“Amenazó que lo iba a matar y lo cumplió la maldita”

Carmela Hernández, esposa del periodista Gregorio Jiménez, afirma que el homicidio de su esposo fue por venganza de una vecina, con quien él tuvo rencillas personales.
Los reporteros de Chilpancingo se manifestaron en la ciudad.
Archivo (Rogelio Agustín Esteban)

Ciudad de México

El 'levantamiento' y posterior homicidio de Gregorio Jiménez de la Cruz fue por venganza de su vecina, Teresa de Jesús Hernández Cruz, por un conflicto entre sus hijas, que eran cuñadas, y por una nota que él publicó sobre el negocio de ella, afirmó la esposa del periodista, Carmela Hernández.

"No tengo palabras para describir lo que se siente", dijo con voz entrecortada cuando regresaba a su comunidad, en Villa Allende, en el municipio de Coatzacoalcos, después que las autoridades veracruzanas la trasladaron a Xalapa para decirle que su esposo estaba con vida, y segundos después le dijeron que no era así.

"Me llamaron porque me estaba buscando gente del gobernador (Javier Duarte). Querían que yo les diera unos datos. Tenía que ir hasta la Procuraduría en Xalapa. Me llevaron en un avión. Me dijeron que Gregorio ya había aparecido vivo.

"Cuando llegamos a la Procuraduría, el procurador nos dice que no. Que son noticias malas, que mi esposo apareció muerto en el municipio de Las Choapas", comentó a MILENIO la esposa del periodista, quien cubría la fuente policiaca para los diarios locales Notisur y Liberal del Sur.

Carmela Hernández recuerda a Goyo como un hombre sin vicios, que no tenía problemas con nadie. Su casa editorial, Notisur, lo describió en uno de sus editoriales como "un hombre de origen humilde" y un "reportero eficiente".

Carmela insistió en que fue asesinado por una venganza personal, y también por una nota periodística publicada anteriormente. "Se juntaron las dos cosas", afirmó.

"Esa mujer se lo gritó (a Gregorio) que no sabía con quién se metía. Teresa lo amenazó, dijo que lo iba a matar y lo cumplió la maldita", dijo Carmela.

La nota que motivó la amenaza se había publicado en días recientes, era sobre el bar "El Palmar", del que Teresa es propietaria.

"Habían apuñalado a unas cuadras de la cantina a un muchacho. Éste había salido de ese lugar. Cuando salió la noticia, los vendedores del periódico gritaron que era una cantina de mala muerte. Eso a ella no le gustó, porque dice que su cantina es de prestigio. No una simple 'cantinucha'", relató Carmela.

La esposa del comunicador señaló también que había rencillas personales, "eso fue directo con mi marido: tuvieron problemas por la hija de ella y la de mi esposo, eran ex cuñadas. Una ocasión la hija de Teresa le dijo a la de Gregorio que la iba a ver llorando como una perra. A raíz de esos problemas comenzaron las amenazas".

"El Pantera", como le decían sus amigos a Gregorio, fue reportado como desaparecido el 5 de febrero pasado.

Carmela recuerda ese día: "Yo estaba adentro de la casa. Escuché el coche que ya había llegado. Cuando salí vi que unos sujetos tenían a mi marido con la pistola en la cabeza. Yo salí a gritar llévense lo que quiera. Pensé que eran ladrones; pero no. Había llegado por él. Todo fue tan rápido".

Relata que acudió a las autoridades para que buscaran a su esposo. "Llamé; los policías llegaron tarde, 40 minutos después. Los hombres que agarraron dijeron que mataron a Gregorio en Las Choapas. (Las autoridades) tuvieron tiempo suficiente para encontrarlo, (el lugar) está retirado.

"Les pedí, les supliqué (a las autoridades) que por favor mandaran un helicóptero. Quizá en ese momento, si hubieran mandado un helicóptero, lo hubieran salvado. Si ellos hubieran atendido al llamado, Gregorio hubiera aparecido con vida", expresó.

Un día después del plagio, la organización PEN Club México condenó "enérgicamente" el secuestro del comunicador. Esa misma asociación recordó que "el año pasado en el estado de Veracruz ocho periodistas fueron privados de su libertad".

Gregorio se suma a esta estadística. Su esposa lo sabe ahora en carne propia, para los reporteros Veracruz "es bastante peligroso".