“Si  no cambiamos esa forma de hacer economía la violencia seguirá, es necesario generar alternativas reales para que la gente obtenga ingresos completamente lícitos, si conseguimos avanzar en ese sentido, habremos dado un paso fundamental para abatir las confrontaciones”, aseveró.