"Cuando miré ya se había caído el restaurante de sushi"

Un hombre acababa de dejar a su doctor cuando escuchó el estruendo en el centro comercial de Reynosa que explotó y se derrumbó, donde decidió rescatar a algunos lesionados.
La explosión fue provocada por acumulación de gas.
La explosión fue provocada por acumulación de gas. (Milenio Digital)

Reynosa

Es cerca del mediodía y un jueves cualquiera.

Leobardo baja las escaleras de consultorio en el centro comercial Colinas del Pedregal. Apenas había dejado pasos atrás el edificio cuando se escuchó el estruendo.

La gente en la plaza ubicada en el bulevar Hidalgo comenzó a gritar y correr con el fuerte estruendo que cimbró el edificio y sus alrededores.

"Yo iba bajando las escaleras del consultorio cuando de repente se escuchó un fuerte estallido que me aventó y solamente me torcí el tobillo y cuando miré ya se había caído el restaurante de sushi; en el consultorio había tres personas en el segundo piso, y el doctor Sigifredo Hernández, dueño del consultorio y un paciente estaban abajo y ellos no salieron", comentó Leobardo García Martínez.

Tras la movilización y presa del pánico y los gritos de desesperación, Leobardo quien fue el único que alcanzó a salir bien, comentó que muchas personas que se encontraban entre los escombros prensadas y por más que trataron de ayudar solo alcanzaron a sacar a una de ellas.

"El doctor Sigifredo Hernández, se quedó abajo con un paciente de nombre Mario, mi asistente salió porque ella estaba prensada pero como pudimos la sacamos. Fue muy feo dejar a las personas ahí pero teníamos miedo de que cayeran más cosas y quedarnos también", comentó.

Entre tanto dos trabajadores de vigilancia en el fraccionamiento residencial de un costado, comentaron que todo fue demasiado rápido tras el estallido que por suerte no les causó mayor daños que golpes y raspaduras.

"Nosotros estábamos recargados en la barda de la plaza comercial cuando de repente nos golpearon piedras y si no nos agachamos rapidísimo no sé qué hubiera pasado porque solo vimos frente a nosotros miles de vidrios", comento José Roberto.

Fue impresionante levantarme poco a poco y mirar cómo se derrumbó el edificio, no lo podía creer, escuchar los gritos de desesperación, de las personas que quedaron atrapadas, era un sentimiento de impotencia no poder hacer nada. De inmediato llegaron los de la PGR y acordonaron y comenzaron a gritar que nos retiráramos", dijo Raúl.