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Viernes , 21.09.2018 / 08:10 Hoy

"Estoy tan desesperado que se me pasa comer y trabajar"

Familiares de desaparecidos enfrentan carencias económicas al emprender la búsqueda, esto significa incluso pasar hambre y hasta acabar con su patrimonio".

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Cuando una persona desaparece, su familia no sólo carga con la angustia y el dolor que provoca su ausencia, sino que debe invertir lo poco o mucho que tienen para lograr su localización.

Para algunas que están empobrecidas, esto significa incluso pasar hambre, mientras que para otras, acabar con su patrimonio.

Juan Julián Zaragoza Ayala, vende colchas, edredones y sabanas en los municipios del interior del estado para mantener a su familia, pero desde que su hijo Juan Carlos Zaragoza Gaona, despareció el 26 de mayo del 2015, la vida de él y su familia dio un vuelco radicalmente, al grado de dejar de trabajar para poder buscarlo.

"En mi caso lo que más nos afectado, mira somos comerciantes, si trabajamos pues ganamos y si no trabajamos pues no ganamos, entonces esto nos afectó mucho pues descuidamos nuestro negocio y dejamos de ganar, entonces se nos fueron acumulando todos los compromisos que tenemos pendientes y se le complica a uno todo, principalmente la situación económica. Le hemos invertido mucho tiempo y eso es lo que más afecta".

Incluso, en un par de ocasiones se le ha olvidado trabajar y hasta comer por estar buscando a su hijo: "me meto tanto en buscar a Juan Carlos, y estoy tan desesperado por encontrarlo que se me pasa comer y trabajar, ya nos damos cuenta que tenemos que trabajar cuando no tenemos para comer o nos están cobrando los compromisos", dijo Juan Julián, con voz entrecortada.

Pero esta no es la única repercusión económica que ha tenido la familia de Juan Carlos Zaragoza Gaona, desde que se extravió.

Su padre, ha invertido mucho dinero para imprimir folletos y lonas con la fotografía de su hijo pidiendo ayuda a la ciudadanía para encontrarlo.

"En realidad no tenemos una cuenta para decir hemos gastado tanto, pero si le hemos invertido dinero, principalmente en impresión de lonas, en viajes para el colectivo Por amor a Ellxs, una lona ahorita por lo más barato sale en unos 50, pero no imprimimos una y imprimimos, también impresión de volantes, mantas, pues si es un gasto que tiene que hacer uno, uno tiene qué hacer algo".

Secuestran y extorsionan

Leticia García, se quedó en la ruina desde hace ocho meses cuando un comando "levanto" a su marido y su hijo. Ambos fueron sacados por la fuerza de un auto lavado de su propiedad que estaba ubicado en Santa Anita.

Tras el incidente, acudió a la Fiscalía a denunciar el hecho, los policías investigadores encargados de buscar a sus familiares le recomendaron cerrar el negocio de manera definitiva.

Pero no conformes con llevarse a las dos personas, los secuestradores la extorsionaron. En un principio le exigieron medio millón de pesos a cambio de dejarlos en libertad, luego de varias negociaciones, se acordó la entrega de una cantidad en efectivo y un vehículo en el estacionamiento de una plaza comercial ubicada en Prolongación López Mateos, a un costado de la empresa Flextronics.

"Somos gente trabajadora que vivíamos del trabajo pues no creo haberle hecho daño a nadie, pero no sabemos de donde venga todo esto porque no tuvimos respuesta de ningún lado, por eso los de la Fiscalía nos dijeron que teníamos que cerrar el negocio ya que era un foco rojo porque íbamos a estar mi hijo y yo en ese lugar que no nos convenía estar con el negocio porque era foco rojo para la delincuencia", dijo la mujer, quien agregó: "nos dejaron sin nada".

"Estoy muerta en vida"

Gloria García, es el nombre ficticio con el que pidió ser identificada una mujer que busca afanosamente a su hijo desaparecido hace nueve meses, cuando los ocupantes de un vehículo se lo llevaron por la fuerza luego de salir de trabajar de una fabrica ubicada en Santa Anita.

Narró, que los recursos económicos que ha invertido para encontrar a su familiar han sobrepasado su capacidad financiera al grado de que tuvo que meterse a trabajar a pesar de ser una persona de la tercera edad.

"Nunca hago cuentas, en lo económico no tengo dinero tengo que trabajar, pero a mí me urge encontrar a mi hijo y yo creo que todas estamos en el mismo tren de buscar, no importa lo que hagamos por sacar dinero para seguirlos buscando".

"Mi hijo es casado, deja tres hijos, una niña de 18 años, un niño de quince y un niño de año y medio, para ellos ha sido muy difícil, para mi nuera ha sido muy pesado porque ella ha sido padre y madre a la vez. Ella le echa muchas ganas pero es muy pesado", dijo.

"Fíjate, yo recuerdo cuando veía en la televisión casos de personas desaparecidas, decía cuando escuchaba a las personas decir que estaban desesperadas por buscar a sus familiares, que querían salir corriendo gritando a las calles donde nadie me conozcan que quiero encontrar a mi hijo, yo decir esas mujeres están locas, pero ahora que me está pasando esto a mí te puedo decir que yo tengo ganas de salir corriendo y gritar como loca qué quiero encontrar a mi hijo y llorar, y gritar porque estoy muerta en vida, así me siento desde que mi hijo no está conmigo".

SRN

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