Dos federales ponen alto al ‘Chapo’ sin saber quién era

Casa de fachada austera y túneles, los refugios del capo en Sinaloa.
Infantes de Marina abrieron registros de alcantarillas para "cazarlo".
Infantes de Marina abrieron registros de alcantarillas para "cazarlo". (Jorge Carballo)

Los Mochis

Joaquín El Chapo Guzmán apostó por el inframundo de los túneles para evitar ser recapturado y estuvo a punto de lograrlo.

En su último refugio, a calle y media de la casa de la madre del gobernador de Sinaloa y a unas de la base de la Policía Ministerial, construyó un subterráneo que le permitió escapar del primer cerco de la Secretaría de Marina.

El túnel conecta con el drenaje por el que se arrastró 800 metros debajo del Bulevar Jiquilpan y emergió de una alcantarilla con su hombre de confianza Orso Iván Gastélum, El Cholo, en el cruce de Bulevar Antonio Rosales.

Al parecer, el narcotraficante tenía planeado salir por la boca de la red pluvial de Bulevar Francisco Agraz, por donde lograron huir algunos de sus gatilleros.

La desembocadura se encuentra aproximadamente a un kilómetro de la casa en la que se escondía, y en sentido contrario al plan de escape que decidió emprender.

Sin embargo, los infantes de Marina impidieron que siguiera esta ruta; algunos ingresaron al drenaje para iniciar una persecución subterránea y otros comenzaron a abrir los registros de las alcantarillas para cazarlo.

El Chapo llevaba varios días en un inmueble que se ubica sobre Jiquilpan y Río Quelite. Escogió una casa de fachada austera del Fraccionamiento Las Palmas, en una zona de gran actividad comercial y tráfico vehicular, donde es fácil pasar inadvertido.

Según vecinos, hace años esa casa fue propiedad de una pareja de estadunidenses y fue utilizada como iglesia cristiana.

La madrugada del viernes fuerzas armadas y federales realizaron un operativo para detener a El Cholo en esa propiedad, con el propósito de que esta captura los llevara hasta El Chapo.

Hasta ese momento, las autoridades ignoraban que Guzmán Loera se encontraba en ese lugar; no obstante, el capo se percató de la incursión de los marinos por tierra y del sobrevuelo de un helicóptero en apoyo a la operación.

Mientras sicarios del cártel de Sinaloa se enfrentaban con los elementos de la Armada y otros intentaban escapar por las azoteas de 10 casas en ese fraccionamiento, el narcotraficante y su cómplice se fueron por el drenaje.

Los cuerpos de tres sicarios quedaron en la casa que habitaba El Chapo y dos en un inmueble de la calle de Río Presidio, cuyo portón negro tiene impactos de bala.

En la casa del boxeador mexicano Fernando Cochulito Montiel, en el número 1031 de la misma calle, fue detenido uno de los presuntos gatilleros. El púgil pidió respeto y que no lo vinculen con los hechos. “Una situación así no se la deseo ni a mi peor enemigo”, soltó.

SALEN POR LA ALCANTARILLA

El líder del cártel de Sinaloa y Gastélum emergieron de la alcantarilla del camellón de Jiquilpan y Antonio Rosales, donde fue abandonado un fusil AR-15 con la culata sumergida en las aguas negras. El arma fue descubierta hasta la tarde de ayer, por lo que se acordonó la zona para “recabar la evidencia”.

Después de que El Chapo y El Cholo salieron de la red pluvial, lograron robar un Focus rojo y se enfilaban a otra espectacular huida, pero la denuncia del conductor lo impidió.

Recorrieron alrededor de 4 kilómetros; sin embargo, fueron detenidos por dos federales, que hasta entonces ignoraban la identidad de los tripulantes, y los obligaron a detener la marcha sobre el kilómetro 198+100 tramo Las Brisas-Los Mochis.

Ante la versión de que un convoy de sicarios iría a su rescate, los federales decidieron trasladarlos a una habitación del Motel Doux, en espera de refuerzos.

HABITACION 51

Al fondo del motel que se localiza en el kilómetro 3 de la carretera internacional a Navojoa se encuentra la habitación 51, adonde fueron trasladados los narcos.

Cuesta 300 pesos por noche, tiene cama matrimonial, televisión, baño, una pequeña mesa, sillón, menú de comidas y bebidas, así como catálogo de “juguetes sexuales”. Los pósters de mujeres que aparecen en la fotografía que tomaron a Guzmán Loera sentado en la cama fueron retirados.

Alrededor de esta recámara comenzaron a tejerse historias, como la de un hombre que solicitó “la habitación de El Chapo” la misma noche de la captura a cambio de miles de pesos.