GIEI concluye: no hay nueva evidencia de que en Cocula quemaron a los 43

El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, cuyo mandato en México concluye el 30 de abril, presentó su informe final sobre la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa.

Ciudad de México

El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) concluyó que no existe nueva evidencia de que los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa hayan sido incinerados en el basurero de Cocula.

"El GIEI concluye que no ha visto una sola evidencia o un hilo de evidencia para cambiar su conclusión del 6 de septiembre de que no se incineraron a los 43 estudiantes en el basurero de Cocula", afirmó Francisco Cox, integrante del GIEI.

Al presentar el informe final sobre el caso de la desaparición de los 43 normalistas, Francisco Cox dijo que el nuevo estudio realizado en el basurero por el Grupo Colegiado de Expertos en Materia de Fuego "no expone razonamientos científicos que puedan ser contrastados, sino solo afirmaciones, sin explicar el sustento probatorio o científico".

Los integrantes del GIEI insistieron en que debe seguirse la línea de investigación del quinto camión y la participación en los hechos de la noche de Iguala de todas las autoridades y policías, incluidas la ministerial, federal, municipales y el Ejército.

"Tenemos la certeza de que hubo una coordinación perfecta entre estas policías y territorios para generar un círculo de control para evitar la salida de los autobuses de Iguala", dijo Ángela Buitrago.

Aseguró que hay prueba plena de que los normalistas no fueron a boicotear un acto político a Iguala, no eran miembros del crimen organizado ni estaban infiltrados y que todos eran estudiantes admitidos en la Normal Raúl Isidro Burgos, para lo que tuvieron que presentar una carta de no antecedentes penales.


Informe de fuego está incompleto: GIEI

Francisco Cox dijo que el último estudio de fuego, realizado por el Grupo Colegiado de Expertos en Materia de Fuego en el basurero de Cocula, carece de sustento científico, por lo que no hay evidencias que respalden que los normalistas fueron incinerados ahí.

El GIEI criticó que los expertos en fuego que colaboraron en el peritaje de la PGR citaron, sin detallar la fuente, información de una estación meteorológica cercana a Cocula, según la cual la noche del 26 al 27 de septiembre de 2014 solo hubo llovizna y cita varios estudios que contradicen eso.

Además dijo que el peritaje no cumple con los estándares mínimos de un estudio científico y que el estudio de fuego realizado por José Torero resaltan las inconsistencias en las declaraciones de cinco presuntos autores materiales.

"A la pregunta más importante, y que era del ámbito de su competencia, si era posible fuego de esas dimensiones, no respondieron", dijo Cox.

Explicó que el documento al que tuvo acceso sobre las declaraciones de los presuntos responsables de la incineración de los normalistas "no expone razonamientos científicos que puedan ser contrastados, sino solo afirmaciones, sin explicar el sustento probatorio o científico".

El experto Francisco Cox también dijo que aunque hay evidencia de que "una quema controlada mayor ocurrió en Cocula" la duración y las fechas de los incendios "no pudo ser establecida con la evidencia física disponible".

Sobre los restos óseos encontrados en el basurero, Cox explicó que los restos de 17 personas no pertenecen a ninguno de los normalistas y que el basurero ha sido identificado como un lugar donde se han registrado varios incendios al menos desde 2010.

Dijo que el teléfono celular de uno de los supuestos autores materiales registró actividad a la hora de los hechos cuando en esa hondonada del basurero no hay señal.

"La telefonía de los estudiantes se muestra activa horas después, en algunos casos, días después, contradiciendo que habían sido quemados todos los celulares en el lugar", explicó.

Además, dijo que en la investigación no se explicó por qué una organización criminal se toma la molestia de llevar a 43 estudiantes a un basurero y luego arrojaría sus restos al río San Juan, "en donde se puede ver una casa a escasos metros".


"Investigación sobre quinto autobús no debe cerrarse"

El camión que el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes revisó como parte de su investigación no corresponde con el que ha sido identificado como el quinto autobús que normalistas de Ayotzinapa tomaron en la terminal de Iguala la noche del 26 de septiembre de 2014.

"El quinto autobús tiene dos dificultades: no fue el que salió de la estación y hay discrepancias con base al informe a nuestro perito canadiense", dijo Ángela Buitrago, integrante del GIEI.

Aseguró que el autobús que se les presentó no es el que salió de la central el día de los hechos, por eso, dijo, no se hizo peritaje de drogas.

"Afirmamos que la línea del quinto bus no está cerrada y no puede cerrarse".

Dijo que "alguien que no son los estudiantes está mintiendo" sobre las investigaciones con relación a los trayectos del quinto autobús y también señaló que existen diferencias entre el video del conductor de ese autobús y el "presunto conductor" que se presentó a declarar.

Aseguró que la noche del 26 de septiembre de 2014 los normalistas no fueron a boicotear un acto político y tampoco "eran ni estaban infiltrados por el crimen organizado".

Las policías municipales de Iguala y Huitzuco, así como miembros de la Policía Federal y del Ejército, estaban enterados de los hechos de la noche y madruga del 26 y 27 de septiembre de 2014, dijo Buitrago.

Dijo que el GIEI tiene evidencias de uno de los teléfonos de un normalista que hizo una llamada cerca a la carretera de Huitzuco a Tenango.

El GIEI, dijo, tiene la certeza de que esa noche hubo "una coordinación perfecta entre estas policías, entre estos territorios".

Señaló que aunque varias de las víctimas de los ataques de esa noche declararon sobre un retén de policías federales, en las declaraciones que rindieron los agentes federales no "existe información sobre el retén".

Narró que varias de las personas que resultaron heridas esa noche, llegaron a las puertas del Batallón 27 de Ejército "contaron lo que sucedió pidiendo ayuda y contestaron ellos 'nosotros no podemos apoyar porque no es nuestra jurisdicción'.

"Por esa razón empieza el calvario de los padres y Avispones comienzan un drama que debe ser rescatado e investigado como parte de este ataque en contexto", dijo Buitrago.


Teléfonos de normalistas estuvieron activos después del ataque

​Claudia Paz y Paz, integrante del GIEI, explicó que en el análisis que realizaron a líneas telefónicas, varios de los chips de los celulares de los jóvenes desaparecidos estuvieron activos meses después del ataque.

"El grupo pudo determinar que horas o días después, los chips estuvieron activados en la zonas de Iguala y Cocula. Uno de ellos recibió una llamada desde Huitzuco", detalló.

Además, dijo que las declaraciones habían solicitado el año pasado sobre los policías implicados en la desaparición de los jóvenes, no se realizaron hasta la segunda semana de este mes.

"No fue sino hasta la segunda semana de abril, a una semana del día de hoy, cuando se desahogaron muchas de las diligencias. Se tomaron 65 declaraciones, muchas de esas las habíamos solicitado desde agosto del año pasado. Desafortunadamente, esta información ya no puede ser analizada e incorporada al informe", afirmó durante la conferencia. ​

Paz y Paz aseguró que Jorge Aníbal Cruz, uno de los jóvenes, envió un mensaje de texto a su madre entre el 26 y 27 de septiembre de 2014 solicitándole que le pusiera tiempo aire.

"Este teléfono se mantuvo activo meses después y, desafortunadamente, esta línea de investigación no se agotó en su momento. Para nosotros, el grupo tiene la convicción de que esta información contradice la versión de que los estudiantes habrían sido asesinados", dijo Buitrago.