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Sábado , 21.07.2018 / 01:51 Hoy

En Culiacán, gancho a las adicciones

Clemente López fundó el centro de rehabilitación Grupo Amigos, que tiene como base el deporte para sacar adelante a los jóvenes.

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Milenio Digital

Culiacán, Sinaloa. Clemente López, fundador, director y entrenador del centro de rehabilitación Grupo Amigos, señala que en el “round final” de sus pacientes aún “no se escucha la campanada de la vida”, por eso les exige levantar la guardia y tirar: uno, dos… uno, dos… esquivar…uno, dos, y cerrar la combinación con gancho para ganarle la pelea a las drogas.

El deporte es la base de su método para sacar a los jóvenes de las adicciones, pues no solo les sirve para desintoxicar su cuerpo, sino que aprenden a levantarse de las derrotas. La iniciativa surgió cuando, cansado de estar inmerso en el mundo de las drogas y perder sus relaciones familiares, fundó con seis de sus amigos este centro de ayuda.

“Empezamos en diversiones, en fiestas, con el alcohol. Éramos alcohólicos sociales… luego con diferentes tipos de drogas. Al principio era un pasatiempo, luego lo hicimos un estilo de vida, y fue cuando empezamos a descuidar obligaciones familiares y vino el rechazo social”, cuenta.

Los inicios fueron difíciles; consiguieron un terreno baldío en la colonia Guadalupe Victoria y poco a poco, con recursos propios, construyeron dormitorios, patios y la sala de conferencias.

López recuerda a un médico que le comentó que el deporte incrementa el proceso de rehabilitación de un adicto a las drogas, pues “el esfuerzo físico ayuda a la liberación de toxinas y genera una mayor claridad mental, lo que te permite un sano juicio y una mejor toma de decisiones”.

Fue por eso que se dio a la tarea de conseguir un ring, comprar costales, guanteletas, guantes y hasta una caminadora para comenzar a entrenar a los muchachos.

“Tuvimos peleas de exhibición y hasta organizamos algunas con gente de otros centros. Tuvimos el honor de que boxeadores de renombre vinieran a visitarnos, como Julio César Chávez y Valentín Picoco León, y motivaban a los muchachos”, dice.

Presume con orgullo que algunos jóvenes ya estaban rehabilitados, pero seguían entrenándose y no dejaban a sus compañeros de guantes. Sin embargo, hace unos meses la mala administración anterior desmanteló el ring, guardó los costales y el centro volvió a ser uno más.

“Ahora que regresamos nos piden de vuelta las actividades deportivas y estamos en eso. Solo que estamos haciéndoles los estudios necesarios, puesto que cada adicto requiere actividades diferentes por sus necesidades físicas”, indica.

Complementan las actividades con apoyo psicológico, planes alimenticios, lectura y proyecciones de películas, en especial las que cuentan historias de éxito.

Actualmente, López imparte todas las mañanas clases de Delta Force, una disciplina paramilitar donde improvisan el ejercicio de un gimnasio con el peso del cuerpo, además de estiramiento muscular y cardio.

En medio de la clase el director saca y desempolva un costal de box que atan a una barra que atraviesa el patio… los jóvenes se emocionan y comienzan a darle golpes. Arturo Rivera El Kekeke, desde su silla de ruedas, tira varios puñetazos.

Toca el turno a Alejandro Lozoya, quien sube la guardia y cimbra el primer golpe, que retumba en las paredes y roba la atención de los presentes. De repente otro jab, y otro. López se acerca y le dice: “Tira y salte. Tienes que defenderte. Después de una acción viene la reacción y es mejor que estés fuera cuando te dé”. Alex vuelve y lanza golpes sin defenderse.

El entrenador le repite la combinación y agrega: “Déjate guiar. Escucha. No debes dejar que te pegue de nuevo, porque si te alcanza te noquea y estás perdido”.

El improvisado pugilista vuelve al ataque y esta vez derriba el costal, lo que provoca la algarabía de sus compañeros. López se le acerca en corto y lo invita de nuevo a escuchar, a dejarse guiar: “Tal vez en este momento no lo entiendas, pero debes aprender a controlar tus emociones, debes tener una estrategia clara en la vida. Ya no puedes improvisar, si vuelves a caer después de cinco años limpio puedes perder mucho”.

El paternalista director promete que conseguirá los recursos necesarios para volver a instalar un cuadrilátero y entrenar a sus muchachos. “El box es uno de los deportes más completos y de los más sacrificados, porque requiere una disciplina total del atleta y también confiar en quien está en la esquina, que ve desde otra perspectiva las cosas y te puede ayudar a ganar”, asevera.

El entrenador de futbol José Martín Hernández evoca el ideal del ex jugador de los Dorados de Sinaloa y actual entrenador del Manchester City, Josep Guardiola: “La herramienta más educativa que yo he tenido es a través del deporte. He aprendido a aceptar la derrota, que otro es mejor, a levantarme tras no haber hecho bien las cosas, esforzarme para hacerlo mejor”.

Recompensa a quienes cumplen con sus tareas diarias con minutos en la cancha y con la elección de su equipo. Quienes fallan, saben que el día de mañana tienen una nueva oportunidad.

Los 144 rehabilitados parecen satisfechos con sus actividades deportivas. “Le echamos muchas ganas para poder jugar. Eso nos despeja mucho y ayuda”, comenta Kevin, de 15 años e ingresado por sus papás hace unos meses.

Para López ver las noticias es darse cuenta de que aún falta mucho por hacer, por eso quiere llevar la voz de sus muchachos a conferencias en escuelas, a fin de que alerten a otros jóvenes sobre el mundo de las drogas.

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