Desempleado cobra venganza y asesina a hija de su ex jefe

Esmeralda Valentina Rosales Gómez, de apenas un año y tres meses de edad, perdió la vida luego de que una bala hiciera blanco en su espalda. 
 Los hechos ocurrieron en el domicilio marcado con el número 245 de la calle Morones Prieto, en la colonia Peña Guerra.
Los hechos ocurrieron en el domicilio marcado con el número 245 de la calle Morones Prieto, en la colonia Peña Guerra. (Francisco Javier Cantú)

Monterrey

Con una pistola calibre 45 en mano y la firme intención de vengarse, Víctor se para frente a una casa color verde menta, donde habita el hombre que lo dejó sin trabajo.

Son las 10 de la noche y el termómetro marca unos 13 grados en la colonia Peña Guerra, del municipio de San Nicolás. Bajo la llovizna ligera que se deja caer en ratos, el ahora desempleado llama a la puerta mientras su acompañante observa lo que está por suceder.

─ ¿Quién es?- pregunta Omar Ernesto Rosales Compean de 30 años, antiguo jefe de Víctor.

─ Charly- contesta el hombre armado, con el índice puesto sobre el gatillo.

Cuando el residente del domicilio se dispone a recibir al visitante, lo estremece el sonido de tres detonaciones: una bala golpea la puerta negra, otra el brazo de Omar y la última hace blanco en la espalda de Esmeralda Valentina, su hija de apenas un año y tres meses de edad.

Recientemente, Víctor era un empleado de Omar, quien se desempeña como contratista. Sin embargo, este último terminó por despedir a su trabajador luego de que faltara a sus labores por varios días.

Según las primeras conclusiones de los investigadores, ése sería el motivo del homicidio.

Ante la dramática escena, la histeria se apodera de la familia, mientras que el asesino y su amigo huyen del sitio.

Algunos vecinos se asoman sigilosamente por las ventanas; otros son despertados por el espectáculo de sonido y luces de las torretas de las patrullas.

"Yo estaba dormida, oí como cuetes pero no me asomé. Entonces yo me asomé pero cuando ya andaban las patrullas", recuerda una mujer que también habita en la calle Morones Prieto de la colonia Peña Guerra.

Pese a estar herido, Omar y su esposa Alicia viajan a la mayor velocidad posible en un automóvil, siendo su destino el Hospital Metropolitano, donde buscarán que los doctores salven a su bebé, cuya herida no deja de sangrar.

Sin embargo, al llegar al lugar se percatan de que ya es tarde. Esta vez, la medicina no pudo hacer nada por la pequeña. "Murió", notifica el cirujano.

Mientras tanto, Omar también es atendido por los médicos quienes lo reportan grave debido al balazo que recibió en el brazo izquierdo.

El impacto de una arma calibre .45 milímetros, le ocasionó una fractura en dicha extremidad, por lo que la lesión es considerada grave y que pone en peligro la vida.

De acuerdo a versiones de la madre de la bebé fallecida, un sujeto acudió en dos ocasiones a tocar la puerta de su domicilio. El desconocido aseguraba que un hombre identificado con el nombre de Víctor lo había enviado para que preguntara por un trabajo.

En la primera ocasión la mujer le respondió que regresara al día siguiente, pero minutos después el sujeto regresó para cuestionarle sobre la dirección del negocio al que iría a solicitar el empleo.

En la segunda ocasión, el padre de familia salió a la puerta y fue ahí donde el homicida disparó en más de tres ocasiones contra la casa.

Fue en ese momento cuando la mujer se refugió junto con la niña, tras observar a su marido herido.

Sin embargo, al llegar al cuarto trasero descubrió que la bebé presentaba sangrado en el rostro por lo que decidieron llevarla de emergencia hacia el hospital, donde desafortunadamente no resistió el impactó que la hirió en la región mandibular derecha.

Ante los medios de comunicación, los vecinos comentan que la familia está integrada por los padres, Omar y Alicia, y tres hijos: un menor de aproximadamente nueve años; una niña de, tal vez, ocho años, y la fallecida Esmeralda Valentina, que apenas tenía 15 meses de nacida.

Antes, los Rosales Gómez tenían una tienda de abarrotes. "Tenían poco de estar rentando aquí", dice una lugareña.

Los agentes ministeriales y el personal de la Procuraduría General de Justicia del Estado investigan el caso con detalle y a profundidad.

Pero, hasta ahora, se desconoce el paradero de Víctor y su cómplice.