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“¿Dónde están mis hijos? no sé nada de ellos”

Crónica

En la audiencia inicial, Juan Carlos “N” afirmó que fue detenido horas antes de lo que señala la fiscalía y negó que él y su esposa llevaran una carriola con restos humanos.
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De los cientos de casos que se desahogaron en los juzgados de control de sentencias del distrito judicial de Ecatepec, uno concentró la atención: el proceso a vinculación contra Juan Carlos “N” y Patricia “N”.

Desde antes del amanecer, familiares de las víctimas llegaron para conocer el destino del también conocido como El feminicida de Ecatepec. “Vengo a que se le haga justicia a mi hermana. Ese cabrón la mató y quiero que pague lo que hizo”, bufó Édgar Castillo, hermano de Evelyn, quien desapareció el pasado 26 de junio.

También apareció un perro negro. Su perro negro, que lo “molestaba”, que lo “purgaba”, que solo él veía. En el video filtrado en redes, donde se observa una de sus primeras declaraciones ante la autoridad, un perito de bata blanca le cuestiona: “¿Alguna molestia tienes ahora?”

A lo que responde: “Siempre me duele la cabeza, patrón. Desde la caída (en la infancia). Siempre se lo he dicho a mi esposa, se los dije a los patrones, me molesta, ese perrito negro tras el cancel me purga.

El especialista insiste: “¿Y siempre ha sido el mismo?”

“Siempre ha sido el mismo perrito negro, patrón. Pero no estoy loco. Yo lo veo. Cuando trabajaba decía ‘ahorita regreso, voy a traer agüita para mi perrito’. ‘¿Cuál perrito, güey?, me decían’. No, no, no ni me digan eso, porque al chile yo estoy bien. Pasó un pinche perro y yo lo acabo de ver”, refiere.

La mañana de su vinculación a proceso un perro negro se paseaba en jauría con otros más, ladraban, corrían, “andan vueltos locos”, decía uno de los vendedores de café.

Mientras tanto, el hombre, el monstruo que veía un perrito negro y juraba que matar y vejar mujeres estaba bien, se preparaba para su segunda presentación ante un juez.

Afuera, en las calle Reclusorio, se aglutinaban las familias y mientras se hacía más difícil su acceso cruzaron los primeros empujones e insultos con personal de seguridad.

Una madre enfurecida clamaba a un custodio que la dejara ingresar. Vestía una playera azul cielo que en el centro tenía la imagen de su hija desaparecida en 2013. La señora entró, la playera la aguardó en una mesa de la caseta de vigilancia.

A la sala ingresó Patricia “N” y Juan Carlos “N”. Este último “sin expresión en el rostro, sin señales de arrepentimiento”. Miró fijamente a los familiares de las víctimas. Algunos dicen que quedaron helados.

Luego de leerle los delitos que le imputan y las pruebas para acreditarlos, el juez Eduardo Jiménez Flores lo vinculó a proceso por los delitos de respeto a los muertos y violaciones a la ley de inhumación y exhumación.

El impartidor de justicia le cedió la palabra y el también conocido como monstruo de Ecatepec mostró que algo le importa. Ante los ojos de padres a los que les destrozó la vida asesinando de la manera más brutal a sus hijas, reclamó a las autoridades el paradero de sus cuatro hijos.

“Quiero saber el destino de mis cuatro hijos. Porque yo fui detenido a las 10 de la mañana (del 5 de octubre), no a las 13:50, como dicen. E íbamos sin carriolas con restos, como dice el expediente.

“Íbamos mi esposa y yo con uno de mis hijos, y desde ese día no sé nada de ellos. ¿Dónde están mis hijos?”, cuestionó.

El proceso judicial duró poco más de una hora. Al salir, los familiares se congratularon por el fallo del juez, tienen fe en que se les hará justicia.

Araceli Hernández, ex amiga de Juan Carlos y madre de la extinta Luz, dice: “Ojalá tenga la pena máxima. Aquí no hay pena de muerte, pero sí que sea una sentencia vitalicia”.

Este viernes se realizará la audiencia pública por el delito de feminicidio. Juan Carlos y las víctimas volverán a encontrarse.

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