Despiden a alcaldesa de Temixco como en campaña

En la explanada del palacio municipal se congregaron cientos de personas que, como en mitin, despidieron a Gisela Mota con porras y simpatizantes que llegaron en camiones de transporte público.
Decenas de arreglos florales rodearon el ataúd de la funcionaria.
Decenas de arreglos florales rodearon el ataúd de la funcionaria. (Javier Ríos)

Morelos

Como en campaña, la alcaldesa de Temixco, Gisela Mota, fue despedida después de ser asesinada en su casa por un grupo armado en la colonia Pueblo Viejo del municipio que gobernó por un día.

Su último mitin lo vivió dentro de un ataúd.

A media mañana, el homenaje de cuerpo presente en la explanada del palacio municipal congregó a cientos de personas para despedir a Gisela. Llegaron el gobernador, su equipo de trabajo, los integrantes del cabildo y la batucada que la apoyó en campaña.

Fue como un acto de proselitismo, como con los que consiguió convencer a los votantes, con porras y simpatizantes incluidos que llegaron en camiones de transporte público.

Ya en la explanada, se le hizo una guardia de honor encabezada por el gobernador Graco Ramírez, quien se retiró del lugar apenas llegó el senador Fidel Demédicis Hidalgo, lo que refleja que al final fue un acto político.

Los funcionarios del municipio, aunque consternados, tienen la mirada puesta en resolver la emergencia, nombrar un suplente y seguir con la línea de gobierno. A pesar de los hechos no se dejan amedrentar.

En tanto, el secretario del ayuntamiento, Carlos Caltenco, dijo que la alcaldesa era una persona que no hizo mal a nadie; sin embargo, sufrió las consecuencias de su línea de trabajo.

Mencionó que el cabildo sesionará lo antes posible para nombrar a su suplente, y en caso de no llegar a un consenso, tomará el mando el síndico municipal.

"Creo que ella tuvo un discurso que reflejaba una gran voluntad de cambio en su toma de protesta, probablemente dentro de lo que dijo a un sector no le gustó y fue la determinación que tomaron para... En qué sociedad vivimos que alguien que quiere hacer las cosas bien sufra este tipo de atentados", dijo.

Mientras que el síndico Gerardo Hurtado dejó en claro que la profesora Irma Camacho, quien se perfila para suplir a Gisela Mota, hará un buen papel bajo los lineamientos de gobierno ya iniciados.

"Nos consterna, no quisiéramos ponerla por encima de alguna de las familias que están padeciendo situaciones también trágicas de secuestro, de robo, de violencia, igual quizá de la misma naturaleza que el de nuestra alcaldesa, en el aspecto político creemos que esos grupos delincuenciales que no han sido desmantelados, neutralizados, nos quisieran mandar una señal de detenernos o de negociar, pero nosotros creemos que el ejercicio de gobierno no está a negociación", destacó.

Había coronas de flores de casi todos los ayuntamientos del estado.

En ese momento se sabría que el gobernador ofrecería una conferencia de prensa que no cayó nada bien entre los simpatizantes de Gisela Mota.

"¿Y Cuauhtémoc Blanco? A él luego luego lo protegieron, aquí nadie se ocupó de Gisela", discutían en la explanada.

Al filo de las tres de la tarde se celebró la última misa en la casa donde fue velada la alcaldesa. En el patio se acomodó la familia y los amigos más cercanos, en la calle la gente. Se habilitaron bocinas para escuchar al sacerdote mientras se repartían paletas de hielo, vasos de agua de jamaica y de comer huevo en salsa verde y frijoles.

"Fue una mujer valiente fiel a sus principios, no se dejó amedrentar ni un momento... Sus sueños fueron truncados por manos asesinas", soltó el sacerdote durante la homilía que aprovechó también para reclamar resultados al gobierno por la inseguridad.

Casi dos horas después de que concluyó la misa salió el cortejo fúnebre rumbo al panteón. Una valla humana separando a los mirones, el féretro en hombros como es tradición, la música de viento y las porras de campaña no cesaron ni un momento.

El cuerpo fue recibido con aplausos en la capilla al aire libre del panteón. Por varios minutos le cantaron y le echaron porras, mientras, en donde quedaría su tumba, la familia ya esperaba, tensos, como enojados y al borde del llanto, que salió apenas llegó el cortejo fúnebre.

La banda cantó "Puño de tierra" y el féretro con los restos de la alcaldesa bajó. "¡Gisela vive, la lucha sigue!" "Eres una mártir", se escuchó.