Entre idignación y lágrimas despiden a los normalistas asesinados

Filemón Tacuba Castro y Jonathan Morales Hernández fueron enterrados este jueves, mientras sus familiares exigen justicia por el crimen que los despojó de la vida.

Guerrero

La rabia y el coraje contenido por habitantes de las comunidades rurales de Tecoanapa y Ayutla de los Libres marcaron los funerales de Filemón y Jonathan, los dos normalista asesinados este jueves en un supuesto asalto en Chilpancingo, Guerrero.

Según los dolientes, los municipios de Tixtla, Chilpancingo y Chilapa están llenos de "gobierno"; es decir policías federales, soldados del Ejército mexicano y la Armada de México, quienes no pudieron impedir un atraco.

Este jueves en ambas comunidades fueron despedidos los restos de Filemón Tacuba Castro y Jonathan Morales Hernández, ambos considerados por sus maestros, vecinos y familiares como estudiosos y buenos vecinos.

La música de viento sonó desde muy temprano en ambas comunidades rurales, las piezas musicales iban desde un tango como "Cama vacía", de Carlos Gardel, hasta "Dios nunca muere", del compositor oaxaqueño Macedonio Alcalá, y "Amor eterno", del divo de Juárez Juan Gabriel; pasando por "Cruz de Madera", de Ramón Ayala, todas a cargo de la banda musical "Cruz Alta".

Con la música y botellas de cerveza o tragos de tequila, habitantes de Tecoanapa que conocieron a los maestros normalistas, ahogaban su dolor con la canción mixteca, con un tango y corridos. En medio de esos acordes, Anoelio Rayón Ramírez, padre de Filemón, se le hizo un nudo en la garganta y sus ojos se humedecieron.

Filemón había quedado huérfano desde los dos años de edad, y era además el penúltimo de una familia de seis hermanos.

Anoelo, su padre de crianza, dijo que desde que estaba pequeño fue muy aplicado en sus estudios hasta llegar a la escuela normal "Raúl Isidro Burgos", en Ayotzinapa.

"Yo siento que perdimos... yo siento que la familia perdió la única esperanza que teníamos", alcanzó a decir, antes de que la voz le se quebrara. Ya no pudo continuar y en sus ojos rodaron lágrimas.

Filemón y Jonathan cursaban el último semestre en la normal rural de Ayotzinapa "Raúl Isidro Burgos" y estaban haciendo sus prácticas. Les faltaban pocos meses en las aulas.

Lo que sí alcanzó a decir eEn medio de su duelo Anoelio Rayón fue la exigencia de justicia para su hijo y las otras víctimas que sufrieron el asalto del pasado martes.

Ese mismo día, el joven normalista regresaba de estar con su familia y regresaba a la normal. Se había comunicado con su familia avisándoles que salía de Chilpancingo con rumbo a la escuela, pero ya no volvieron a saber de él, hasta que llegó la trágica noticia a través de Facebook.

"La pérdida de un hijo como todo padre es lo más doloroso, yo lo siento de verdad, pero como ya lo dije, yo denunció que hagan lo que tiene que hacer el gobierno porque esa es su obligación, porque suceden tantas cosas. Allá hay harto gobierno en Chilpancingo, en Tixtla, nada más los vemos circular y no se hacen nada.

"Cuántos alumnos se pierden, no sólo de esta escuela. Hay casos y el gobierno no dice nada, no hace nada, esa es la indignación de nosotros como padres", reprochó con voz entre cortada, Anoelio Rayón.

Al sepelio acudieron estudiantes de la Telesecundaria "Plan de Ayutla", centro educativo en el que se formó Filemón Tacuba y del que recibió reconocimientos por ser un alumno de excelencia.

El cortejo fúnebre enfilo al panteón de Los Robles, iban más de 500 personas, entre los habitantes del pueblo, compañeros de su generación, padre de los 43 estudiantes de la normal desaparecidos, vecinos y familiares.

Mientras tanto, 20 kilómetros al oeste, en el sepelio de Jonathan Morales Hernández cientos de vecinos del poblado de Los Saucitos que acudieron al sepelio clamaron al gobierno el esclarecimiento del caso y captura de los responsables del múltiple crimen, que la tarde del pasado martes 4 de octubre cegó la vida de cinco personas.

"A mi tómame la foto, y ponla en primera plana, para que el mierda que mató a mi hermano la vea", clamó uno de los hermanos de Jonathan Morales y amigo y compañero de Filemón.

Los familiares, maestros, amigos y vecinos de Jonathan Morales, señalaron que es injusto que la gente que intenta prepararse pierda la vida de esa manera, pues ya se encontraba a unos meses de terminar su carrera como maestro normalista y sólo estaba por terminar sus prácticas.

Ya pasada la media noche, la noticia de la muerte de ambos corrió entre los habitantes de los pueblos de Ayutla y Tecoanapa. Después los maestros de Ayotzinapa les confirmaron la fatal noticia.

"Todo se perdió, en un momento de inseguridad, ellos eran amigos y la carrera de ambos quedó truncada", dijo su maestro de secundaria.


ERM