En 2013, tres ganaderos secuestrados por mes

Extorsión y abigeato azotan la entidad, que ocupa el quinto lugar nacional en plagios; empresarios y granjeros viven con temor. "No tenemos la libertad de llegar a los ranchos con la tranquilidad ...

Tabasco

Tabasco ocupa el quinto lugar nacional en secuestro, de acuerdo con la tasa por cada 100 mil habitantes del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Y ocupa el décimo sitio en extorsiones. Los comerciantes, empresarios y ganaderos son los más afectados. A los primeros les secuestraron en promedio cuatro agremiados por mes el año pasado. Uno a la semana. En el rubro de extorsiones es tal el problema, que lo primero que escucha uno al llamar a la Procuraduría General de Justicia es una grabación... para auxiliar a los extorsionados:

Buenos días, está usted llamando a la Procuraduría General de Justicia de Tabasco: si usted es víctima de una extorsión, marque 3 para que reciba apoyo inmediato...

Los ganaderos son extorsionados, les roban sus animales, pero sobre todo, padecen secuestros. El año pasado hubo un promedio de tres ganaderos secuestrados por mes (fueron 40 casos en total). Este año, el promedio mensual es de cuatro (van 12 casos). Debido a esto, los criadores han disminuido sus traslados a sus ranchos, incluso han suprimido sus desplazamientos hasta sus propiedades. Y por ello, sus ganancias bajaron 20 por ciento. Algunos huyeron a otros estados.

Así lo informa el presidente de la Unión Ganadera del estado, Agustín de la Cruz, quien narra:

"Ha habido un crecimiento de secuestros. La mayoría no fueron declarados ante las autoridades por el temor. La familia queda muy dañada, sicológicamente hablando, y siempre permanece la amenaza. La antesala del secuestro es una investigación que te hacen y utilizan el terror hacia las familias".

—Tienen miedo...

—Sí, porque no tenemos la libertad de poder llegar a los ranchos con la tranquilidad que quisiéramos y esto se refleja en la producción. Sí, nos sentimos amenazados, y por eso hay ranchos abandonados...

Según el empresario, los secuestros fueron realizados en un principio por cárteles, los cuales exigían millones de pesos, y ahora por delincuentes comunes que trabajaron para esos grupos del crimen organizado, y que piden cientos de miles de pesos. A pesar de la ola de secuestros que padecen, y que los cuerpos policiales "son presa fácil de la delincuencia", los ganaderos no han caído en la tentación de crear autodefensas, aunque eso sí, ha habido algunos que han tenido el valor de enfrentarse a balazos con sus extorsionadores, o con quienes los quieren secuestrar...

—¿Se han armado, han contratado gente para que los cuide?

—No, no hemos tomado esa decisión. Hemos buscado la protección de la autoridad. Sí ha habido algunos ganaderos que por su naturaleza tienen un arma en su propiedad y cuando ha habido necesidad, se han defendido. Sin embargo, no es lo común, es muy esporádico...

Uno de los ganaderos que enfrentó a quienes querían secuestrarlo, y que protagonizó una balacera y una huida con tintes de película, declina contarlo ante la cámara y micrófono: teme, como tantos otros criadores, que regresen para consumar el plagio. El que sí platica su cautiverio de cuatro días es otro hombre maduro, también ganadero, miembro de una conocida familia en el estado...

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Quedó muy afectado por su secuestro, aunque solo duró cuatro días. Suele correr por las mañanas varios kilómetros y cuando ve alguien que le parece sospechoso, tiembla y huye. No puede ir en un coche si no va en la puerta. Tampoco en un avión si no ocupa un asiento junto al pasillo: se siente encerrado, atrapado. Acepta hablar, pero lo hace de manera veloz y corta. Se siente junto al río en la campiña, de espaldas a la cámara, y cuenta cosas como esta...

—Un día por el placer de golpearme lo hicieron. Con una escopeta, me parece, y me estuvieron amenazando, apuntando con el arma ...

—¿En qué consistía el maltrato psicológico?

—Cortaban cartucho en la sien y disparaban el gatillo...

—¿Cuántas veces hicieron eso?

—Una hora. Un muy buen tiempo. Era su diversión...

—¿No le decían nada?

—Nada. Yo estaba sentado y ellos estaban jugando conmigo...

—¿Sensación terrible?

—De impotencia. En un día cambian tu vida...

—¿Qué más le hicieron?

—Un día me sacaron, me pararon enfrente de un árbol, y uno me percutió cartucho. Pasaron unos segundos. Luego me golpeó en la espalda y me dijo: "Ya vámonos de vuelta". Es un sentimiento... Primero pensé: "Hasta aquí llegué". Un sentimiento de rabia, de impotencia porque no puedes hacer nada para defenderte. Con qué facilidad juegan contigo. Estás en sus manos...

—Independientemente de lo económico que fue importante, lo más grave es que no hay un solo día que no esté afectado yo por el secuestro. No hay un día que no me acuerde. Se te queda viendo alguien y tú ya estás pensando en un secuestro. O si se acerca un vehículo. El daño después del secuestro es para toda la vida. Ahora todo te altera. Todo te altera más de lo normal. Y con este clima de violencia que hay, todo te lo recuerda. Crees que puede volver a pasar...

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Los ganaderos no son los únicos que padecen inseguridad y violencia: empresarios y comerciantes, además de sufrir secuestros, son víctimas de extorsiones. Y también, algunos de ellos emigran por la inseguridad, dice el presidente de la Canaco de Tabasco, Gilberto Peláez, quien indica que 20 por ciento de sus agremiados son afectados por el cobro de piso y que la caída de ingresos es de 15 por ciento.

—Tenemos prácticamente más de diez años que estamos con ese problema: la extorsión en comercios, en restaurantes, en empresas. El derecho de pago de piso. Un porcentaje de entre 10 y 20 por ciento hemos sido afectados como comerciantes. La Chontalpa es la peor zona (está formada por cinco municipios pegados a Veracruz: Cárdenas, Comalcalco, Cunduacán, Huimanguillo y Paraíso). Hemos tenido momentos y rachas muy fuertes y momentos en que está tranquila la ciudadanía, pero sí padecemos ese problema en el estado. Muchos han optado por irse a vivir a otra ciudad y a dejar el negocio aquí. O vienen intercaladamente y se lo dejan a un representante, o al gerente. En Villahermosa no han cerrado negocios, pero en otros municipios de aquella región sí...

—¿Y el secuestro?

—Sí, tenemos ese problemita también (usa el diminutivo con sarcasmo)... Es un problema fuerte.

—¿Cuántos tuvieron el año pasado?

—Más o menos 40 o 50, muchos no denunciados. Y este año van tres o cuatro...

—¿Se empiezan a cuidar entre ustedes mismos?

—Muchas empresas han optado por la seguridad privada. Eso ya se empieza a notar muchísimo. Y lo otro es que tenemos que buscar estrategias de cómo movernos en las ciudades, cómo manejarse.

—¿Viven con miedo?

—Sí, todo mundo vive con esa incertidumbre y pues cuidándose, estando al pendiente de todo...

—Han tenido baja de ingresos por el cobro de piso y secuestros, ¿no?

—Sí, bastante (baja la voz, mira con preocupación, con angustia)... Primero que nada dejas de estar al pendiente de tu negocio, detrás del mostrador, porque ya no vas todos los días. Hay negocios que tienen que cerrar ya no a las ocho, sino más temprano para no estar circulando por los lugares...

—¿Cómo se sienten cuando platican empresarios, comerciantes? ¿Desesperados, angustiados?

—Sí, angustiados. Sí se angustia uno mucho. Platica uno con los colegas y empresarios y sí hay ese miedo, ¿no? Y todo tipo de empresarios, desde comerciantes hasta constructores. Todos siempre con esa zozobra del miedo...

—¿Se encomiendan a Dios? Sí, prácticamente a diario...

Tabasco hoy.