Guerra entre cárteles provocó desapariciones en Ciudad Cuauhtémoc

El presidente municipal dice que cuando el grupo de Sinaloa quiso apoderarse de la plaza en Ciudad Juárez se desataron cruentos combates que llenaron las calles de sangre y cadáveres.
Gabino Gómez, del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres.
Gabino Gómez, del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres. (Héctor Téllez)

Chihuahua

El caso de los 309 desaparecidos documentados en Ciudad Cuauhtémoc, Chihuahua (fundamentalmente de 2008 a 2015, MILENIO en su edición de ayer), que representa la mayor tasa por 100 mil habitantes del país (200), y equivale a 20 por ciento del total de desaparecidos en este estado (1,689), tiene varias explicaciones:

1. Es consecuencia de una guerra desatada entre los cárteles de Juárez y Sinaloa. Cuando este último grupo quiso apoderarse de la plaza de Ciudad Juárez (460 kilómetros al norte de este municipio), y se desataron cruentos combates que llenaron las calles juarenses de sangre y cadáveres, buena parte de los miembros del cártel de Juárez, en particular quienes pertenecen a su brazo armado, conocido como La Línea, se desplazaron a Cuauhtémoc. La estrategia de confrontación en este lugar, reconocido por la producción de manzanas y quesos menonitas, no fue de ejecuciones, como en Juárez, sino de desapariciones entre rivales. Así se establece en informes de los cuerpos de seguridad del gobierno federal.

2. Al instalarse en Cuauhtémoc los criminales cooptaron a miembros de los cuerpos policiales municipales y estatales, lo que les garantizó impunidad absoluta para realizar levantones. Así lo denuncian familiares de desaparecidos y organizaciones de derechos humanos que las respaldan.

3. Trata de personas. Las mujeres, sobre todo las más jóvenes empezaron a ser forzadas a mantener relaciones con los sicarios locales y los jefes de plaza. La mayoría de quienes se resistieron (23) fueron levantadas por comandos. Así lo han documentado organizaciones de derechos humanos.

4. La incapacidad para resolver los casos de parte de las autoridades ministeriales, ya fuera por falta de recursos humanos o técnicos, así como por miedo, negligencia o complicidad. Denuncian organismos de derechos humanos y familiares.

5. El reclutamiento forzado para actividades de siembra, cosecha y distribución de estupefacientes no solo en la serranía chihuahuense (que rodea a Cuauhtémoc), sino en los otros dos estados pertenecientes al Triángulo Dorado de la droga (Sinaloa y Durango), se establece es testimonios recogidos.

6. La boyante economía del corredor industrial de Cuauhtémoc, aunada a las redituables actividades agrícolas, generó un mercado de extorsiones y sus consecuentes desapariciones entre quienes se negaban a pagar piso.

Cada entrevistado lo explica a su manera.

El alcalde, la guerra y el crimen con sueño ligero

El presidente municipal de Cuauhtémoc, Heliodoro Juárez, a quien no le gusta mucho el mando único, porque dice que los municipios pierden libertad y recursos, lo cuenta así.

—¿Guerra de cárteles?

—Me parece que esto es lo que sucedió aquí de una manera muy fuerte, sobre todo en 2011: la desaparición de gente por esa guerra de dos grupos que se disputaban, esta plaza o el trasiego de drogas hacia Estados Unidos. En Ciudad Juárez sucedió distinto, mientras que allá ejecutaban a la gente por miles y encontraban sus cuerpos destrozados por las balas, aquí se daba ese estilo de desaparecer a la gente. Y no sabemos qué sucedió con ellos. Entre más tiempo pasa y no hay resultados de la autoridad investigadora; primero, la esperanza de los deudos va menguando; segundo, la herida nunca cierra, entre más tiempo pasa se dificulta más indagar este tipo de asuntos. Por otro lado, a veces las investigaciones se contaminan políticamente y se echan a perder.

—En medio de esta guerra quedó la población.

—La población queda casi siempre como víctima. Se da la guerra entre dos grupos delincuenciales fuertes, poderosos, y luego la guerra declarada del gobierno federal contra estos narcotraficantes. La población queda desvalida.

El alcalde panista afirma que su municipio es seguro, "no para que vivan aquí Adán y Eva", pero sí para que no se viva como en los peores años de los enfrentamientos. De hecho, pide no combatir a los cárteles abiertamente.

—Es una región que quedó traumada con lo que sucedió, no queremos enfrentamientos entre grupos delincuenciales aquí, ni siquiera ir a retarlos, sino que el Estado trabaje con toda la inteligencia, que dé golpes precisos, quirúrgicos, para que donde empiecen a darse esos brotes puedan apagarse a tiempo y no nos incendien.

—¿Entonces no le preocupa lo que pasa aquí?

—Tenemos que estar muy pendientes, porque si usted me dice: "¿En Cuauhtémoc puede desatarse la delincuencia?" ¡Sí! La delincuencia en Cuauhtémoc duerme, pero el sueño es muy ligero. Cualquier cosa nos puede romper el equilibrio, cuestión que definitivamente nadie quiere.

—Obviamente, no se refiere con "equilibrio" a pactar con el crimen organizado.

—No, definitivamente no. Definitivamente no —se sorprende y recula.

Negligencia, complicidad y miedo

Carlos Zazueta hizo el estudio de Amnistía Internacional que documentó 351 desaparecidos en Cuauhtémoc y revisó 22 expedientes. Esto es lo que apreció aquí.

—La gente tiene miedo de la delincuencia organizada, a la policía, y a algunas otras autoridades. Para la gente parece no haber una distinción entre unos y otros. Consideran, en principio, que trabajan juntos y que son un frente común. Es una colusión profunda entre crimen y autoridades, por eso la gente tiene miedo a manifestarse y denunciar.

—¿Pero qué pasa?

—Hay una enorme impunidad. No cada una de las desapariciones está vinculada con el narcotráfico. Hay personas que no pagaron la cuota (extorsiones). Personas que tuvieron un problema automovilístico, chocaron con alguien del crimen organizado y después quien chocó desaparece. Al haber un ambiente más violento y empezar a haber desapariciones que quedan impunes, más personas se atrevan a desaparecer gente, porque no tiene algún costo, no hay nadie detenido, a nadie encuentra la autoridad. En algunos casos han hallado cuerpos, pero siempre ha sido casual, porque alguien iba a su labor o estaba en sus tierras. La autoridad por sí sola nunca ha encontrado a alguien. Cuando aparecen cuerpos por ahí a veces los logran identificar, pero no resuelven el caso; es decir, no explican por qué desapareció esa persona, quién fue responsable, no llevan a nadie ante la justicia, simplemente identifican un cuerpo que apareció y lo entregan.

—¿Hay deficientes investigaciones?

—En general parecería que las investigaciones no están diseñadas para avanzar, para encontrar líneas de investigación y seguirlas y dar con el paradero de las personas. Las familias constantemente llevan información de lo que puede ser relevante y eso se suele poner en el expediente, pero no se investiga más. Hay una fiscalía especializada en desapareciones, pero no parece tener suficientes recursos ni voluntad. Hay varias familias que han enfrentado el problema de que los propios agentes de investigación no querían ir a ciertas zonas cercanas a Cuauhtémoc, porque tienen miedo; entonces, si la autoridad no quiere ir a levantar las pruebas e investigar, eso genera un problema enorme de impunidad y te habla también del nivel de descomposición. Si la autoridad no hace una probanza específica porque tiene miedo.

'Narcos' y no 'narcos'

Gabino Gómez es el responsable de los asuntos de desaparecidos en el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres, que representa legalmente 128 casos de familiares. Estos son los puntos que él resalta.

*"En buena parte de las desapariciones hay participación directa de policías municipales y estatales."

*"La inmensa mayoría de las personas desaparecidas no estaban ligadas al crimen organizado. Sí hay algunos, pero la gran mayoría, no."

*"Es un fenómeno de impunidad que alienta la comisión de más delitos".

*"Hay casos de trabajos forzados, de reclutamiento del crimen organizado para llevárselos a los lugares de cultivo y trasiego de droga en Chihuahua y otros estados.

*"Nosotros percibimos una situación de trata de personas, porque no explicamos cómo es posible que tantas muchachas desaparezcan y que no dejen huella. Tenemos el caso de una que se fue con un narquito y luego fue entregada a un grupo de ganaderos que pedían mujercitas. También los narcos se las llevan para usarlas como papel desechable: las usan y ya no se vuelve a saber de ellas."

*"No hay suficiente voluntad política del gobierno estatal que minimiza o ignora los casos. Si el gobernador dice que no hay desaparecidos, los subalternos siguen su política".

Cosas de 'narcos', dementes y borrachos

Oralia Raymond es la fiscal de la zona donde está Cuauhtémoc. Para ella hay varias causas:

—En el occidente efectivamente se da la desaparición de personas y sí converge todo esto que me dice usted: el pleito entre cárteles que para ajustar cuentas buscan a una persona y la desaparecen. Otros casos son extravío: se desaparecen personas que están mal de sus facultades, pierden la noción de lugar y tiempo y ya no llegan a su casa. Otro fenómeno muy curioso que se da es que la comunidad menonita tiene el matiz de que quiere regenerar a las personas alcohólicas, y los meten a los centros de rehabilitación contra su voluntad, y cuando estas personas salen y ponen la denuncia de privación de la libertad o de desaparición, y es lo que incrementa a veces el número. Además hay migración.

—¿Las imputaciones a policiales en 22 casos?

—Mire, en relación a esos 22 casos que se refiere usted no tenemos acreditado en todos que sea una desaparición forzada. Se están llevando las líneas de investigación correspondientes pero sólo tenemos un caso que sí está judicializado ya por desaparición forzada.


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